miércoles, 8 de abril de 2009

POR LA AUTOPISTA DE LAS PALABRAS

El próximo lunes 13 de abril aparecerán en librerías de España las cartas entre Julio Cortázar, su esposa la fotógrafa Carol Dunlop y la traductora serbia del escritor Silvia Monrós-Stojakovic, publicadas por Alpha Decay.


Antes de comentar este hecho, que no es uno más entre las sucesivas cosas que han aparecido tras la muerte del escritor argentino, quiero citar algo que en su momento señalaron el poeta José Ángel Valente y la filósofa María Zambrano. Valente dijo que “la palabra poética es la palabra dicha contra la muerte” y Zambrano que “Lo que diferencia a los géneros literarios unos de otros, es la necesidad de la vida que les ha dado origen”, es decir que “No se escribe ciertamente por necesidades literarias, sino por necesidad que tiene la vida de expresarse”.

Una vez aquí, puedo referirme ya a las cartas que tienen como telón de fondo “Los autonautas de la cosmopista”, una obra que a manera de bitácora escribieron a cuatro manos Cortázar y su esposa, después de haberse embarcado en viaje de treinta y tres días por la autopista desde París a Marsella a bordo de un Volkswagen Combi. Durante el trayecto, que implicaba vivir sin salirse de su destino aparcaron en un total de sesenta y seis lugares (a dos por día) para ser testigos y participar en acontecimientos inusuales, como una especie de primer día en la vida de dos seres que se amaban y que amaban por completo la vida.

En este libro, los autores advierten al lector que este seguirá a los protagonistas “por un camino que comportará jornadas llenas de sol, pruebas de la existencia de la bondad humana, y también de amenazas latentes; donde se comprobará una vez más, para citar a un ilustre zapateador, que cada nube tiene un forro de plata, y donde nuestros valientes expedicionarios descubrirán que a veces es ventajoso no estar en ninguna parte”.

El viaje comenzó en mayo a en 1982, aunque la carta en la que Carol le habla de este acontecimiento a Silvia está fechada en agosto de 1981, con seguridad es una travesura de estos eternos niños juguetones que eran los autonautas de la cosmopista, quienes incluso en medio de la tragedia trataron de jugarle una pasada al destino, le hicieron muecas, le sacaron la lengua, se rieron de él y de sí mismos como si todo fuera una bella y seria payasada.

“La banda de asfalta (sic) hecha para ir de un lugar a otro a máxima velocidad se ha vuelto una cosa casi abstracta , y hasta estamos a punto de preguntarnos, a veces, si no hemos llegado a la inmovilidad total –si no es la autopista y los parkings que se mueven, y no nosotros. Estamos felices, locos, hemos por fin entrado en un espacio que nos da tiempo. Es todo escritura, música, lectura, erotismo. ¿La gente va a creer que teníamos que venir a la autopista para conseguir un poco de paz?”, le escribió Carol a Silvia.

Son palabras contra la muerte porque por aquella época a Cortázar le han detectado Leucemia y a Carol un “pequeño principio de cáncer”, como lo llama ella. A diferencia de su mujer, el escritor ignora lo que le pasa, sigue su camino literario y personal sin las preocupaciones de la enfermedad, y Carol tiene que callarse toda aquella sombra que los rodea a ambos en un mismo y lamentable momento. Sin embargo, Carol tiene suficientes ganas de vivir para confesarle a Silvia: “estoy con una crisis de alegría”.

“Ya avanza bastante el libro, una locura que tendrá fotos, comentarios scientíficos (sic) y cuentos y poemas y lo que venga… Nos divertimos como locos. Los locos que somos”, dijo la esposa de autor de “Rayuela”, para referirse al género sin género de su experiencia por la cosmopista.

Carol se adelantó a Cortázar en el último viaje por este mundo el 2 de noviembre de 1982: “Estoy en un pozo negro –le escribió el narrador a su traductora-. Pero no pienses en mí, piensa en ella, luminosa y tan querida, y guárdala en tu corazón”. Él, por su parte, se dedicó a terminar la obra: “No tengo planes y sólo pienso en terminar el libro que hicimos juntos Carol y yo (…) Se lo debo, quiero que salga, en este momento es mi única manera de seguir junto a ella, hablándole y escuchándola”, le dice a Silvia en una carta fechada el 13 de diciembre de 1982. El libro se publicó en octubre de 1983. Cortázar murió pocos meses después, el 12 de febrero de 1984.


Aquí puedes descargar “Los autonautas de la cosmopista”.

El diario el país ha publicado en su web algunas de las cartas.

lunes, 6 de abril de 2009

LA MÚSICA DE LAS ESFERAS

Hay una pieza de Johann Sebastián Bach que me ha acompañado desde hace años, en diversas etapas de mi vida, con distintos estados de ánimo y durante todas esas veces he sentido la paz, la melancolía, la grandeza del universo cuando los astros están en armonía y hasta de los agujeros negros emergen estrellas del pasado, el presente y el futuro, tan solo para hacer escuchar su música: la música de las esferas que oyó Pitágoras en el silencio de sus ideas allá en la Grecia presocrática y que nos ha seguido hasta estos tiempos, participando siempre en cada uno de los movimientos de la vida.

La pieza de Bach es la sonata Nro. 4 en Do menor/BVV 1017, cuyo Siciliano (Largo) atraviesa desde el reto de existir hasta la plenitud de encontrar un destino, al margen del peligro. El vasto pianista Glenn Gould (25 de septiembre de 1932 – 4 de octubre de 1982), quien ofreció para la posteridad una de las mejores interpretaciones de Bach, se unió con otro grande, el violinista de origen ruso Yehudi Menuhin, (1916-1999), para realizar la memorable interpretación que aquí les dejo como una ofrenda de domingo.






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sábado, 4 de abril de 2009

CONTRA SEÑAS: SANTA LOCURA

Hay algo de ángeles.
Y algo de locos.
Y algo de poetas.
Algo de caer azules
Sobre los mares incoloros.
La noche y su destino.
La luna y su cobijo.
Seco mis ropas al sol de la costumbre.
Para que canten.
Para que sean libres.
Y yo canto”.

(JCDF)


Detrás de la locura, hay un sueño que la realidad quiere matar; hay un perseguidor y un perseguido, un exterminador de palabras y de imágenes que corre detrás de la metáfora humana que nos expresa y nos revela.

Recuerdo las cartas de Vincent Van Gogh a su hermano Theo, su terca vocación artística con la que lograba vencer la esquizofrenia, para trazar sobre el lienzo los colores perfectos de su alma libre; al genial poeta austriaco Paul Celan y a su esposa Gisèle Celan-Lestrange, unidos por un proyecto de poesía y grabados, con el que intentaron transmitir el testimonio de ese otro lado que es igualmente el de todos; recuerdo el final de este encuentro artístico, en las palabras descarnadas que Emil Ciorán escribe en uno de sus diarios: "Anoche, en una cena, me enteré de que habían internado a Paul Celan en una casa de salud, después de que intentara degollar a su mujer”. Recuerdo a Raúl Gómez Jattin gritando la belleza en las plazas públicas, pero advirtiéndole a la gente (que consideraba su hermana) que no se le acercara, por el peligro potencial que él representaba; al peruano Guillermo Chirinos Cúneo, internado quince años en una clínica psiquiátrica, a quien conocí en su casa de Bellavista en el Callao, acompañado de fantasmas, de escaleras y memorias que me rodearon de pronto y paralizaron el flash de la fotógrafa que entonces me acompañaba (en ese reino, la lucidez y la locura marchaban al mismo compás, pero en esa oportunidad nos habló la primera), y recuerdo asimismo los libros autografiados de Leopoldo María Panero, poeta internado reiteradas veces en los sanatorios de la realidad y retornado del infierno, que me enviaba generosamente mi amiga Flor Rodríguez desde Madrid. Por último, recuerdo a ese gigante sobre el que corren todos estos caballos soñados y la piel del mundo susurra o estalla como un canto de sol, recuerdo a Fiedrich Hölderlin vagando alucinado por la vida en busca de Susette, su amor imposible, a quien elevó a la categoría mito poético y bautizó para siempre como Diotima. Y me detengo en Hölderlin porque es el poeta de los poetas y de los artistas, es el santo de la locura: “Pero a nosotros nos toca, a nosotros poetas, / permanecer bajo la tormenta de Dios con la cabeza desnuda, / apresar con nuestra propia mano el rayo del padre / y alcanzarle al pueblo, envuelto en canto, / el don celestial”. Héridos y frágiles, derrotados frente a la práctica implacable de una sociedad que corre a pesar de los demás y también se detiene a pesar de los demás, con pasos que hunden muchas veces la belleza, la verdad y la vida. El loco, el raro es solamente un ser cualquiera, es cualquier cosa: un hoyo aparecido en el camino, tapado en forma constante por mensajes vacuos, basados en irrealidades políticamente correctas; para que nadie se fije en él, para que nadie se descubra en él, para que nadie se fije en nadie. Y podría seguir nombrando a estos ángeles de viento que proclaman la verdad por donde van y que en eso no son ni serán nunca derrotados. Me pongo a su lado por un momento, me sumerjo en los ojos asustados de Hölderlin, en la actitud angelical de Celan, en la mirada de niño de Jattin y me pregunto cómo es posible que el ser humano trate así a la belleza, a la memoria, a la verdad. Quizás el loco es el que más nos recuerda que no estamos solos, y que aún siendo distintos, podemos ser iguales en el mundo. Y esto es lo que más nos asusta. “Ese hombre encantador e insoportable, feroz y con accesos de dulzura, al que yo estimaba y rehuía, por miedo a herirlo, pues todo lo hería…”, agregaba Ciorán en uno de sus diarios sobre el genial poeta austriaco. Porque a Ciorán, el pensador implacable y duro, esta vida lo hería también, y lo hería con saña, con maldad. Esta vida que amamos locamente, y a la que se pretende imponer la endemoniada cordura de la muerte.




Dulce Pontes intepreta “Balada para un loco” de Astor Piazzolla


sábado, 28 de marzo de 2009

MICROCLIMAS





Imágenes de niebla



(Uno)

Un parque enrejado en el que cada noche se extravía una ciudad.

(Dos)

A veces a uno se le escapan las pisadas. Y emprenden el camino de regreso.

(Tres)

Ignoramos si has marchado a buscarte a otro lado. Mas sabemos que al irte, te has olvidado de ti.

(Cuatro)

Ella caminaba hacia sí misma todos los días. Iba despacio. No tenía apuro. Pero antes de llegar siempre el espejo se rompía.

(Cinco)

Él decía que sus manos habían tocado alguna vez a las estrellas, mientras intentaba retratar el cielo. Yo no digo nada: moldeo la arcilla y me pongo a soñar con las estrellas.

(Seis)

Para que un condenado a muerte pueda vivir en paz lo que le resta de vida. No le diga cuándo y mátelo a traición.

(Siete)

Hay sombras en los rincones, pero ¿hay rincones en las sombras?

(Ocho)

Miro esa mancha azul que podría ser negra. La terquedad de su color es intachable. A pesar de los vaivenes de la luz se sostiene firmemente sobre la ventana, sin que ninguna intromisión del exterior la perturbe. Es un color primordial, pertenece a alguien y siempre estará vivo. Si uno descubre en este mundo cuál es su verdadero color, está salvado.

CONTRASEÑAS




Origen de una palabra

Una palabra nos remite, a la vez, al pasado y al futuro. Al pasado, porque antes de existir esa palabra, alguien tuvo que participar de un hecho y al hacerlo descubrió una determinada forma de expresarlo. Y al futuro, pues no obstante el acto previo que determinó el nacimiento de una palabra, esta también designa un acontecimiento que aún no ha ocurrido.

A pesar de carecer de un tiempo definido, la palabra sirve para definir un tiempo. Y el presente nos hace responsables de algo que no hemos cometido.



Apéndice

Nada ha sido escrito sin volver una vez más a la escena del crimen.



Pensar

Una catarsis razonable: cruzarnos de brazos, mientras el mundo se desangra y mancha la limpieza de nuestros más sucios pensamientos.



El mito en venta

Cuando el mito histórico expira, empieza entonces el comercio del mito. Allí están el saqueo y el tráfico ilegal de piezas arqueológicas. No es el contenido lo que está en juego, sino tan solo la apariencia, el valor real y prosaico de un objeto al que se ha despojado de aquello que sirvió para crearlo.



Un reo a su custodio

“Si no fuera por el laberinto, Teseo y el Minotauro hubieran sido amigos”.



Consejo de Descartes

Ejercitar las emociones, para que cuando lleguen las recibamos sin emoción alguna.



Desigualdades

La terca pretensión de ser distintos nos separa de los demás, pues en el fondo de lo que se trata es de ser iguales. Y en verdad somos iguales: desde el joven rebelde, hasta el más terrible usurero. La igualdad radica en que ambos son hombres. Lo que sucede es que aún no nos ponemos de acuerdo en lo que esa palabra significa. Si nos pusiéramos de acuerdo y decidiéramos realmente actuar como hombres, entonces dejaríamos de intentar ser distintos. El hombre sólo quería ser hombre.

Esencia

Aquello de lo que nunca debemos huir, porque nos hace libres.


Epígono

El silencio es un grito disfrazado.

viernes, 27 de marzo de 2009

"LA NOVELA TIENE UN PÚBLICO, LA POESÍA LECTORES"

En una entrevista publicada hoy por el Diario de Navarra, Luis García Montero (Granada, 1958), ha dicho: "La novela tiene público, la poesía lectores". García Montero, quien además de ser un importante poeta tiene el mérito de ser pareja de la también escritora Almudena Grandes, disertará mañana en la noche a partir de las 23.30 horas, sobre la Defensa de la literatura. Ello en Diálogos de Civican, organizado precisamente por el Diario de Navarra y la Fundación Caja Navarra.

Los invito a leer esta reveladora Entre-Vista.

LA ALHAMBRA: CUANDO EL SILENCIO NOS HABLA

La Alhambra nos habla, ¿pero qué nos dice? Esta pregunta ha recorrido siglos enteros de sueños, mitos y leyendas para detenerse ayer, al menos por un tiempo, con la presentación de la primera parte del “Corpus Epigráfico de la Alhambra”, un proyecto que devela el significado de más de 3 mil inscripciones árabes del Palacio de Comares.

Se trata de una labor asombrosa hecha realidad por un grupo de científicos que, bajo la batuta del investigador Juan Castilla del Consejo Superior de Investigaciones Cientítificas (CSIC), promovido por el Patronato de la Alambra y el Generalife, han aplicado las nuevas tecnologías de la información y la comunicación para reunir y ordenar de forma exhaustiva 3.116 inscripciones árabes del palacio de Comares, junto con sus interpretaciones en español.

Los epígrafes árabes del palacio de Comares son únicamente el 35% de las inscripciones que hay en la Alhambra, reunidos y ordenados a través de un novedoso método de recopilación con el uso de la informática, pero constituyen un paso histórico en la aproximación cada vez mayor al conocimiento de una de las más misteriosas joyas de la arquitectura del siglo XIV.

En ese siglo, en la Alhambra, llamada así por el color rojizo de sus muros («qa'lat al-Hamra'», Castillo Rojo), la corte de granada contaba con un número importante de célebres poetas. Los aposentos que el rey nazarí, Yusuf I, habitaba en el palacio de Comares, están llenos de misteriosas y deslumbrantes inscripciones en árabe clásico, que recogen poemas, sentencias, textos del Corán y jaculatorias.

Se cree que los textos podían haber sido escritos especialmente o corresponder a una etapa anterior. También se cree que los tres escritores más célebres y celabrados por la corte: Ibn al-Zayab, Ibn al-Jatib e Ibn Zamrak son los autores de la mayoría de los poemas.

El trabajo se ha basado en el arte, en la minuciosidad y en el respeto que merecen todas las aproximaciones de este tipo. Los especialistas han efectuado un barrido a lo largo del palacio de Comares, han sacado fotografías de todos los textos y esta labor titánica fue solo el comienzo. Después vino la etapa de estudio, lectura, traduccción y finalmente la de catalogación con su ubicación precisa.

Presentado en la Residencia de Estudiantes de Madrid, el DVD que recoge esta primera parte acabada del proyecto, hace posible embarcarse en un recorrido virtual por el palacio y con sólo un click en el Mouse (el touch pad o solamante el tacto en la pantalla de la computadora) vislumbrar el significado que hasta ahora permanecía oculto detrás de la belleza.

Faltan aún por entregarse cuatro DVD más, con los que estará ya debidamente catalogadas las 10 mil inscripciones árabes de la Alambra. Si Alá lo permite, esta catalogación terminará en el año 2010.

Apenas divulgada la buena noticia, aparecieron los detractores, quienes dijeron que lamentablemente la imagen idílica había sido negada con la interpretación de los textos. Señalan que las citas del Corán apenas superan el 4%, mientras que los poemas alcanzan tan sólo un poco más del 2%. Los detractores, sin embargo, se adelantan en sus juicios: faltan todavía darse a conocer las interpretaciones de un 65% de lo recopilado, es decir, queda aún por delante una minuciosa y sacrificada labor que cumplir.

Y aún si fuera cierto lo que se pretende deducir con premura, cuál es el problema de que –como ellos dicen inquisitivamente- las citas se repitan o no sean muchas. “Un haiku (forma poética del Japón de tres versos de 5-7-5 sílabas) puede tener más valor que una novela de 800 páginas, dijo alguna vez un gran escritor que sabe hasta hoy exactamente lo que dijo”. ¿Cuántos equivalentes habrán a ese haiku, cuántas páginas numerosas valdrán su peso en oro o en aire? ¡Qué importa! Las incripciones en sí mismas son poemas, si sabemos qué nos dicen, será un valor más a esta joya de la arquitectura que ya lo tiene de por sí y de sobra. Al fin y al cabo, muchas veces la poesía está callada, ecuchando su propia voz, como decía Martín Adán nuestro poeta peruano.

Entonces, a un lado los aguafiestas: abramos los ojos, callémonos un momento y, aunque lo que diga no nos guste, escuchemos cómo desde el silencio de la Alhambra nos habla el pasado. La belleza es verdad y la verdad puede ser terrible, pero es bella. Aceptémonos, como debemos aceptar las diferencias.

Y quiero terminar con un poema esculpido en el borde de la taza de la fuente de El Patio de los Leones, mítico espacio construido en 1377 por Mohamed V, hijo de Yusuf I. La fuente de mármol blanco representa una de las muestras esenciales de la escultura musulmana y su restauración iniciada en el 2007, y que finalizará el 2010, es realizada también con la aplicación de las nuevas tecnologías, en este caso del escáner láser 3D (tres dimensiones) que ha sido determinante para proseguir con el proyecto que busca recobrar el sentido de lo permanente. Pero volvamos a la poesía y el texto de Ibn Zamrak, el autor detrás de la inscripción, quien dice:

«Taca en la puerta del salón más feliz
para servir a Su Alteza en el mirador.
¡Por Dios, qué bella es alzada
a la diestra del rey incomparable!
Cuando en ella aparecen los vasos de agua,
son como doncellas subidas a lo alto.
Regocíjate con Ismail, por quien
Dios te ha honrado y hecho feliz.
¡Subsista por él el Islam con fortaleza
tan poderosa, que sea la defensa del trono!»


Es la Alhambra, es Granada, es el mundo de cada uno de los seres humanos, donde hay lugar para todos. Sí, para todos. El planeta entero.




Narciso Yepes interpreta recuerdos de la Alhambra




Una de las obras más conocidas de Francisco Tárrega. Recital realizado en 1979 en el Teatro Real de Madrid.



Enrique Morente sueña la Alambra



Actuación junto a Tomatito (2007).

jueves, 19 de marzo de 2009

LA ROSA QUE MORIR NO SABE

Homenaje a Meira Delmar


La rosa no sabe morir y por eso nace cada día en los ojos de aquellos que aún pueden verla en el mundo como una sorpresa de amor. Y es que de amor estuvo llena la vida de Meira Delmar (1922-2009), nuestra hermana colombiana capaz de admirar con igual intensidad la locura de un Gustavo Adolfo Bécquer como la de un Raúl Gomez Jattin, locuras distintas: una literaria otra real, Porque a pesar del tiempo el romanticismo mantiene una misma visión, por encima de las formas y las épocas.

Delmar declaró que su poesía es distinta, porque tal vez ella tiene siempre un tono nostálgico. "El amor en mi poesía es de tonos medios, no es un amor que grita, no es un amor que exige, es un amor que se está siempre yendo, eso podía ser lo que hace que mi poesía sea siempre diferente", dijo a Álvaro Suescún en una entrevista para la revista "Puesto de combate".

De ancestros libaneses, Meira Delmar fue el seudónimo de Olga Chams Eljach. Amiga eterna de Gabriel García Márquez, formaron parte del Grupo de Barranquilla, ese colectivo de escritores que ha alumbrado tanto el escenario artístico colombiano.

En 1942, Delmar publicó su primer poemario, 'Alba del olvido' al que siguieron 'Verdad del sueño' (1946), 'Sus mejores versos' (1957), antología editada en Buenos Aires; 'Poesía' (1970), antología bilingüe (español-italiano) publicada en Siena (Italia), 'Huésped sin sombra' (1971) y 'Alguien pasa' (1998), entre otros.

Nunca quiso que la llamasen poeta, según le dice a Robinson Quintero Osa en una entrevista. "Sabemos bien que la definición inicial que aparece en el primer diccionario de la lengua dice: “Poeta: hombre o mujer que escribe versos”. Es decir que el calificativo está correcto. Pero, si existe en nuestro idioma un masculino y un femenino, ¿por qué no utilizar la palabra “poetisa”, que suena mucho más eufónico?".

Ideas, páisajes, colores propios, visiones únicas, como es única una voz, Delmar admiró a mujeres gigantes como Delmira Agustini, Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y Juana de Ibarbourou, a quienes calificó como "un momento estelar en el sur de América".

En una carta Juana de Ibarbourou anunció que, permaneciendo fial a la poesía, Delmar llegaría a hacer, como efectivamente lo fue, una gran poeta o poetisa -como ella prefería que la nombrasen- de su país, de América, del mundo.

Dicen que hace dos días, Meira se embarcó en un largo viaje hacia el amor. Y que antes de partir le dio gracias al mundo por aquellas cosas que pudo ver y que no pudo, pero que ahora nosotros podremos admirar a través de su poesía: rosas que vienen del mar y que no saben ni sabrán morir nunca.




Nueva Presencia




Venías de tan lejos como de algún recuerdo.
Nada dijiste. Nada. Me miraste a los ojos.
y algo en mí, sin olvido, te fue reconociendo.
Desde una azul distancia me caminó las venas
una antigua memoria de palabras y besos,
y del fondo de un vago país entre la niebla
retornaron canciones oídas en el sueño.
Mi corazón, temblando, te llamó por tu nombre.
Tú dijiste mi nombre... Y se detuvo el tiempo.
La tarde reclinaba su frente pensativa
en las trémulas manos de los lirios abiertos,

y a través de las nubes los pájaros errantes
abrían sobre el campo la página del vuelo.
Con los hombres cargados de frutos y palomas
interminablemente pasaba el mismo viento,
Y en el instante claro de los bronces mi alma,
llena de ángelus, era como un sitio del cielo.
Una vez, antes, antes, yo te había perdido.
En la noche de estrellas, o en el alma de un verso.
Una vez. No sé donde... Y el amor fue tan sólo
encontrarte de nuevo.



La Hoguera



Esta es, amor, la rosa que me diste
el día en que los dioses nos hablaron.
Las palabras ardieron y callaron.
La rosa a la ceniza se resiste.
Todavía las horas me reviste
de su fiel esplendor. Que no tocaron
su cuerpo las tormentas que asolaron
mi mundo y todo cuanto en él existe.
Si cruzas otra vez junto a mi vida
hallará tu mirada sorprendida
una hoguera de extraño poderío.
Será la rosa que morir no sabe,
y que al paso del tiempo ya no cabe
con su fulgor dentro del pecho mío.

CÁNTICO ESPIRITUAL

Un adelanto por el Día Mundial de la Poesía que se celebrará el próximo 21 de marzo.




Extracto de la versión musical de Amancio Prada de 1977



La Esposa

¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.

Pastores, los que fuerdes
allá por las majadas al otero:
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.

Buscando mis amores
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.


(Juan de Yepes y Álvarez, San Juan de la Cruz)