jueves, 31 de diciembre de 2009

¡Feliz Año 2010!

La Misión de Ennio Morricone (Gabriel's oboe)

Marita Troiano: un corazón en dialogo perpetuo con el fuego


Me sostengo de un verso de su primer libro, Mortal in Puribus, publicado en 1996, para nombrar brevemente la poesía de Marita Troiano . Una poesía iluminada y sostenida por una fuerza interior que cuestiona el mundo exterior, que reconoce y desmiente, que nace y renace en cada acontecimiento. Fuerza que va al encuentro del ser humano en su esencia y su origen, pero también en su condición circunstancial impuesta por el tiempo y lo mudable.

Marita Troiano nació en Chincha Alta (en Ica, Perú) en 1953 y es Licenciada en Sociología y Ciencias Políticas por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Es directora del sello editorial Carpe Diem y directora de la Comisión de Escritoras del PEN CLUB INTERNACIONAL DEL PERÚ.

Ha publicado Mortal in Puribus (1996 y 1997), Poemas urbanos (1998), Extrasístole (1999), La Noche Anterior (2000), Secreto a veces (2003), La Historia según la Poesía (2005) y Ad Limitum. Antología poética (1996-2006). A continuación les presentamos dos poemas inéditos.



De cómo se reestructura el cosmos

(y de paso, se echa a perder una cosecha de duraznos)

                                                          A Martha Cruz y Felipe Yanéz



Por un amor de poca certidumbre
De esos que abundan en la historia mundial de los amores
¡Reestructuré el Cosmos!

Ya no fue cóncavo o convexo
Ni abajo verde ni azul arriba
Con bosques o estrellas rutilantes
Algodonadas nubes y rubíes de Birmania en los crepúsculos

Por un amor de clepsidra y agua fuerte lo cambié todo :
Arte esencia resumen suma
La rugosa estructura de las nueces
Lo negro del carbón el blanco de la nieve
Hice inmóvil al río   los sacrificios útiles
Redonda a la raíz cuadrada
Y un cuadrado fue desde entonces
la bola de cristal de adivinanzas

Sin enigma fue el gesto de Gioconda
Hubo grillos croando   cerdos que vuelan
Días de sol noches
La fauna del mar   galope en llamas
El futuro vuelta atrás   El eco fue un seudópodo
Y el sirocco   una albúmina enjaulada

¡Por ti lo cambié todo!
Expedita en el desmán
Sin prevención y audaz para que tú me amaras
Para que tú me amaras torné a las piedras agua
Al agua la hice viento y el viento era tu voz que no llegaba
Así   desesperada borré del diccionario las palabras
Y en consternado trance mezclé la maldición y el salmo
tramoya y escenario   comedia y drama   guillotina y almohada

¡No erró un tiro mi escopeta!
Acerté con mi dolor de puño y letra y…
fue la esfinge sin secreto   y el secreto era sin magia
Es más   exagerando el hecho   mientras liaba el canto de los gallos
a un eclipse cancelé nodos y equinoccios al sembrar poncianas
en la Antártida
Desde entonces no hubo más nodos ni equinoccios
ni siega ni miopes ni casas ni pesca
ni dry martinis en Manhattan
Envejecí tanto convirtiendo en tucanes a las garzas
al péndulo en frijoles a la rosa en espada
y a Uberlandia en el Niágara que la verdad…
            la verdad... es que estaba muy cansada
Con ademán de muerta y un halo demencial en la mirada

Y todo por conseguir un incremento de apenas tres por ciento
en el salario pobre diablo de tu amor
Pero… ¡mala fortuna! ¡malandanza!
Al parecer jamás supiste mis hazañas
No diste fe de nada   y al contrario,
duplicaste mi exilio
Subrayaste castigo

Marcaste más distancia

¿En qué estabas pensando cuando yo...?



                                                En este tiempo nuevo
                          algunos memoriosos dicen que la bóveda era azul
                            el canario amarillo y el pan con migas blancas
                                                 Que hubo una vez
                                               Que había una semana
                                            Y días lunes   buenos días
                                olas   alas   hilos   husos   asas   osos   vasos
                                   besos   buzos   bonzos   corsos   versos

                                           Que así era todo antes dicen
                             Antes que por amor yo reestructure el cosmos
                y de paso   eche a perder una cosecha de duraznos ya anunciada

                                                                                                           ¡Lo siento tanto!

                                                                 ¿Cómo pude olvidar que al conocernos
                                                          dijiste que la compota de duraznos te encantaba?



Sin comentarios


En otro tiempo
soñaba ser de aire
de espuma seca
vestida de arena de tormentas
bañada de mar que estaba lejos
Y en rara sensación de zarabanda
creía ser luz de luna de Paita
dueña del secular sol de Venecia

Después
En orfandad de puntos cardinales
soñaba con la sangre de tu nombre
y avivaba tu voz en letras góticas
Tu cuerpo lo soñaba hecho de aire
de espuma seca
bañado de mar que estaba lejos
vestido de arena de tormentas

Pero por más que me esforzaba
No te creí jamás luz de luna de Paita
ni asomo de un rayo del sol de Venecia.



martes, 29 de diciembre de 2009

Ungaretti, sólo Ungaretti




Mañana

Me ilumina
lo inmenso.



Todo he perdido

Todo he perdido de la infancia
Y nunca más podré
Olvidarme en un grito.

He sepultado la infancia
Al fondo de las noches
Y ahora, espada invisible,
Me separa de todo.

De mi recuerdo que exultaba amándote,
Y aquí estoy perdido
En el infinito de las noches.

Desesperación que incesante aumenta,
La vida ya no es para mí,
Atravesada en la garganta,
Mas que una roca de gritos.



Eterno

Entre una flor tomada y otra ofrecida
la inexplicable nada



Poema 8

Me pregunto a menudo
cómo eras al principio y cómo era yo.

¿Íbamos quizá como víctimas del sueño?

¿Lo que hacíamos
era cosa de sonámbulos, aquel tiempo?

Estamos perdidos, en aquel nimbo de ecos,
y mientras que apareces en mí, escucho
en el mismo rumor, que te alzas desde un sueño
que nos previó de lejos.


Poemas como hojas de un árbol primordial: textos de Michael Jiménez


Los poemas de Michael Jiménez tienen esa extraña mezcla de luz y oscuridad. Son una especie de batalla interior, en la que el poeta cuestiona la validez de su propia ternura y la arroja hacia las rocas más crueles de los acantilados. Ausencia contra presencia, presencia contra privación, plenitud versus melancolía, el poeta lucha, se cae, se levanta y prosigue su camino implacable por las sendas de este mundo y de todos los mundos posibles.

Gracias a Internet conocí a este amigo. Supe de su generosidad y de su amor por la verdad y la belleza, de su impulso notable para promover la poesía en Villa El Salvador y otros lugares del país. Viajero infatigable y amante de los gatos (hace poco mataron a María, su gata, su compañera, su poema sin palabras, su poema de miradas).

En estos momentos estoy leyendo un libro de Yehuda Berg, en el que habla de renacimiento de las comunidades y de la oportunidad que nos ofrecen las tecnologías para crear caminos de regreso a la humanidad, que es a fin de cuentas nuestra comunidad promordial.

“Imagina –dice Berg- el potencial que tenemos a nuestro alcance si aprendemos a usar la tecnología para crear conexiones “verdaderas” entre las personas, conexiones en las que nos sintamos responsables los unos por los otros. Conexiones que nos hacen sentir plenos, en lugar de dejarnos con la sensación de querer más, tan solo un minuto después de haber apagado la computadora”.

La poesía juega un papel esencial en este destino y tiene una vasta responsabilidad. Se coloca frente a nosotros como un reto y como una voluntad suprema de hacer en verdad lo que somos. No sólo crecer, no sólo mejorar, sino transformarnos plenamente dentro de aquella comunidad primordial que nos espera, que nos sigue esperando.

Esta es la lección que me deja este año 2009, que se va; esta es la lección que me dejan personas como Michael, a quien veo caminando en poesía hacia esa auténtica comunidad humana.


POEMAS INÉDITOS


empecé a volar

he visto unos dibujos y empecé a volar
envidié los trazos que bailaron sobre el papel
quise ser un trazo en aquella hoja
dejarme llevar por el momento
reír con la tinta


llenarte el corazón de gatos

hoy quiero trepar por la luna
llegar hasta tu casa
arrastrarte de la sombra
morder tu aliento
lamer tu suspiro
casarme con tu instante
llenarte el corazón de gatos


14

febrero
la gente se viste de agua
febrero
los cuerpos se tiñen de dorado en las orillas
febrero
las sonrisas se disfrazan de arco iris
febrero
los hombres evolucionan en osos de peluches
febrero
y tú mi 14


una banca de parque

me abrazo a las esquinas
repiten tu nombre los postes de luz
un perro me saluda desde algún techo
aquel paradero está desaparecido
una banca de parque desdibuja tu sombra
ahora te llamas ausencia


tu sonrisa me ametralla a discreción

a elyz, mi caperuza


el mundo se detiene
mientras tus brazos me aprisionan
cuando tu sonrisa me ametralla a discreción
tu aliento suave navega por mi cuello
tus cabellos besan mi rostro

aún conservo esa mordida en mi hombro


la neblina en la calle murmura tu nombre

es medianoche en tu reloj
un perro ladra a la distancia
las paredes de mi casa se visten de ausencia
en la acera de en frente un poste ha perdido su luz
dos cuadras abajo un taxi es conducido por la soledad
la neblina en la calle me murmura tu nombre


al compás de las hojas

reparto mi alma entre las sombras
dedico el presente a mi pasado
comparto mis suspiros con el viento
me muevo al compás de las hojas
pronuncio tu presencia en mis ojos


canción de eternidad

danzan las nubes con tu voz
se musicaliza el aire en mi nuca
las melodías nos abrazan
los instrumentos nos sonríen

orquestada la presencia del recuerdo
canción de eternidad en mis manos


hojas con tu nombre

escribo desde tu voz
llenando las hojas con tu nombre
tu sangre se confunde en la tinta
que ahora
baila sobre tu piel de miel
mis manos solo respiran tu esencia


tu sombra se dibuja en mi techo

maduran mis sentimientos en su árbol
las esperanzas yacen sobre la hamaca
mi voz reposa a la distancia
las horas se divierten con la espera
por mi ventana asoma la soledad
tu aliento sopla en mi almohada
mil hojas vuelan en mi habitación
tu sombra se dibuja en mi techo
este poema te recuerda siempre


cuatro gatos y mil sueños

solo puedo ofrecerte mi cariño
cuatro gatos y mil sueños
millones de poemas y canciones
mis espacios vacios y aún los ocupados
sonrisas y besos en cada amanecer a tu lado
dos alegrías más para soñar siempre
mis abrazos sinceros en cada verso
este amor de misio sin profesión
esta vida de poeta para que navegues en él


risa volcánica

mujer de los cabellos incendiados
de la mirada encendida
de la risa volcánica
de los dedos de fuego
de las piernas en llamas
del aliento abrazador
de la espalda llameante
de los pies de incendio
del recuerdo de ceniza

llameante tu nombre en mis labios
ardiente tu vida en mi piel
incendiario tu suspirar en mi vida
fuego vivo tu presencia en mi mente


buena suerte y hasta luego

desapareció
como quién no quiere respirar otra vez

se fue lejos
como una hoja de árbol
drogada por el viento

me abandonó
igual como lo hace la luna
cuando se esfuma
al amanecer



*En la primera foto con Gennesis, su sobrina.

*En la segunda foto María, su gata.



La realidad frente a la otra realidad: poemas de Sonia Luz Carrillo

El último número de la revista latinoamericana de creación La Otra Ribera, que se edita en París, nos trae textos inéditos de Sonia Luz Carrillo (*Lima, 1948), poeta, periodista y profesora universitaria, integrante de la emblemática generación aparecida en los años 70. Autora de los poemarios Sin nombre propio (1973), Poemas(1976), El corazón ardiendo (1979), La realidad en cámara oscura (1981), Tierra de todos (1989), Las frutas sobre la mesa (1998). Sus textos muestran una realidad decantada en la que la música cómplice de la poesía asoma para abrirnos la puerta y dejarnos entrar a otra morada, donde el designio es caminar, incluso, más allá de la palabra.


INSTANTÁNEA


Las frutas sobre la mesa
smog
y mucho ruido.

Las frutas sobre la mesa
y una melodía
conmovedoramente simple.

Alrededor
sol y motores.

Las frutas sin tocarse sobre la mesa
debajo de los ojos.

De pronto
todo se calla,
se nubla
todo

salvo los ojos
sobre la mesa
sobre las frutas

y esa cómplice melodía.


(Las frutas sobre la mesa
Lima, 1998)




SECUENCIAS

Púrpura
líquido derramado
en antigua tarde.

Estancia de caminantes
perfumada de murmullos
mientras un estrecho balcón
orea
precariamente
un aroma persistente.

Ha girado la rueda
de las horas
y otros
o los mismos caminantes
recorren la memoria.
Tratan de revivir secuencias.

No es posible.
se fueron tejiendo y destejiendo
circunstancias.

Solo queda caminar y caminar
dando vueltas
alrededor de lo sólido
o del vacío.

Dicen y dicen
dentro de sí las voces
no encuentran la salida.

A ratos
el silencio puede
más que la palabra.

Y siguen dando vueltas
hasta la repetida despedida.

El camino
y el viento
secan
una mejilla
inoportunamente
húmeda.

(Inédito,2007)



FORMA

Sola
La conciencia sedienta
No hay nadie
Cerca

No puede haber
nadie
En este espacio.

Es preciso
no distraerse
es preciso
guardar
fuerzas

El designio
es comprender
hurgar
con atenta minuciosidad

arriba
abajo

uno y otro lado
sin perder de vista
la emoción

La realidad decantada
huellas en la arena
lidiando con el viento

forma
sola
forma

(Inédito, 2007)



*En el Café Haití de Miraflores, Lima, las poetas Esther Castañeda, Ana Luisa Soriano, Marita Troiano, Carmen Luz Bejarano, Rosina Valcárcel y Sonia Luz Carrillo
(1997).


La Otra Ribera Nro. 3.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Libro de los muchachos chinos de Julio Heredia cumple veinte años



Presentaron segunda edición en la Feria del Libro Ricardo Palma

“Cuando el hombre pierde su capacidad de entender la poesía, entonces deja de serlo”. Con estas palabras contundentes el maestro David Kamt, quien además de especialista en terapia china es un artista de los ideogramas comenzó su intervención para comentar el Libro de los muchachos chinos del poeta peruano Julio Heredia (Lima 1959), cuya segunda edición se presentó en la Feria Ricardo Palma 2009 el pasado 8 de diciembre, luego de veinte años de publicada la primera en el año 1989 por el Comité Killka. Kamt ha sido el encargado de ilustrar esta impecable y bella edición de Lustra Editores. A través del ideograma de la primavera como motivo central de la portada ha buscado interpretar el sentido del libro, que es algo así como la estación del despertar, la efervescencia y la vida que transita por las rutas del amor y la felicidad.


Fue una mesa de lujo en una noche mágica, antes habían hablado el editor Víctor Ruiz de Velasco y el notable Oswaldo Reynoso quien dio fe de su admiración por la obra de Julio Heredia, a quien conoció de referencia por palabras del notable poeta Juan Gonzalo Rose. A riesgo de que pueda ser o parecer un post largo, creo que la publicación lo amerita. Son dos décadas de una obra que está más viva que nunca, escrita por un poeta que ahora tiene el doble de la edad, pero que conserva la intensidad y la altura de entonces y de siempre. A continuación el texto completo de Oswaldo Reynoso. Luego los poemas A mi hermano Miguel Portugal y He Chingyü, que Julio leyó en público el día del evento.


UN NOMBRE DE POETA

Por: Oswaldo Reynoso

La primera vez que escuché pronunciar el nombre de Julio Heredia fue en los labios del gran Juan Gonzalo Rose. Eran los inicios de la década de los 80, cuando yo trabajaba en Pekín y empleaba mis vacaciones para venir al Perú a departir con la familia y los amigos. Había en ese entonces entre los jirones Carabaya y Cueva, en plena esquina, desde donde antes partían los tranvías, el amplio restaurante de un japonés. Durante mis permanencias en Lima iba allí religiosamente los días miércoles, después del mediodía, para encontrarme y conversar con Rose, con Hugo Bravo y con Víctor Humareda. Bravo era un cultísimo periodista que tenía una página miscelánica en el suplemento dominical de El Comercio dedicada a sus dos pasiones, el fútbol y la literatura. Desgraciadamente Hugo no escribió pero llamó la atención sobre muchos nuevos talentos. Yo bebía cerveza, Juan Gonzalo trago corto; Bravo, sólo café porque entonces ya estaba un poco enfermo; y Humareda, el mítico pintor, un mate de anís o de alguna otra hierba. No bebía Víctor, por eso siempre me extrañó que la gente lo percibiera como ebrio. Nos quedábamos allí hasta las 4 ó 5 de la tarde en que ellos volvían a sus casas y yo me iba al Palermo, donde me quedaba hasta la madrugada.

Precisamente uno de esos miércoles apareció por allí Julito −Yamashiro creo que se apellidaba− cuya familia había sido dueña del bar Palermo. Dirigiéndose a Juan Gonzalo le dijo: “aquí te traigo tus zapatos, ya les pusieron mediasuela”. Me impresionó ver la dedicación que este muchacho le dispensaba al poeta. Fue en aquella ocasión en que Juan Gonzalo me preguntó si conocía a Julio Heredia, quien era posiblemente, según él, el mejor poeta y escritor surgido en esos años. Le respondí que no, que mi desvinculación al país me hacía ignorar la actualidad literaria. Entonces me contó que Julio dirigía el suplemento dominical del diario El Observador y que le había hecho hace algunos meses una entrevista impactante por la gran inteligencia y sutileza de sus preguntas.

Un par de años después, estando yo en la sección de español de la oficina de Noticias internas de China para el exterior de la Agencia Xinhua, en Pekín, me dijeron que llegaría del Perú a trabajar con nosotros un periodista llamado Julio Heredia y me preguntaron si lo conocía. Respondí que no había tenido la oportunidad de conocerlo personalmente pero que tenía las mejores referencias de él de quien había sido y era uno de los más importantes poetas peruanos. Y a las pocas semanas desembarcó Julio en China sorprendiéndome que fuera tan joven. Sin embargo al poco tiempo me sorprendería también que estuviera tan capacitado a su edad para realizar un trabajo de tanta responsabilidad, pues nosotros realizábamos la corrección de estilo en español de las informaciones que las autoridades de ese país enviaban al mundo entero y cualquier desliz podía comprometer la política del Estado chino. Como especialistas teníamos también la misión de dar sentido social a los términos utilizados por un equipo de traductores chinos que, aunque acuciosos, no estaban en capacidad de conocer el valor contextual de los giros y palabras. Así, recuerdo, por ejemplo, que alguna vez un especialista dejó pasar la frase “revolución permanente” en un escrito de Mao, que era la traducción literal y correcta que había hecho un traductor chino, pero que no era la adecuada al corresponder ideológicamente al trotskismo, y eso creó confusiones y molestias. En otra ocasión, cuando estaba de visita oficial el presidente de México, el traductor local puso que “se le había recibido entonando la famosa canción Firmamento bonito”, refiriéndose −obvio para el experto− a Cielito lindo. Quiere decir que no éramos simples correctores y puedo afirmar que en los años que Julio desempeñó esa función lo hizo admirablemente y no como ese señor que metió a los chinos en un tremendo lío con los seguidores de Trotsky.

Al año siguiente yo decidí regresar al Perú cuando Julio tenía aún su contrato vigente. El joven poeta estaba muy entusiasmado con el país y se había puesto a estudiar chino. Pero yo le dije, “mira, tú eres joven y no creo que vayas a durar mucho en China”. Estábamos en un país que acababa de salir de la revolución cultural, que recién estaba abriéndose, y este joven intelectual limeño, impetuoso y frágil, se encontraba de pronto en medio de una sociedad completamente cerrada, llena de normas sobrentendidas y difusas, producto de una revolución demasiado puritana y pacata. Intuí la colisión que sobrevendría. Le aconsejé que se pusiera a estudiar inglés o francés y que intentara dar el salto de Pekín a París. “Si te quedas aquí en China te vas a morir”, le recalqué.

Tiempo después me enteré que efectivamente Julio Heredia se había afincado en Francia y que había publicado ese hermoso poemario que es el Libro de los muchachos chinos. Soy un lector voraz de poesía, pero no soy un crítico de poesía, no es mi campo, nunca he hecho un estudio riguroso de la poesía. Pero en tanto devorador de poesía, diré que mis impresiones respecto del Libro de los muchachos chinos me ponen desde el inicio frente a imágenes de muerte que, aunque muy bellas, son muy fuertes. Están en el primer poema del conjunto, titulado A mi hermano Miguel Portugal, donde se da cuenta de un quiebre moral ante la muerte inusitada de un amigo entrañable, pudiendo pensarse distraídamente que este texto no guarda relación con el cuerpo del libro, cuando por el contrario es el preámbulo y la razón de toda la aventura. Ese poema termina diciendo: “Voy hacia las gentes entre quienes van a vivir los hombres santos cuando escapan, voy a todas partes hacia ti (…) porque (…) a mi cera ha llegado la realidad de que el sol sale todavía por Oriente”. Entonces China es ese lejano Oriente donde el poeta va a encontrar a aquel amigo perdido y al antídoto de la muerte que es la vida.

¿Y qué más encuentra en ese Oriente? Encuentra los poemas que son esos muchachos chinos: el muchacho de Shandong, Li Ning, He Chingyü, Wu Zhiliang, Xiao Lu, etc. En términos generales veo aquí a un peruano de cultura (porque el peruano no puede ser occidental a la manera de un francés o un inglés o un norteamericano o un argentino) que ha operado en él mismo una simbiosis con lo chino, y no solamente por el deslumbramiento físico que le producen los muchachos chinos, sino también al asumir genuinamente la cultura y la tradición chinas. Julio incorpora a sus poemas elementos de la poesía tradicional china, pero trabajados con la concepción peruana (que ha asimilado lo más notable de la poesía occidental) y en ese sentido me parece que está en el linaje de Jorge Eduardo Eielson y César Moro. En ellos, a pesar de la influencia vanguardista de la gran poesía europea, el tono es netamente peruano, como en Vallejo, que habiéndose nutrido del arte occidental, logra una pulsación peruana.

La imagen que Heredia da aquí de Shanghai es lo más alejado que se pueda imaginar de la tarjeta postal del turista. Para un peruano la cultura china no puede ser exótica, como lo es para el europeo, menos lo puede ser para una sensibilidad tan afinada. Y aquí hablo por mi propia experiencia: para mí China nunca fue extraña, es una cultura que sentí en lo más hondo. No sé dónde estarán las raíces que nos unen a peruanos y chinos, pero es así. No es tampoco romántica la visión que tiene de Shanghai este poeta, es una imagen terrible del ser humano la que entrega.

Decía que cuando Julio Heredia llegó a China, el país que es en él mismo casi un continente, recién comenzaba a abrirse post revolución cultural y muerte de Mao Zedong. Entonces presentimos la rebeldía potencial que anidaba en la juventud estudiosa y citadina frente a un sistema demasiado restrictivo y conservador. Avistamos las exigencias de libertad. La rebelión estalló. Desgraciadamente, dos décadas después los extremos del neoliberalismo, que los ha inundado de todos sus vicios, los ha puesto nuevamente ante el fracaso.
Este poemario es el testimonio tierno y descarnado de la ilusión de esos jóvenes chinos.



A MI HERMANO MIGUEL PORTUGAL

Muchos habían sido los paisajes observados
en los tiempos precedentes. Tantos,
que ese día de las fiestas, a los 25,
me había llegado la vejez.
Pero ella no tenía esa chocha sonrisa desdentada
que juega con los niños ni su voz era la de los bufones
que con una misma palabra dicen otra y nos hacen reír.
Era flaca, de sabor a creso, fumaba porque no comía,
su corazón iba estropeando en llanto las cadencias,
provocaba vómitos y tenía ganas de cometer asesinato
en primera persona.
El escenario, según los asistentes,
no era una mala sorpresa.

Horas fueron ésas en que ya amaba nada porque el amor
había preferido ser la más imposible persona.
Y más allá de aquél, nada, las derrotas se seguían
porque más allá de mí estaban aquellos paisajes
observados : esa línea humana a la que el chico
había dirigido sus binoculares y su fe, tomaba
sinuosidades extranjeras de cuyos ascensos y descensos
al cielo y al infierno no estuve dispuesto a ser el eco.

Nada. Pero de pronto, ¿qué?, viene lo no previsible
hasta el inane que era yo. Tú.
Y lo no previsible es el milagro, ¿no?
Y mis nuevas decisiones fueron tomadas allí, sobre
tu hogar, segura tabla de las selvas aguajunas
sobre la mar más entorpecida. Tú, el árbol
más enraizado, el cierto, me hizo quedar
y sopló las brisas que me serenaran para seguir sobre
la trocha pues la convalecencia requería el oriente
más lejano y era bueno viajar, y era posible, porque
entre tanta pluma muerta había
un punto de partida claro :
Tu amistad.

¿Pero qué es esto en los umbrales? Estaba servida
la mesa ¿para el último encuentro? pero no llegué.
Sal Miguel de ahí, exijo entonces, que este juego
de escondidas no es sensual. Es sal. Sal que puedo
enloquecer porque ya no puedo llorar. Sal
porque tuve miedo y me regresé de la locura. ¿Qué es
esta dura mala sábila que alguien me arroja
en esta tumba de celebraciones en pleno corazón
de mi ciudad que me deja? Que estás muerto dicen
y no hago lágrimas porque sólo queda viaje para decidir.
Estás muerto, ¿entonces debo cambiar de camino?

¿Considerar que tus invocaciones han quedado viciadas
al irte tú a morir? ¿Es sensato que me apures
a oler, a ver, a palpar, a probar, y que a la vuelta
de la frase determines tu final aquí?
A diestra dicen que te mataron en batalla y te sepultan
en la categoría de los héroes. A siniestra dicen
que fuiste tú quien asesinó tu cuerpo y no quieren
complicaciones con la historia. Y mis oídos que no
quieren suciedad, saben que los dos versos
son una sola mentira vieja desde siempre.

Yo—lo lejos—Tú
Tú — lo que fue cercano — Yo
Y me digo (te digo) entonces:

mira toda esta combinación de geografías y de mares
mira los metales y las flores mira
los vaivenes de las piedras y amancaes mira
en nuestras razas todos los azares mira
en sus colores mi creencia innata que juntos
nos llevarían al matiz de la armonía mira
mi ciudad que supuse melodía mira
en mi país todo lo que abunda y que nunca
quise fuera la carnada mira mi ambición no sangrienta
de liberación mira mi canción tropezada por equivocación
mira que otra madre quise de la historia de los hombres

mira la gloria falaz en que se mueve el que se mata
en la repetición y no es capaz de dar con el motor
que nos expulse de la derrota de la flor mira mira
por favor que no hay belleza en el dolor gratuito
que la vida no es un deber fortuito mira
que mi anhelo es un paseo sanos todos bajo el cielo
mira que tierra abajo no débese poner ningún trabajo
y mira mi poema que es el mismo que parlotearan
todos los infantes pero que es otro
que ha matado el tema de antes.

¿Sabes ahora adónde voy? Voy hacia las gentes
entre quienes van a vivir los hombres
santos cuando escapan, voy a todas partes
hacia ti porque tus humores humanos
se han quedado en mí y afuera. Todo, todo, es diferente
porque tengo un pulso nuevo y a mi cera ha llegado
la realidad de que el sol sale todavía por oriente.



HE CHINGYÜ

Tus predios austeros te han fatigado, yo lo veo
en las brisas de arroz.
Y mides tu impotencia en la extensión de tu país,
que es la de la luz larga de tus ojos lentos.
Y frutos pocos deduces a tu tribu, a sus raíces
que son amarillas que son viejas, cuando
avistas al hombre de cielo y láser y a sus mujeres
rojas vestidas de oro negro y al chancho veloz
en que montan su quehacer que es su poder
que es su color que es
el del sol.

En aldea de montañas quedó tu adolescente amada,
me refieres, y que trajiste dolor.
No había allí lugar para tus números
como no lo hay aquí para los arces de ella :
es lo negro que en gato cruza una vez la ruta
de cada quien : pero los picos nevados no incrustan
la vida para matarla y por eso la tuya continúa
−como atrás la del arce que mama de la chica que protege−
y has encontrado compañera para la paz en este valle
que debes arar. Y he amado esa razón que sabe sacrificar
para la armonía.

Y he mirado también que has puesto a tus habilidades
a cuidar nuestra amistad sospechada inconveniente
por la institución que rige. Y mis pre-visiones
se han salvado y tus fábulas se han salvado
en nuestras calles interiores. Y es entonces que en ti
juzgo a tu pueblo de limpio y todo lo demás
es el avatar mío que es el del gitano. Y es entonces que
te digo, cuando mi observación es luz, que es esto
preferible a los espacios en que el Otro ha hecho
en su alta locura una ciencia que es como dios
que no es una casa feliz.

Porque me has alimentado y has de mí bebido. Porque
el de aquí y el de allá han visto que son uno.
Somos buenos ahora.


*Primera foto: de izquierda a derecha: David Kamt,Julio Heredia, Oswaldo Reynoso y Víctor Ruiz de Velasco.

*Segunda Foto: David Kamt,Julio Heredia, Oswaldo Reynoso



miércoles, 9 de diciembre de 2009

De Libro de Exilio de Miguel Ildefonso


Primer Premio Nacional PUPC de Poesía 2009

Recientemente, se anunciaron los resultados del Premio Nacional PUCP 2009. En la categoría Poesía el Primer Premio fue otorgado a Miguel Ildefonso (Lima-Perú, 1970), quien de esta forma suma un reconocimiento más a su destacada labor como poeta y narrador. Ildefonso ha ganado el primer premio de Poesía en Los Juegos Florales de la Universidad Católica (1995), el primer premio en lo Juegos Florales Poesía El Paso-Texas University (2001), el Primer Premio “Copé de Oro” Poesía (2002) y el Concurso de Cuento Alfredo Bryce Echenique (2003).

Estudió Literatura en la Universidad Católica del Perú e hizo una Maestría en Creative Writing en la Universidad de El Paso, Texas. Ha publicado los libros de poesía: Vestigios, Canciones de un bar en la frontera, Las ciudades fantasmas, m.d.i.h., eautontimoroumenos y Los Desmoronamientos sinfónicos, entre otros. En el 2005 publicó el libro de relatos El Paso, con el que ganó el Premio Nacional de Cuento de la Asociación Peruano-Japonés (2005). También ha publicado las novelas: Hotel Lima, y El Ultimo Viaje de Camilo.

Gracias al también poeta y blogger César Pineda Quilca -quien nos proporcionó el correo de Miguel a quien no veíamos desde la época de la Revista Cultural de El Peruano- , Ildefonso nos cuenta que un día antes de viajar fuera del Perú, se enteró de los resultados del Premio Nacional PUCP 2009. Actualmente se encuentra en el exilio, donde escribirá una nueva etapa de su vida y también un nuevo libro con la intensidad, el vuelo reflexivo y la pasión que sostienen su literatura y sobre todo su poesía.

Desde el extranjero, Ildefonso envió su discurso de agradecimiento para que fuera leido con ocasión de la ceremonia de premiación el 10 de diciembre.


POEMAS INÉDITOS DEL LIBRO GANADOR DEL PREMIO PUCP




preludio en Moro

desesperados buscamos un refugio para escapar de la nada - y solo para decir que existimos hacemos el amor: tú con la soledad yo con la soledad - después enciendo un cigarrillo y tú te quedas dormida como un verdadero cadáver - no sé si dejarte - marcharme por el bosque y reír como loco - o por el contrario quedarme a convivir contigo para siempre - lo uno o lo otro te daría igual


encierro de la rosa: Adán

llevé a mi alma al manicomio y lo amarraron - había uno que anhelaba las rosas del jardín - otro que anhelaba el jardín y no las rosas - en el pabellón de Apolo junto al caballito de la libertad en la sombra de un árbol unos gatos negros pasaban - una libélula también pasó pero menos el sol menos la luna por mi alma pegada en el piso - una niña saltaba una liga su sombra movía los árboles - yo miraba la vereda rajada - ella no se sentía observada - yo cerraba los ojos y los abría sólo para saber que ella aun estaba allí


Kierkegaard

el oído del augur - la caída de las hojas - todo impulso del cuerpo encuentra su espejo - negligencias caminos suaves en proporción al barro moteado - las ratas solemnicen el deliquio - la hora conjurable de las palabras - el dardo forjado en la distancia - un triste sueño se ha fatigado a través de un oscuro río en estas paredes mohosas - aquí persiste el deseo - opúsculos de rosas en cada gesto - mi sueño encontró su realidad - no beldades de viñeta (abandono a Gavarni mas no bellezas de hospital) - la flor: rojo ideal
miseria del amor - miseria de los amantes solitarios - se abaten sobre los terrores manifiestos - nunca le mostrará su seno magullado - su garganta hondísima dejando huellas atrás- ¿pero qué pensamiento ha cambiado la ruta del sol?


Nietzsche

Nietzsche saltó el muro del manicomio - miró a todos lados cuando cayó en cuclillas y luego corrió hacia la calle por la oscuridad y se fue bajo la luna hacia el centro de la ciudad - llegó a una esquina luego esperó mirando el cielo de pies a cabeza - esas naves de acero como góndolas lo cautivaron - en principio estaba muy sereno pero más tarde cuando sus ojos entraron en lo profundo hasta que no veían nada se desesperó porque se dio cuenta que ya no podía volver y porque donde está la vida está la muerte & entonces dijo: olvida las palabras, conserva lo uno


martes, 8 de diciembre de 2009

Dos miradas nuevas: al universo de la pintura y a la pintura del universo

El Guernica en 3D, una nueva mirada a la obra de Picasso




Ver más aquí.


Hubble capta imágenes de los albores del Universo

Según informa la Nasa, en noticia recogida por ABC de España, el telescopio espacial Hubble ha captado imágenes del Universo cuando este solo tenía 600 millones de años después del Big Bang. La mayoría de las teorías señala que el Big Bang, la explosión que dio nacimiento al Universo, ocurrió hace 13.700 millones de años.



Poemas inéditos de Victoria Guerrero

Desde su primer libro de poesía De este reino publicado en 1994, Victoria Guerrero Peirano (1971) mostró su terca búsqueda por publicar textos decantados y precisos. Por ese camino ha proseguido su evolución literaria a través de sus libros posteriores: Cisnes estrangulados (1996), El mar ese oscuro porvenir (2002) y Ya nadie incendia el mundo (2005). En este último la perfección, la intensidad y la valentía para emprender el vuelo poético y asumir los riesgos del lenguaje sin que las emociones prevalezcan, es nítido. Sabemos que esta ruta se va afianzando por textos que le hemos escuchado hace poco en recitales públicos. Los poemas inéditos que nos ha remitido especialmente, dan cuenta de su talento y su valor.

Además de poeta es investigadora y doctora en Literatura por la Universidad de Boston. Sus poemas han aparecido en diferentes antologías como Mujeres mirando al sur (Madrid: Torremozas, 2004), Antología de poetas peruanas (Buenos Aires: Eloisa Cartonera, 2004) y Los relojes se han roto (Ediciones Arlequín, Guadalajara, 2005), entre otras. Es directora de la revista de cultura y política Intermezzo Tropical. Tribu/ laciones del sujeto des/ centrado latinoamericano.


POEMAS INÉDITOS


Primer baile (nacimiento andino)

A mi padre


Los danzantes rasgan el cielo con un golpe de tijeras

El wamani agita las alas en señal de bienvenida

La noche se quiebra abruptamente y deja caer una música carnavalesca

El Padre se levanta y tararea una canción de cuna
Se alza gozoso desde su pueblo natal

La abuela se prepara para curar del mal de ojo a la que está por nacer

Ambos (madre e hijo) van cantando una canción mitológica del regreso a casa

Fuentes rebosantes de cuy chactado se extienden sobre una mesa de madera vigorosa

La radio sigue encendida a un volumen furioso


Oh los desposeídos los desterrados aprenden a fuerza la nueva lengua


La Fiesta está en su apogeo: la quemante chicha se derrama en los corazones ebrios de llanto


La madre empieza a gemir en el horizonte
chilla su desamparo

Aqueste mar turbado embravecido se agita en la costa

Un toro muere en la plaza repleta de indios que llaman a sublevación


Va entonces tu sombra surgiendo brillante en las antípodas del mundo
De este mundo colosal inabarcable en el que se destruye y se redime
Una misma carne y cientos de imágenes superpuestas
Hilvanadas en un solo hilo de angustia

Y en un rincón oculto del celuloide te descubres:

Victoria Guerrero- es una imbécil


Hoy día viajo en los aviones
y ya no me conmueve que la única forma de encontrarme en mí
sea en ellos
El panorama desde aquí es enternecedor
si te pones a pensar en todas las bombas
que explotan allí abajo
y en los niños salvajes que gritan
su inocencia sin pudor

Hoy este paisaje es mi corazón
y el porvenir es sólo una aventura:
Viajo sin dinero
mi salud es precaria
pero mi espíritu es fuerte
como una explosión en la noche

Hoy soy una antorcha
un gran halo de fuego y llanto
No lamento mis lágrimas
porque son hermosas y sacian mi sed que es infinita

Los aviones son estrellas luminosas
esta noche
Torpes pájaros de luces multicolores

Quisiera que el despegue fuese más atrevido
como una sonrisa que te mira a los ojos
sin pestañear

Hoy es uno de esos viajes
en que el cuerpo vuela hecho polvo
y los recuerdos aparecen una y otra vez
a golpearte el rostro
y te vas quedando dormida
porque la nostalgia es grande
y las imágenes de ti centellean detrás de cualquier nube
Y te duermes
y los aviones no existen
sino sólo madres
que te arrullan en una noche de altos fuegos



lunes, 7 de diciembre de 2009

Presentación del poemario Tubular Bells en la Feria del Libro Ricardo Palma

Manuel Liendo Seminario (Lima, 1959) es uno de los poetas más representativos de la llamada generación de los ochenta. Manuel estudió Literatura en San Marcos donde compartió aulas, poemas y vivencias con otros importantes vates de su promoción y conoció a poetas mayores como Carmen Luz Bejarano, Washington Delgado, Pablo Guevara y Francisco Bendezú, entre otros.

El próximo miércoles 9 de diciembre, a las 3:30 de la tarde, en la Sala del Mudo de la Feria del Libro Ricardo Palma, presenta su nuevo poemario, Tubular Bells, editado por Tranvías Editores. Antes ha publicado De partisanos y otras mudanzas, 1988; Tanto enamorarse para morir,1999, 2004; Leopoldo relata,2007. En las siguientes líneas les presentamos un texto sobre Tubular Bells, escrito por el poeta Ljudevir Hlavnikov y en exclusiva un adelanto del libro.



"El destino de lo elemental no se ve con los ojos. Un estar atado detrás de las sombras y descifrar ese nudo ya no materia viva sino materia distendida en la proyección. No se ve lo que desaparece, siendo. Tubular Bells cabalga
sobre la cinta acústica de esa distensión entre lo que es y ya siendo, fue. No hay lenguaje barroco in strictu sensu, antes bien, una proliferada masa que difiere, dista, dimite entre las sombras de un espectáculo, sin mayor ausencia que la conjunción de los cuerpos. Múltiple y caótica polución de la forma que queda usando
la repetida concatenación de hábitos y melodramas de un cotidiano despertar en los infiernos. Manuel Liendo atenaza su lenguaje contra el tiempo, y estructura una caída libre al fulgor del angst y lo orgásmico.

Me cortaron en pedazos, amor, antes sacaron mi espíritu psicodélico/ y lo arrojaron al mar lloraron tanto sus torrentes que se diluyeron formando un archipiélago.

Surge otra lengua entonces de estas campanas tubulares, una en la que los restos de la historia se apuran al morir, al reunirse. ¿En qué dimensión estamos? ¿Los cuerpos retorcidos acaso de un amor o de una furia, pueden acaso llevarnos a ver el largo paisaje después de la alambrada? Manuel Liendo exhibe su certera y glisante quebradura, por donde el lenguaje añora ser todavía un oficio de cuerpo entero. Y es ahí donde calla para dejar a la luz, el trazo, corrupto e inconcluso de un devenir en profundis". (Ljudevir Hlavnikov)


UN ADELANTO DEL LIBRO

Tubular bells I

Silenciosos los cuerpos deslizan su divina tersura
Rozan bellos frisan la piel y domestican la caricia
Erosiona la voluptuosa timidez gargantas atragantadas
Respiran débilmente flotando dádivas restos responsables
Susurrando fijos bemoles hipnotizados su suavidad sucia
Interiormente fluctúan las reconocidas salivas espurias
Longuita la inmediatez amor la sordidez amor la tímida
Penumbra de la cubeta corazón hipervocablos cabalgan
voltean tu cuerpo dudoso tu cuerpo sustenta el cínico
Placer ausente de la dolorida conjunción
Atraso verbenas y nadie sulfúrico podrá hablar
Y nadie suplicante enarbola el ciento en la mano
Porque falso es hundido y cierto mi cuerpo penetrando
Físicos doblan los sombreros y su sombra
Solo para deambular cortezas escaramuzas gimotean
Acaparando todo en su pecho reventado arí arí
Fustígame lacerando tu lengua austera muñeca
Raspando retiras tu cuerpo como una lucha
Eculicentro eludicentro esucentral epicentral
Rasgueo de guitarra atravesando una silueta de gata endemoniada
Regorgojita tu aliento bicameral tu alimento férula
Acantona mi facial desventura zaranda zaranda con ripioritmo
Fruslérico cerebro roto contra la pared de tu intonsa parvúlica edad
Mental metafísica programada por embelecos tozudos
Sábanas retrujadas por pies de dublineses juanetes porque dum dum
sorbetes digo seco digo que digo que suena bonito
acontecen unos labios míseros, labios que se coronan entre sí
me han contado consecutivamente apremiadamente y sobre todo
difieren por la antena hialóidea muta la distante recuperación
del espacio sideral del espacio del metropólitan zurcido
envergadura sublima las costosas comisuras de la arrechura
duplica tu esbeltez que así me duplicaron para reventar
anchuroso el trópico infantil violentado en su pupila
que sangra, que ensancha, que duele el doloroso tubo
porque ya no eres el retoño sino la silbatina de la carne
dos fases duran fieles y templan la soguilla susurrante
su cuerpo ha penetrado oblicuo al tiempo parnasiano
y las campanas desenvuelven su sonido plenamente
no hay mejores cuerpos que los entregados al insomnio sexual
y gatita soporta la mirada de todos deja que velen por tus impulsos
tu estirado cuerpo como el arco donde silabea tu áspera lengua
sus ojos son fuertes y vomitaran alfombras rojas, árboles entronchados, filudos hielos azules te repetirán la monserga
la chilla maldita la cuaderna estival
la tupida hediondez del grado avisor
no hay nada que suplante la realidad salvo tú y yo
arremolinados los ríos suben por la nubes y somos la geografía
del océano dubitante capitálica bósforo encumbrado sobre tus senos
no voltees dudosa finta durante el escarnio suspiro
tembloroso ramaje de bosques terciopelo bubónico
hoy están solos de tardes de asfalto de pan de lo que falta
fibra austera de ríos que se cruzan tejiendo la corriente
que asciende las ropas que cayeron
las manos apretando la impoluta reubicación de las normas
natura anegando el prodigio de esta cama
qué sino la sublime angustia que lame tu almíbar
aúllan afuera vértigos densos vértigos adocenados
jactan con humo para que todos miren
funciona así de costado volteando el balón de gas
comiendo la misma migaja estirando la ropa tendida
apagando todas las luces del cuarto, usando el sable
un par de lukas pa mi combi infernal
temprano mejor se estremece la ciudad
se quiebran las suelas se quiebra el ánimo brutal
estamos solos deploremos las circunstancias gongorinas
abusemos de este portento del hidrópico cantar
sentémonos calatos pasémonos las hierbas cromáticas
escurramos lenguas mendigas para siempre
intensifica los nudos ganglios como arbórea duda
nadie involucra vuestra aparición
entona la sospecha fulgurante melografía
fatua palidez que ayuda en la ciudad virreinal
congela el caudal de todo paisaje rombo
arrastra mi vida de troncos secos degolla mi silbo altanero
abre la puerta del espejo y empuja mis visiones
déjalas caer en las aguas porque ahora eres llanura
que diluye corazones que hunden los pastos
revienta los cielos déjalos descender como torrente
raspa mis codos, raspa mis rodillas, mis tobillos rotos
envuélvelos con tu muerte para no caminar juntos
hacia el horizonte bellaco hacia la estrella mugrienta
despójate de ese lenguaje plúmbico y remansa tu idiotez
incrústala en el nevado desafiante desvincula la réplica
abrázala previa mojadura de cuerpos no viaducto viasusto
vertiginando doseles el vino es mi océano
abramos toda la boca metámonos el uno y el otro
estemos un ratito en cada cuerpo

Leer testimonio del poeta sobre la escritura de Tubular Bells.


*De izquierda a derecha Michael Jiménez, Juan De La Fuente y Manuel Liendo.

Viajaré cuando sea más joven: entrevista a la poeta Wislawa Szymborska

El suplemento Babelia del diario el País publica una entrevista a la Premio Nobel polaca Wislawa Szymborska, con ocasión de la aparición en España de su más reciente libro de poesía Aquí y de Lecturas no obligatorias una selección de notas sobre temas diversos publicadas durante años en periódicos. Irónica, entrañable, tierna y con una inteligencia a flor de piel, la poeta responde con cada acto, seña, gesto y -por supuesto- palabra a las preguntas del periodista Javier Rodríguez Marcos. El texto es acompañado por dos poemas del libro Aquí. A continuación este entrañable documento.


"Wislawa Szymborska está en su casa, pero pide permiso para fumar. "Una vez", cuenta, "recibí una carta de varias páginas en la que una mujer me pedía que dejara de fumar. Me hubiera gustado responderle: he ido a tantos entierros de gente que nunca había fumado y que era más joven que yo... Me limité a decirle que le agradecía que se preocupara por mí". Szymborska nació hace 86 años en Kórnik, cerca de Poznan, al oeste de Polonia. Ahora vive en un bloque descolorido sin ascensor -una especie de vivienda de protección oficial- en un suburbio de Cracovia, la ciudad de la que no se ha movido desde que su familia emigró allí cuando ella tenía ocho años, en 1931.

La memoria, de hecho, está muy presente en su último libro de poemas, Aquí (Bartleby), publicado en Polonia este mismo año. Su aparición en España coincide con la primera traducción de su prosa, Lecturas no obligatorias (Alfabia), una selección de las vibrantes notas que durante años publicó en una particular sección de los periódicos. Allí, y en un par de folios, comentó a Jüng y a Montaigne, pero también libros de jardinería, pájaros y decoración. El resultado es pura chispa. Así, del Poema del Cid dice: "Fue escrito por un Balzac medieval. La guerra es para él, ante todo, una empresa financiera. Dado que la guerra es costosa, ésta debe ser rentable. La cabeza del caballero, hasta que alguien se la corta, estaba siempre llena de cálculos". Y al comentar un manual de ideogramas chinos apunta: "Esposa es una mujer y una escoba; amante, una mujer y una flauta. Desconozco la existencia de un signo que represente el ideal al que nos conducen todas las revistas europeas para mujeres: la fusión de la escoba y la flauta".


Cuando Szymborska ganó el Premio Nobel en 1996 no había más que un puñado de poemas suyos traducidos al español en una antología colectiva. Hoy lo está toda su poesía. No hace tanto, además, tuvo su minuto en las crónicas políticas. Fue el día que Patxi López leyó su poema Nada dos veces en su toma de posesión como lehendakari.


Son las 11 de la mañana y en una mesa hay café, galletas y chocolatinas. Ella añade una botella de coñac que abre para la ocasión. Antes de servirse una copa, sirve a los demás: Abel Murcia, traductor de sus libros al español, director del Instituto Cervantes de Cracovia e intérprete durante la charla; el fotógrafo, venido desde Varsovia, y el periodista. Mientras dura el primer café está también Michal Rusinek, secretario de Szymborska y escritor y traductor él mismo. "Michal, con todo lo que escribe y el montón de temas que lleva, dentro de poco necesitará usted una secretaria. Tal vez podría contratarme", bromea la escritora. Él contesta arqueando las cejas: "No sé si me convence".


Rusinek es quien lidia con los mil compromisos que acechan a la poeta desde el Nobel. "¿Que si el premio me cambió la vida? Y tanto. Para bien y para mal. Para bien, porque multiplicó el número de cartas que me envían, de paquetes con libros, de invitaciones, de propuestas y de preguntas a las que hay que responder en las entrevistas". Y socarrona, añade: "Para mal, porque multiplicó el número de cartas que me envían, de paquetes con libros, de invitaciones, de propuestas y de preguntas a las que hay que responder en las entrevistas. A las invitaciones para viajar a otros países siempre respondo lo mismo: cuando sea más joven".


Días antes de la cita, Wislawa Szymborska había pedido la lista de temas sobre los que tendría que hablar en Cracovia. Una vez allí aclara el porqué: "Aunque luego hablemos de lo que sea, así al menos puedo pensar y decirle a usted algo coherente. No crea que soy brillante. Hay preguntas para las que no tengo respuesta". No le gustan las fotos, así es que trata de distraer al fotógrafo cuanto puede: "Si hubiera venido hace 30 años... con esa cámara tan aparatosa me sacará todas las arrugas, ¿verdad? ¿No podría retocarlas un poco, como hacen con Sharon Stone?". Al cabo de unos minutos vuelve al ataque: "¿Es usted tan alto porque no fuma? ¿Hizo el servicio militar? Descanse un poco, deje la cámara y tome otro coñac".


Café, coñac, chocolatinas. Parece un buen momento para hablar de la muerte. Sobre la muerte sin exagerar, como dice uno de sus poemas más célebres, escrito con esa mezcla de emoción e ironía -poesía sin lirismos de manual- que sorprendió al mundo cuando su obra fue distinguida por la Academia sueca. En Aquí, Szymborska dice que hay temas sobre los que debe escribir sin demorarse mucho porque "el tiempo apremia".


PREGUNTA. ¿Al escribir este libro pensaba en la muerte?


RESPUESTA. Para mí la vida es una aventura con fecha de caducidad. Cuando estaba en la escuela murió una profesora y tuve conciencia de la muerte como algo natural. Con 86 años pienso igual que con 8.


P. ¿Y eso influye cuando escribe?


R. Yo no escribo sobre la muerte. Es una de las cosas más fáciles de hacer en poesía. Y no es verdad que tenga un poder ilimitado. No consigue todo lo que quiere y cuando quiere. Es cierto que hay poemas buenísimos sobre la muerte, pero en general es fácil porque despierta sentimientos y emociones fáciles, la ternura y todo eso.


P. ¿El amor también es un tema facilón?


R. Ah, ése ya no es tan fácil. Y lo más difícil es el erotismo, que de hecho se ha tocado muy poco en poesía. Nunca he leído un poema que sea capaz de trasladar lo que sucede entre dos personas. Hablo del erotismo puro, no del amor como sentimiento, que sí es más fácil de expresar.


P. Hay más literatura en los amores difíciles.


R. Tal vez, pero yo he tenido la gran suerte de vivir algunos amores, y mis recuerdos son muy felices. Pero no hablemos de mí, que todo eso ya está en los poemas.


P. ¿Hay palabras que trata de evitar especialmente cuando escribe?


R. Las arcaicas y las grandilocuentes. Pero hay palabras que utilizo raramente y con ciertas dudas. Cuando intento describir algo como "bello", por ejemplo. La belleza es una idea relativa, que depende de la tradición y de las costumbres, y sobre todo de los gustos personales, que el lector puede no compartir. Para mí, las catedrales románicas son más bonitas que las góticas, la cerámica más bonita que la más refinada de las porcelanas y la muñeca de trapo con la que en mi infancia podía hablar de cualquier cosa, mil veces más bonita que esa horrorosa Barbie. Porque, a ver, ¿sobre qué se puede hablar con una de esas Barbies? Bueno, a lo mejor de trapitos y esmalte para las uñas".






POEMAS DEL LIBRO AQUÍ de Wislawa Szymborska (Bartleby Editores)

ADOLESCENTE

¿Yo, adolescente?
Si de repente, aquí, ahora, se plantara ante mí,
¿tendría que saludarla como a una persona próxima,
a pesar de que es para mí extraña y lejana?
¿Soltar una lágrima, besarla en la frente
por el mero hecho
de que tenemos la misma fecha de nacimiento?
Hay tantas diferencias entre nosotros
que probablemene sólo los huesos son los mismos,
la bóveda del cráneo, las cuencas de los ojos.
Porque ya sus ojos son como un poco más grandes,
sus pestañas más largas, su estatua mayor
y todo el cuerpo recubierto de una piel
ceñida y tersa, sin defectos.
Nos unen, es cierto, familiares y conocidos
pero casi todos están vivos en su mundo,
y en el mío prácticamente nadie
de ese círculo común.
Somos tan diferentes,
pensamos y decimos cosas tan distintas.
Ella sabe poco,
pero con una obstinación digna de mejores causas.


IDENTIFICACIÓN


Qué bien que hayas venido –dice.
¿Oíste que el jueves se estrelló un avión?
Ajá, pues precisamente por ese asunto
vinieron a buscarme.
Parece que él estaba en la lista de pasajeros.
Y qué, igual se arrepintió.
Me dieron una pastilla para que no me desmayara.
Todo negro, quemado, menos un brazo.
Un jirón de la camisa, el reloj, la alianza.
Me enfurecí, porque seguro que no era de él.
Nunca me haría eso, tener ese aspecto.
Y de esas camisas están llenas las tiendas.
Y ese reloj es un reloj corriente.
Y nuestros nombres en su alianza
son nombres muy comunes.
Qué bien que hayas venido. Siéntate aquí a mi lado.
Es cierto, tendría que haber vuelto el jueves.
Pero quedan muchos jueves todavía este año.
Ahora mismo pongo agua para el té.
Me lavo el pelo, y luego, luego qué,
intentaré despertarme de todo esto.
Qué bien que hayas venido, porque allí hacía frío,
y él en ese saco de dormir de goma,
él, quiero decir, ese pobre infeliz.
Ahora mismo pongo agua para el jueves, me lavo el té,
es que claro, con lo comunes que son nuestros nombres...

Los poemas en formato PDF.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Era Heian (794 a 1185): un poema inmortal de Ono No Komachi

Navegando entre las rutas apacibles, tormentosas, inexplicables e impredecibles de Internet, encuentro las traducciones de poesía clásica japonesa que minuciosamente ha realizado el escritor Aurelio Asian y que constituyen un ejemplo de limpieza verbal y de respeto al sentido verdadero de los poemas traducidos.

Uno de los poemas es de una de las figuras más emblemáticas del periodo Heian, Ono no Komachi, única mujer incluida en la famosa antología los Seis Poetas Inmortales, que data de inicios de la era Heian.

Trancribo el poema de Ono no Komachi, pero ustedes pueden deleitarse con los otros poemas traducidos por Asian.




iro miede utsuru mono wa
yo no naka no hito no kokoro no hana ni zo arikeru


Se desvanece
un color sin ser visto:
el de la flor
que guarda el corazón
de los hombres del mundo.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Presentación de Orange Ode: neuvos poemario de Raúl Heraud en la Feria del Libro Ricardo Palma


Orange Ode es el nuevo poemario de Raúl Heraud Alcázar (Lima, 1970) que será presentado el próximo sábado 5 de diciembre, a las siete de la noche, en la feria del libro Ricardo Palma, (vértice del Museo de la Nación, avenida Javier Prado). Los encargados de los comentarios serán los escritores José Güich y Alberto Schroth Prilika.

Raúl Heraud ha publicado los libros de poesía Hecho de Barro en 2001, Respuesta para tres o cuatro en 2002 y El Arte de la Destrucción en 2006. En 2009 obtuvo el premio Hermandad Latinoamericana (Buenos Aires Argentina) con la obra Teatro de la Crueldad, que fue presentado en la Fil de La Habana-Cuba. Ha sido incluido en diversas antologías internacionales y parte de su trabajo poético se encuentra publicado en revistas de la capital y de diversos países como Argentina, Chile, Brasil, España, Italia, Cuba, Mexico.


Según Héctor Hernández Montesinos, quien recientemente obtuvo el Premio Pablo Neruda en Chile:

Orange Ode, de Raúl Heraud, no es solo un pliegue en su obra, sino un nuevo acto de ensamblaje que refuerza las estructuras de ese desorden de los sentidos que estaba en escena en su propio trabajo. De allí que los mitos actualizados a la crueldad del presente, las ciudades esplendorosas en su ruina, el propio sujeto dislocado hasta encontrar allí una revelación sean materias que no se agotan, sino que, al contrario, se potencian en la correspondencia de su discurso con la historia que padecemos, esa microfísica del poder que exclusivamente encuentra en los dispositivos del arte su real desacato, y en obras como estas, que no solamente tensionan la realidad en su fractura, pues también proponen un límite que no significa terminar, a la vez rehace todo lo supuestamente inventado. Ese es el reto de Orange Ode, un reto a la miseria del hombre, como diría Gonzalo Rojas.


LA MAQUINA DEL TIEMPO

Tu creíste que el mundo era sólo vértigo anquilosado en la piel
música liquida
pabellón psiquiátrico donde todavía destruyen las
enredaderas
de tu mente
el grito desgarrado de tu carne
tu creíste remar hacia un infinito océano de esferas
y solo muertos has encontrado…


que esperabas del acto final
acaso la redención del hombre
o tal vez el clásico desenlace
de tus torturados sueños infantiles
donde interpretabas humanamente
tu trágico arcano


dime quién te confinó a esta parricida celda
al deletéreo amor
al precario niño que aún sueña
con las caricias de su madre

di quién al Gólgota
al cepo
a la extraña criatura de alas quebradas y no feliz

nada es real
excepto el llanto mudo
en la penúltima butaca.



Reverso: Primera colección de postales

Nos escribe la poeta Karina Valcárcel para invitarnos mañana jueves 3, a la presentación de la primera colección de postales "Reverso", que tendrá lugar a las 7 de la noche, en la calle Esperanza 113, segundo piso, Miraflores.

Nos cuenta que se trata de un proyecto emprendido por Juan Pablo quien convocara a un grupo de fotógrafos y a otro de escritores para armar un continente de ambas artes y ponerlo a disposición de todos nosotros. Los implicados del caso son, en fotografía: Handrez García, Paula Herrera, Karmen Diaz y Dante Pineda. En los textos tenemos a Paulo Peña, Pierre Castro y Juan Pablo Mejía.

Será una noche divertida y diferente en La Azotea, una pequeña tienda ubicada en Miraflores, donde se presentará el proyecto, se pondrá a la venta la colección de postales y habrá música en vivo a cargo de Rafo de La Cuba.


lunes, 30 de noviembre de 2009

José Emilio Pacheco gana el Premio Cervantes 2009

No cabe duda que José Emilio Pacheco, el prestigioso poeta Mexicano, está viviendo un año de reconocimientos a la calidad de su obra literaria. Su exigencia en la escritura, su constancia para navegar con fuerza en el mar de las palabras sin rendirse ni agotarse en el camino, lo han hecho merecedor no sólo del respeto interencional, sino también de dos premios claves en el mundo de la literatura: hace poco el Premio Reina Sofía y hoy día el Premio Cervantes 2009, que es considerado el equivalente al Nóbel en el ámbito de la lengua castellana. A continuación la nota difundida por la agencia EFE.


El escritor mexicano José Emilio Pacheco ha ganado este lunes el Premio Cervantes, máximo galardón de las letras hispanas, según el fallo del jurado anunciado por la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, en una rueda de prensa. Poeta mexicano, prosista y traductor, con una obra poética incluida desde los años 50 entre las principales antologías latinoamericanas por su enfoque universal. Con motivo de recibir el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2009, aludió al hecho de escribir poesía porque es una forma de resistencia contra la barbarie.

Pacheco nació el 30 de junio de 1939 en Ciudad de México, urbe que a lo largo de los años se ha convertido en inhóspita y, para este prosista, en la perfecta desconocida, como recoge el título A la extranjera de su poemario La edad de las tinieblas (2009): Nací en un lugar que se llamaba como éste y ocupaba su espacio. Ahora también en mi suelo natal soy extranjero en tierra extraña. Ya no conozco a nadie ni reconozco nada.
Miembro del Colegio Nacional mexicano desde 1986 y, desde 1994, creador emérito del Sistema Nacional de Creadores Artísticos (SNCA), ha sido director y editor de colecciones bibliográficas y diversas publicaciones y suplementos culturales.

Dirigió la colección Biblioteca del estudiante universitario y, con Carlos Monsiváis, el suplemento de la revista Estaciones; y fue secretario de redacción de la Revista de la Universidad de México, donde él estudió Derecho y Filosofía y Letras e inició su actividad literaria dentro de la revista Medio siglo.

Ha editado La antología del Modernismo y obras de autores como Federico Gamboa y Salvador Novo. Entre sus traducciones figuran Cómo es (Samuel Beckett), De profundis (Oscar Wilde), Un tranvía llamado deseo (Tennesse Williams) -en 1983 Premio de la Sociedad de Críticos Teatrales a la mejor traducción-, Cuatro cuartetos (T.S. Eliot) o Vidas imaginarias (Marcel Schwob).

También ha ejercido la docencia en Universidades de EEUU, Canadá y Reino Unido, y ha sido investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH Quintana Roo). Desde 1976 publica la columna Inventario en la importante revista política de México Proceso.

En 2006 fue homenajeado durante los Encuentros de Poetas Iberoamericanos (Salamanca) y de Poetas del Mundo Latino (México). Pacheco, que se califica a sí mismo como un observador consternado, que opta por la cobardía ante los acontecimientos en su país y en el mundo
-según reveló a la prensa en junio de 2009, cuando Ciudad de México le homenajeó por su cumpleaños 70-, fue ese año uno de los autores a los que la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) dedicó actos en su honor.

Títulos representativos de su poesía, reunidos todos ellos en 2000 como Tarde o temprano (Poemas 1958-2000): El castillo en la aguja (1962); Los elementos de la noche(1963); El reposo del fuego 1966); No me preguntes cómo pasa el tiempo (1969, Premio Nacional de Poesía Aguascalientes); Irás y no volverás (1973); Islas a la deriva(1976); Ayer es nunca jamás (1978); y Desde entonces (1980).

Después aparecieron Trabajos en el mar (1983); Fin de siglo y otros poemas (1984); Album de zoología (1985); Alta traición: Antología (1985); Miro la tierra (1986); Ciudad de la memoria (1989); El silencio de la luna (1994, Premio colombiano de Poesía José Asunción Silva de Colombia); La arena errante (1999); y las antologías Gota de lluvia y otros poemas (2006); Epitafio de fuego" (2006); la antología Contraelegía (2007), que incluyó tres textos inéditos; y sus poemas en prosa de La edad de las tinieblas (2009). En su narrativa cabe citar las novelas Morirás lejos (1967, Premio Magda Donato) y Batallas en el desierto (1981), y cuatro libros de cuentos: El viento distante y otros relatos (1963); El principio del placer (1972, Premio Xavier Villaurrutia un año después, compartido con su compatriota Jaime Sabines, autor de Mal tiempo); El pozo y el péndulo (1977); La sangre de medusa (1977, edición aumentada en 1990); y Las batallas en el desierto (2006).

Aparte del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2009) y otros galardones ya citados, ha recibido el Premio Nacional de Periodismo Literario (1980); Premio Nacional a la trayectoria ensayística Malcolm Lowry (1991); Premio Nacional de Lingüística y Literatura (1992); Premio Iberoamericano de Letras José Donoso (2001); Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo (2003); Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (2004); Premio Internacional Alfonso Reyes a su labor divulgadora de la literatura y la cultura hispanoamericanas (2004); Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca (2005); y Medalla de Bellas Artes de Ciudad de México (2009).


POEMAS DE JOSÉ EMILIO PACHECO


La diosa blanca

Porque sabe cuánto la quiero y cómo hablo de ella en
su ausencia,
la nieve vino a despedirme.
Pintó de Brueghel los árboles.
Hizo dibujo de Hosukai el campo sombrío.

Imposible dar gusto a todos.
La nieve que para mí es la diosa, la novia,
Astarté, Diana, la eterna muchacha,
para otros es la enemiga, la bruja, la condenable a la hoguera.
Estorba sus labores y sus ganancias.
La odian por verla tanto y haber crecido con ella.
La relacionan con el sudario y la muerte.

A mis ojos en cambio es la joven vida, la Diosa Blanca
que abre los brazos y nos envuelve por un segundo y se marcha.
Le digo adiós, hasta luego, espero volver a verte algún día.
Adiós, espuma del aire, isla que dura un instante.


El reposo del fuego
(Don de Heraclito)

Pero el agua recorre los cristales
musgosarnente :
ignora que se altera,
lejos del sueño, todo lo existente.

Y el reposo del fuego es tomar forma
con su pleno poder de transformarse.
fuego del aire y soledad del fuego.
al incendiar el aire que es de fuego.
Fuego es el mundo que se extingue y prende
para durar (fue siempre) eternamente.

Las cosas hoy dispersas se reúnen
y las que están más próximas se alejan:

Soy y no soy aquel que te ha esperado
en el parque desierto una mañana
junto al río irrepetible en donde entraba
(y no lo hará jamás, nunca dos veces)
la luz de octubre rota en la espesura.

Y fue el olor del mar: una paloma,
como un arco de sal,
ardió en el aire.

No estabas, no estarás
pero el oleaje
de una espuma remota confluía
sobre mis actos y entre mis palabras
(únicas nunca ajenas, nunca mías):
El mar que es agua pura ante los peces
jamás ha de saciar la sed humana.


Tarde o temprano

Homenaje a Nezahualcoyotl *
I

No tenemos raíces en la tierra.
No estaremos en ella para siempre:
sólo un instante breve.

También se quiebra el jade
y rompe el oro
y hasta el plumaje de quetzal se desgarra.

No tendremos la vida para siempre:
sólo un instante breve.

II

En el libro del mundo Dios escribe
con flores a los hombres
y con cantos
les da luz y tinieblas.

Después los va borrando:
guerreros, príncipes,
con tinta negra los revierte a la sombra

No somos reyes:
somos figuras en un libro de estampas.

III

Dios no fincó su hogar en parte alguna.
Solo, en el fondo de su cielo hueco,
está Dios inventando la palabra.

¿Alguien lo vio en la tierra?

Aquí se hastía,
no es amigo de nadie.
Todos llegamos al lugar del misterio.

IV

De cuatro en cuatro nos iremos muriendo
aquí sobre la tierra.

Somos como pinturas que se borran,
flores secas, plumajes apagados.

Ahora entiendo este misterio, este enigma:
el poder y la gloria no son nada:
con el jade y el oro bajaremos
al lugar de los muertos.

De lo que ven mis ojos desde el trono
no quedará ni el polvo en esta tierra.

* A partir de las traducciones de Angel María Garibay
y Miguel León Portilla.



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