miércoles, 30 de diciembre de 2009

Poemas como hojas de un árbol primordial: textos de Michael Jiménez


Los poemas de Michael Jiménez tienen esa extraña mezcla de luz y oscuridad. Son una especie de batalla interior, en la que el poeta cuestiona la validez de su propia ternura y la arroja hacia las rocas más crueles de los acantilados. Ausencia contra presencia, presencia contra privación, plenitud versus melancolía, el poeta lucha, se cae, se levanta y prosigue su camino implacable por las sendas de este mundo y de todos los mundos posibles.

Gracias a Internet conocí a este amigo. Supe de su generosidad y de su amor por la verdad y la belleza, de su impulso notable para promover la poesía en Villa El Salvador y otros lugares del país. Viajero infatigable y amante de los gatos (hace poco mataron a María, su gata, su compañera, su poema sin palabras, su poema de miradas).

En estos momentos estoy leyendo un libro de Yehuda Berg, en el que habla de renacimiento de las comunidades y de la oportunidad que nos ofrecen las tecnologías para crear caminos de regreso a la humanidad, que es a fin de cuentas nuestra comunidad promordial.

“Imagina –dice Berg- el potencial que tenemos a nuestro alcance si aprendemos a usar la tecnología para crear conexiones “verdaderas” entre las personas, conexiones en las que nos sintamos responsables los unos por los otros. Conexiones que nos hacen sentir plenos, en lugar de dejarnos con la sensación de querer más, tan solo un minuto después de haber apagado la computadora”.

La poesía juega un papel esencial en este destino y tiene una vasta responsabilidad. Se coloca frente a nosotros como un reto y como una voluntad suprema de hacer en verdad lo que somos. No sólo crecer, no sólo mejorar, sino transformarnos plenamente dentro de aquella comunidad primordial que nos espera, que nos sigue esperando.

Esta es la lección que me deja este año 2009, que se va; esta es la lección que me dejan personas como Michael, a quien veo caminando en poesía hacia esa auténtica comunidad humana.


POEMAS INÉDITOS


empecé a volar

he visto unos dibujos y empecé a volar
envidié los trazos que bailaron sobre el papel
quise ser un trazo en aquella hoja
dejarme llevar por el momento
reír con la tinta


llenarte el corazón de gatos

hoy quiero trepar por la luna
llegar hasta tu casa
arrastrarte de la sombra
morder tu aliento
lamer tu suspiro
casarme con tu instante
llenarte el corazón de gatos


14

febrero
la gente se viste de agua
febrero
los cuerpos se tiñen de dorado en las orillas
febrero
las sonrisas se disfrazan de arco iris
febrero
los hombres evolucionan en osos de peluches
febrero
y tú mi 14


una banca de parque

me abrazo a las esquinas
repiten tu nombre los postes de luz
un perro me saluda desde algún techo
aquel paradero está desaparecido
una banca de parque desdibuja tu sombra
ahora te llamas ausencia


tu sonrisa me ametralla a discreción

a elyz, mi caperuza


el mundo se detiene
mientras tus brazos me aprisionan
cuando tu sonrisa me ametralla a discreción
tu aliento suave navega por mi cuello
tus cabellos besan mi rostro

aún conservo esa mordida en mi hombro


la neblina en la calle murmura tu nombre

es medianoche en tu reloj
un perro ladra a la distancia
las paredes de mi casa se visten de ausencia
en la acera de en frente un poste ha perdido su luz
dos cuadras abajo un taxi es conducido por la soledad
la neblina en la calle me murmura tu nombre


al compás de las hojas

reparto mi alma entre las sombras
dedico el presente a mi pasado
comparto mis suspiros con el viento
me muevo al compás de las hojas
pronuncio tu presencia en mis ojos


canción de eternidad

danzan las nubes con tu voz
se musicaliza el aire en mi nuca
las melodías nos abrazan
los instrumentos nos sonríen

orquestada la presencia del recuerdo
canción de eternidad en mis manos


hojas con tu nombre

escribo desde tu voz
llenando las hojas con tu nombre
tu sangre se confunde en la tinta
que ahora
baila sobre tu piel de miel
mis manos solo respiran tu esencia


tu sombra se dibuja en mi techo

maduran mis sentimientos en su árbol
las esperanzas yacen sobre la hamaca
mi voz reposa a la distancia
las horas se divierten con la espera
por mi ventana asoma la soledad
tu aliento sopla en mi almohada
mil hojas vuelan en mi habitación
tu sombra se dibuja en mi techo
este poema te recuerda siempre


cuatro gatos y mil sueños

solo puedo ofrecerte mi cariño
cuatro gatos y mil sueños
millones de poemas y canciones
mis espacios vacios y aún los ocupados
sonrisas y besos en cada amanecer a tu lado
dos alegrías más para soñar siempre
mis abrazos sinceros en cada verso
este amor de misio sin profesión
esta vida de poeta para que navegues en él


risa volcánica

mujer de los cabellos incendiados
de la mirada encendida
de la risa volcánica
de los dedos de fuego
de las piernas en llamas
del aliento abrazador
de la espalda llameante
de los pies de incendio
del recuerdo de ceniza

llameante tu nombre en mis labios
ardiente tu vida en mi piel
incendiario tu suspirar en mi vida
fuego vivo tu presencia en mi mente


buena suerte y hasta luego

desapareció
como quién no quiere respirar otra vez

se fue lejos
como una hoja de árbol
drogada por el viento

me abandonó
igual como lo hace la luna
cuando se esfuma
al amanecer



*En la primera foto con Gennesis, su sobrina.

*En la segunda foto María, su gata.



1 comentario:

Michael A.J.M. dijo...

mi estimado amigo Poeta creo que ha sido muy generoso al decir tantas cosas sobre mi persona, definitivamente este ha sido un gran año para todos, en el cual he tenido la alegria y satisfaccion de conocer a grandes poetas y amigos como Tú... gracias por ese post en tu bien leído blog... Un abrazo poético y mi gratituda enorme tu amigo Michael