domingo, 31 de mayo de 2009

VIAJE INTERIOR




Cuando inicias un largo viaje, los árboles son árboles, el agua es agua, y las montañas son montañas. Luego que has avanzado un trecho, los árboles ya no son árboles, el agua ya no es agua, las montañas ya no son montañas. Pero tras haber recorrido una gran distancia, los árboles vuelven a ser árboles, el agua vuelve a ser agua, las montañas vuelven a ser montañas.


Enseñanza Zen

jueves, 28 de mayo de 2009

JOSÉ WATANABE: "HOMENAJE AL AZAR"

Llega a mis manos el número seis de la revista Dedo Crítico de noviembre de 1999. Abro la publicación al azar y me encuentro con una selección de haikus hecha por el propio José Watanabe Varas (Trujillo 1945-Lima 2007), el guardián del hielo, quien era
-como él mismo lo decía- "testigo de lo transitorio", y cuyo papel -según lo reveló también metafóricamente- consistía en "cuidar el hielo, cuidar lo transitorio, lo fugaz, los signos que huyen". Pues, "lo hermoso de todo eso es que ves que todo huye, todo fuga, que hay que amar más rápido, que hay finitud y sin embargo escribes, rescatas algo de todo eso, lo conviertes en un poema".





SELECCIÓN DE HAIKUS





Incluso al día siguiente
de la tormenta
los pimientos son rojos.

Matsuo Bashoo



Silencio.
La voz de la cigarra
penetra las rocas.

Bashoo



Noche marina:
la voz del pato
es vagamente blanca.

Bashoo



Un viejo estanque.
Al zambullirse una rana,
sólo el ruido del agua.

Bashoo





Voy a salir.
Disfruten del amor
moscas de mi casa.

Kbayashi Issa



Cayó bocarriba
la cigarra del otoño,
y sigue cantando.

Issa



No pises este lugar,
ayer por la tarde
había luciérnagas.

Issa





La lluvia del invierno
nos muestra lo que hay ante nuestros ojos
como si perteneciera al pasado.

Buson





Pienso: las flores caídas
retornan a sus ramas,
pero no, son mariposas.

Moritake





Fue un sueño tan bueno...
Dijeron
que me lo había inventado.

Takuchi





Después de desaparecer la mariposa,
mi espíritu
volvió a mí.

Wafú

miércoles, 27 de mayo de 2009

DOMINGO DE RAMOS PRESENTA “DORADA APOCALYPSIS”

Después de varios meses de marchas y contra marchas, propias del mundo de las publicaciones, sobre todo las de poesía en el Perú, el poeta Domingo de Ramos (Ica, 1960) publica su libro “Dorada Apocalypsis”.

El encargado de presentarlo será nada más y nada menos que el poeta Róger Santiváñez, directamente venido de los Estados Unidos para participar en esta importante ceremonia.

El evento es organizado por Tranvías editores e Intermezzo Tropical, por lo que la producción independiente en el país obtiene otra vez una nueva medalla en su apuesta por los autores peruanos. El lugar será La Noche de Barranco, en Lima, a las siete y treinta de la noche del próximo 1ero. de junio. Como una gran muestra de comunión poética se proyectarán videos de la artista Karen Bernedo.

Domingo de Ramos fue co-fundador del Movimiento Kloaka (1982-1984). Estudió Sociología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha publicado los libros: Arquitectura del espanto, 1988; Pastor de perros, 1993; Luna cerrada, 1995; Ósmosis, 1996 (Premio COPÉ de Poesía Petroperú); Las cenizas de Altamira, 1999 Y 2009; Erótika de Klase, 2004 (Premio de Poesía Erótica "Carlos Oquendo de Amat"); y Pastor de perros (Antología), 2006.



UN POEMA DE “DORADA APOCALYPSIS”



La quimera de la condesa (Fragmento).

Tú que me odias teme a la demencia del corazón al cuerpo que no ves

Cierro detrás de mi los oleajes los temblores de octubre las ventanas cruzadas por si alguna bomba estallase y quedarse con la idea de un pincho reducido a la amenaza a la ecuación para contar los deseos que hay de un aeropuerto a otro como viajo de un siglo a otro y no hay nada más místico que la carne Oh la que se desprende como un mapa de las manos del carnicero Jíbara muerte reduzco todo hasta el polvo es agua y la riqueza es dolor sacudo y arneo mi esqueleto y se levanta una niebla que se asienta fresca como una fritura Operación Operación Sé caerme a lo Jane sin Tarzán sobre ese lago furioso donde el jabón de Heno no hace espuma solo me embarba mis pómulos abiertos con cerquillos de hielo y el rebelde azadón de mi pelo que chapotea en el cielo inverso de los pishtakos

Aquí mis hijos en trazas de pequeños vampiros halan mis pezones juegan en sus soledades remueven los oscuros aires de los metales y esa sopa interminable y esta Kantuta feroz como esas mujeres de la Plaza Blanch Oh vanas banderas para el futuro y inútilmente se fueron a destruir sus penas a puro sablazos a picotazos enmurallados sin nombres sin sindicato

He crecido como india condesa de las Atahualpaman sin saber nada lloro y me reniego hasta el pequeño jilguero dice “yo voy a ser borracho no voy a estudiar yo tu hijo voy a ser borracho” Lo veo encogido en el hondón de los pellejos con una enorme testa que hubiese devorado la casa con sus facciones testa indolora que aumenta sin piedad sin erupción hasta perderse en el pasado Coseche tan pronto? Sangre con sangre se lava? Estoy penosa Mi hija se ha aparecido por el teléfono su voz salía como azafranes

En la llanura la metrópolis Aquí los metales y el hielo como en “La balada del Narayama” solo que aquí se muere así nomás sin rituales ni dioses Será mi hija la diosa de los gatos en la ciudad? Será civil o militar? Andará con su Fanún su perro moteado que encontré en una huaca? Nadie vive aquí el yerbajo se esconde bajo la piedra el sol chanca mi sombra aprieta el pajizo chal y con la misma ropa que me casé he vuelto a los socavones a mirarle la cara al demonio y mas arriba la santa nieve de la virgen Oh tú me consuelas a que no sea cualquier cosa como siempre me ha tratado mi marido muerto de perrosis Ahora hay un trozo de estaño en su tumba relumbrando como una lámpara de carburo hay veces que sale penando negro como un manto flotante hasta que me cansé y lo he expulsado de su huaca y seguro que afuera estará chupando sangre de animalitos o de mujeres malas Estoy confusa mis actos son blasfemos Duermo al lado del mineral como dormir con un marido ¡Acaso no me causa repulsa el polvo los relaves los dimes y diretes de la gente el frío el agua la nieve toda las noches sin ti todas las ganas de irme a parir y morir Como voy a seguir muerta tantos años? Estaré loca? Cómo una vaca loca me iré al campo? Todos vuelven? Resplandor en resplandor Palabras en palabras Babel de lenguas Tierra marcada arrancando mis huesos como raíces voy mas blonda que el flotante tambor en el páramo terca lúcida echando una canción que ya nadie canta

UN BOSQUE DE ESCULTURAS QUIERE ATRAPAR EL CIELO



Fundación Canal (Canal de Isabel II) ofrece una muestra de las principales corrientes artísticas presentes a lo largo del siglo pasado. Del 22 de mayo al 26 de julio de 2009, un “bosque de esculturas” habita su sala de exposiciones ubicada en Madrid, España. Es la primera vez que se presenta en este país la colección particular que Simon Spierer (Trieste,1926-Ginebra,2005) atesoró a lo largo de tres décadas.

Muestra de que un hombre de negocios puede poner su sensibilidad al servicio de las grandes obras de arte, Spierer atraído por las líneas verticales, los torsos y los totems, hizo su colección atendiendo a criterios muy personales. Así consiguió reunir un conjunto de piezas que destacan por su verticalidad, y que por su unidad de sentido parecen ser un bosque de esculturas que quieren alcanzar el cielo, “como árboles”.

La colección de Simon Spierer es atípica. Si bien su intención no era la de convertirla
en un exponente de la escultura moderna, ofrece una buena representación de las principales corrientes artísticas presentes a lo largo del siglo pasado.El Bosque de Spierer contiene piezas de Brancusi y Julio González, considerados como los padres de la escultura moderna. Junto a ellos, los surrealistas Germaine Richier y Max Ernst; los abstractos Max Bill y Lucio Fontana, el cubista Baltasar Lobo, así como el arte concreto de Marta Pan, el cinético u óptico de Fausto Melotti y Takis Vassilakis y el nuevo realismo de César Baldaccini y Daniel Spoerri, por citar algunos.

Su paso por la Fundación Canal de Madrid supone una oportunidad excepcional de disfrutar la colección fuera de su ubicación permanente, ya que las cuarenta obras que forman parte de esta muestra pueden verse únicamente en el Landesmuseum de la ciudad de Darmsdat, en Alemania. Simon Spierer eligió en vida este lugar, por la proximidad a su última residencia, para compartir con el mundo su bosque de esculturas.


Para mayor información: Dossier y video, has clic aquí.

La obra del centro, titulada Daphné (1937) es de Julio González, la primera y la tercera son una visión de conjunto de la sala de exposiciones de la Fundación Canal.
© Ignacio Hernando 2009 - Fundación Canal.

VISIÓN POÉTICA: HOMENAJE A CARLOS “CHINO” DOMÍNGUEZ

Conozco hace años al maestro Carlos “Chino” Domínguez (1935), uno de los grandes fotógrafos peruanos vivos. Sé de su pasión, de sus andanzas, de sus locuras arrojadas al “cielo sin cielo de mi ciudad” como dice Sebastián Salazar Bondy; pero sé sobre todo de su mirada abierta y de cómo la vida lo encuentra siempre listo para retratar ese momento único, fugaz que se vuelve eterno a través de su cámara.

Es un poeta de la fotografía que transita libremente por el mundo, y no es él quien busca las imágenes que retrata sino son las propias imágenes las que lo buscan a él. Los verdaderos artistas siempre tienen una visión del arte, de la historia, de lo esencial y lo transitorio. Y el “Chino” es un gran artista y su visión apunta milagrosamente hacia aquello que brilla escondido en medio de la oscuridad o de la luz.

Mañana, jueves 28, a las siete de la noche, junto a una exposición del autor, la revista de fotografía popular ojos propios le rendirá un merecido homenaje en el Museo de Arte Contemporáneo – Lima (Av. Grau 1511, Barranco). El Pliego Dorado de la revista está dedicado íntegramente “al trabajo del fotógrafo que retrató a la sociedad peruana con una mirada humanista, reflejada en sus más de cincuenta años de trayectoria periodística”, indican los organizadores.

Las imágenes seleccionadas por el fotógrafo para esta edición del Pliego Dorado son inéditas en su mayoría, y los textos de la publicación han sido escritos por el poeta y periodista Reynaldo Naranjo, uno de los mejores amigos del “Chino” y uno de sus compañeros de paz y guerra en los territorios del mundo periodístico.

“Estos testimonios gráficos tienen alto contenido social, cultural y político, y fueron documentos básicos para la formación de la opinión pública de la época. La revista dedicará una sección especial a analizar la técnica fotográfica de Domínguez, información de muchísima importancia para los fotógrafos de prensa”, añaden también los organizadores.

Para mayores informes, pueden comunicarse con ojos propios al 467-0734 o al 411*8584 y 994-375-123 (Celeste Zeña), 426*2978 (Andrés Longhi) o escribir al correo tusojospropios@gmail.com.


(*)En la foto central aparecen Carlos "Chino" Domínguez, el poeta Reynaldo Naranjo y el peridista "Nano" Guerra-García


ARTE DE MIRAR

Esta foto pertenece a "Chino" Domínguez. Fue publicada en el blog pospost y en ella se encuentran prestigiosos peruanos en una reunión celebrada cuando el poeta uruguayo Mario Benedetti permaneció en Lima. Están, entre otros periodistas, escritores y artistas: Francisco Igartua, Mirko Lauer, Guillermo Thorndike, Hugo Neira, Jesús Ruiz Durand, Abelardo Oquendo y Raúl Vargas. Como siempre el "Chino", a la hora exacta, en el lugar exacto para atrapar la eternidad.


Has click aquí para saber más sobre la trayectoria de Domínguez

domingo, 17 de mayo de 2009

“SI TE QUIERO ES PORQUE SOS... BENEDETTI”



Justamente cuando en Lima se había celebrado un homenaje a Juan Carlos Onetti, otro de los miembros de la llamada generación uruguaya del 45’, Mario Benedetti (1920) se marchó físicamente de este mundo. Lo hizo hoy hace algunas horas, a los 88 años de edad, en este año de grandes pérdidas literarias.

Benedetti murió cuando había alcanzado la plenitud en su vida y su literatura, como lo ha declarado a la agencia EFE su biógrafa, Hortensia Campanella, poco antes de su arribo a Montevideo procedente de Lima. En esta ciudad, Campanella participó precisamente del homenaje por el centenario del nacimiento de Onetti, organizado por el Centro Cultural de España. Recordemos que el mes pasado, también murió la poeta Idea Vilariño, integrante de esa brillante generación uruguaya y amante eterna del genial Onetti.



Benedetti ya era un auténtico mito mucho antes de que llegase el tiempo de serlo. Y lo era para muchos de los que transitábamos confundidos entre las protestas, los silencios y la violencia invisible y cobarde que asechaba las noches más oscuras del Perú, cuando los apagones y los toques queda pasaron a ser una deplorable cosa común y corriente, dentro de una cotidianeidad regida por el miedo a morir, pero donde el arte persistía casi secretamente en construir una resistencia que en forma pública o anónima impidió que la energía moral de nuestro pueblo decayese del todo.

Algunos dirán que esto es una exageración y de hecho puede serlo, pero frente a una muerte exagerada sólo se le puede oponer una vida exagerada, donde desde el centro o la periferia se impone la necesidad de un fuego mayor que nos alumbre y al mismo tiempo de calor a nuestras almas congeladas por los golpes, las heridas y las muertes; corazones de hielo que nunca llegaron a serlo, ni llegarán a serlo. Por eso, Mario Benedetti, “Gracias por el fuego”, frase que citaba entonces con inquebrantable fe nuestra recordada poeta Carmen Luz Bejarano.

Con Benedetti abrí los ojos, me protegí de la muerte con las armas del amor. Caminé las calles que entonces me tocó caminar, escuchando “Te quiero” en la voz angelical y memorable de Nacha Guevara, o en las voces memorables sí, pero ebrias de vida y desentono, de mis amigas y amigos de esos años.

Dicen que se llamaba en realidad Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farrugia. y que se casó en 1946 con Luz López Alegre, de quien dijo: "Casarse con alguien que lleva la luz y la alegría en su nombre parece una buena inversión". Se conocieron desde los seis años, pero como una vez contó Benedetti, él tardó seis años en decírselo “y ella un minuto y medio en aceptarlo".

Al principio, fue duro. Escribió "La víspera indeleble" y no logró vender ni un solo ejemplar. Para darle ánimo, dicen que su amigo el poeta Juan Cunha, le dijo: "Es un mal libro de un buen poeta". Con "Sólo mientras tanto", mejoró la venta, pero únicamente a nueve ejemplares. Hoy es un best seller de la literatura mundial.


Todo empezó con las novelas “La tregua” y “Gracias por el fuego” en lo años sesenta, que lo incorporaron al denominado “boom de la literatura latinoamericana”. Y después, con su personal obra poética, alcanzó los espacios suficientes para expandir la presencia de su voz por el mundo. Escribió sesenta obras, abordó todos los géneros y compuso canciones. Marchó al exilio en 1973 con el surgimiento de una dictadura militar que se extendió casi doce años, en su país. Vivió en Buenos Aires, Lima, La Habana y Madrid.


A estas altura de mi vida, después de tantas muertes y tantos renacimientos, sé que Mario Benedetti vivió de lo que escribió y escribió de lo que vivió. Y sé que fue feliz, por más sospechosa que pueda parecerle esta palabra a algunos despiadados críticos, es decir –como decía Borges y lo repite mi amiga Luz María Sarria- no pasó un solo día sin estar un instante en el paraíso.


Nacha Guevara - Te Quiero




Te quiero

Tus manos son mi caricia,
mis acordes cotidianos;
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice, y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada;
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.

Tu boca que es tuya y mía,
Tu boca no se equivoca;
te quiero por que tu boca
sabe gritar rebeldía.

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Y por tu rostro sincero.
Y tu paso vagabundo.
Y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.

Y porque amor no es aurora,
ni cándida moraleja,
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.

Te quiero en mi paraíso;
es decir, que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso.

Si te quiero es por que sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.



Currículum





Curriculum


El cuento es muy sencillo
usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente

usted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica

usted ama
se transfigura y ama
por una eternidad tan provisoria
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombros

usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre
un lío

entonces
usted muere.



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sábado, 16 de mayo de 2009

NELLY SACHS: “VIAJE A LA TRASNSPARENCIA”

Esta semana se han cumplido treinta y nueve años de la muerte de Nelly Sachs, una de las mayores poetas de lengua alemana de todos los tiempos. Editorial Trotta S.A. ha publicado su obra poética completa “Viaje a la transparencia”, traducida y prologada por el poeta José Luis Reina Palazón, quien antes ha sido premiado por la traducción de la obras completas de Georg Trakl y Paul Celan.


Nació con la muerte de Rimbaud (1981) y murió con la muerte de Celan (1979), pero al igual que el poeta francés y el poeta rumano encontró la forma de quedarse entre nosotros: Nelly Sachs, palabra que apenas la tocas se ausenta y aún así te sigue hablando cuando te vas o te quedas. Esta es la sensación que me atrapa cuando leo sus poemas, cuando me pongo en el lugar de su exaltación, no de sus ideas, cuando encuentro cómo encarar este momento para que me permita hallar un horizonte por donde escalar el presente.

No es en la biblioteca donde se han de poner los volúmenes de su obra, sino que “antes bien hay que llevarlos dentro del equipo para la tempestad… allí donde van las cosas esenciales…”, dijo el crítico Georg Ludwig Jost. Y es que la poesía de Sachs nació en medio de la guerra, como una ratificación de que la vida y no la muerte es lo convoca a a los seres humanos.

Hija de una familia judía, en Berlín, Sachs gozó de una educación exquisita y el estímulo permanente de unos padres que admiraban el arte. Durante su crecimiento, primero fue cautivada por la música y la danza, para paulatinamente dejarse llevar hacia la poesía hasta el punto de convertirla en el eje fundamental de su existencia.

Luego de beber con entusiasmo en las fuentes del romanticismo, a los 17 años Sachs ya era una promesa de la poesía en Alemania. En adelante seguiría esa dirección, sin mayores variaciones rítmicas, ni exabruptos. Todo seguía su marcha normal, cotidiana, sin ningún elemento trasgresor que la hiciera seguir otro destino. Pasaron los años, siguió escribiendo, publicó algunos textos, pero entonces asomó la realidad en su expresión límite: comenzó la asechanza nazi. Y entonces, los moldes poéticos de Sachs se estremecieron, temblaron, se derrumbaron, y el 1940, fecha de su llegada como exiliada a Suecia, renació la auténtica Nelly, la verdadera Sachs, puente verbal entre los seres humanos, entre los perseguidores y los perseguidos, entre los verdugos y las víctimas, para elevarse más allá de las mezquindades y asumir el ritual de la resurrección en este mundo.

«Sus poemas son duros, pero cristalinos. No se disuelven en las lavazas de las interpretaciones. No son para leer de manera fácil y de inmediato. Aquí tenemos delante enigmas, que no se agotan en su desciframiento, sino que conservan un resto — y ese resto es lo que importa», ha dicho el vate alemán Hans Magnus Enzensberger.

En 1940, a los 48 años, Sachs se instaló con su madre en una vivienda de una sola habitación en la calle Bergsundtrand 123, al sur de Estocolmo. Para sobrevivir se dedicó a la traducción de poesía sueca, contribuyendo a que esta sea conocida en toda Europa, y sobre todo: siguió creando poemas que la ayudaron a permanecer: “Si no pudiera haber escrito , no hubiera podido sobrevivir. La muerte fue mi maestra. Cómo podría haberme ocupado con otra cosa. Mis metáforas son mis heridas. Sólo así se entiende mi obra”, dijo.

“En las moradas de la muerte”, se llamó precisamente el libro que publicó en 1947. El primero que en verdad reconoció como tal la poeta. El libro que atravesando la muerte logró ubicarse por encima de ella, para trascender la matanza. Sachs había redescubierto su herencia literaria judía a través del Zóhar, había bebido del surrealismo, la poesía sueca y relecturado el romanticismo y el expresionismo. Y de ese fluir, había nacido la poeta que en 1961 publicaría “Fuga y transfiguración” y “Viaje a la transparencia”, sus obras capitales.

En “Fuga y transparencia”, que podría traducirse como fuga adonde el polvo no existe, la poeta encuentra el “Sosiego en la fuga”, pues al huir deja atrás sus seres queridos, sus cosas, sus recuerdos, pero al mismo tiempo se los lleva consigo, para transformarlo, en su zona transparente, en su riqueza interior que asoma sólo a través de la revelación o el dictado de su poesía. Médium de sí misma era la Sachs, termino que alguna vez acuño la argentina Olga Orozco.

Revisitaciones que transparentan el hallazgo de la realidad otra, la original, la que no tiene tiempo ni límites; la unidad del ser humano es revelada mediante imágenes entresacadas del soñar y del lúcido acontecer de la escritura: EN LA FUGA / qué gran recibimiento / de camino – // Envuelto / en el paño de los vientos / pies en la oración de la arena / que nunca puede decir amén / pues tiene que / ir de la aleta al ala / y más allá – // La mariposa enferma / sabe pronto otra vez del mar – // Esa piedra / con la /inscripción de la mosca / se me ha dado en la mano – // En el lugar del país natal / mantengo las transfiguraciones del mundo – .

Entre 1954 y 1969, Nelly Sachs y el otro extraordinario poeta Paul Celan mantienen una correspondencia que los ayuda a recorrer la vida de la mano de la sensibilidad del arte y de la solidaridad entre poetas. Nelly escribe: “Querido Paul Celan, nosotros seguiremos aportándonos la verdad el uno al otro. Entre París y Estocolmo se extiende el meridiano del dolor y del consuelo.

Nelly Sach obtuvo en 1965 el Premio de la Paz de la Asociación de Editores y Libreros Alemanes, e hizo una primera y única visita a Berlín adonde nunca más volvió. Al año siguiente, la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel de Literatura, que compartió con el escritor isreaelí Shmuel Iosef Agnón. “ Agnón representa al estado de Israel… yo represento la tragedia sufrida por el Pueblo Judío”, señaló Sachs en su dicurso. Fue la primera mujer judía en obtener el Nobel.

La poeta, quien al igual que Celan había sufrido la muerte de toda su familia en la guerra, fue internada en varias oportunidades en una clínica siquiátrica. Precisamente en su última estancia en 1970 se entera del suicidio de su amigo, su compañero de camino y su hermano del alma, Paul Celan. Al mes siguiente, fallece Sachs, en el St. Görans sjukhus, de Estocolmo.

“…Quisera que mi obra fuese comprendida como un eslabón de la reconciliación entre los hombres, y no malentendida por esa oscura voluntad que quiere arrastrarme, no sólo a mí sino también a los que he escrito, al ámbito del odio”, dijo en algún momento Nelly. Más vigente que nunca sus palabras se alzan incólumes sobre las zonas grises de este mundo apurado y violento del siglo XXI, en el que sin embargo aún quedan espacios abiertos para la solidaridad y la transparencia, y para mencionar la palabra “esperanza”, sin provocar burlas o suspicacias.







BOCA
succionando en la muerte
y rayos estelares
con los secretos de la sangre
salen de la vena
en la que el mundo fue a abrevar
y floreció

Morir
deduce su punto de vista del silencio
y el ojo sin mirada
del abandono del polvo sin perspectiva
pasa sobre el umbral del ver
mientras el drama del tiempo
es bendecido
justo detrás de su helado sudario.




EN VANO
se queman las cartas
en la noche de las noches
en la hoguera de la fuga
pues el amor se desenreda de su espino…




YA NO SÉ

dónde cantan los pájaros
o
si en la mar se gime
llena de ángeles del fondo
que tiemblan por el santo susto
de ser sacados del aire -

Nunca sé
si los terribles deseos devoradores
esos peces espada
atravesando
el milagro de tierna piel del alma
se consumen en la flamante almendra de la tierra
y si el universo ofendido
en un cambio total de noche
apaga mi luz negra

porque de nuevo dejé escapar
durmiendo una palabra de amor



MARIPOSA


QUÉ hermoso más allá
está pintado en tu polvo.
A través del núcleo de llamas de la tierra,
a través de su caparazón de piedra
llegaste,
tejido de adiós en la medida de la caducidad.

¡Mariposa,
buenas noches de todos los seres!
Los pesos de la vida y de la muerte
se posan con tus alas
sobre la rosa
que se marchita con la luz que madura hacia la casa.

Qué hermoso más allá
está pintado en tu polvo.
Qué signos de reina
en el secreto del aire.



(Traducción: José Luis Reyna Palazón)

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lunes, 11 de mayo de 2009

EXTRAÑA FORMA DE VIDA



Chorrillos año 2000, completamente solo. Miro a través de una ventana azul la luminosidad de un mar que está frente a mi mundo, escucho la presencia amable de las olas dentro de mi cuarto. Me siento acompañado por la brisa de esa noche, la implacable luna llena y una melancolía tranquila que me dice en voz baja: “Extraña forma de vida”. Sí, extraña y común como la alegría de estar triste.

“Extraña forma de vida” como la de aquella mujer que rompió todos los límites para crear el fado nuevo, el verdadero, el que está lleno ante todo de lo más sincero de la poesía: Amália Rodrígues (1920-1999), “La Reina del Fado”. La mujer que se aproximó a los poetas para encontrar en ellos el verdadero rostro del destino. Amalia, Lisboa, Portugal: mujer, ciudad y pueblo realmente extraños, en el sentido insular, “rara avis”, mar en tierra. Y también Camões: el poeta, el navegante. Espíritu de un país que celebra su Día Nacional, precisamente cada 10 de junio, aniversario de la muerte del inmenso vate portugues. Fiesta nacional, fiesta de la poesía y del fado.

Fiesta de Pessoa, quien en el año 1929 escribió: “Toda poesía -y la canción no es otra cosa que una poesía socorrida- refleja lo que el alma no tiene. Por eso la canción de los pueblos tristes es alegre, y la canción de los pueblos alegres es triste. Sin embargo, el fado no es alegre ni triste. Es un episodio de intervalo. El alma portuguesa lo creó cuando no existía y lo deseaba todo sin tener fuerza para desearlo. Las almas fuertes lo atribuyen todo al destino; sólo los débiles confían en la voluntad propia, porque esta no existe. El fado expresa, o es, el cansancio del alma fuerte, la mirada de desprecio de Portugal al Dios en que creía y que también lo abandonó. En el fado, los Dioses regresan, legítimos y distantes.

“Extraña forma de vida” se llama también el libro de uno de los más grandes narradores de estos tiempos, Enrique Vila-Matas. Al respecto, este escritor dice: “Encontré el título del libro en el aeropuerto de Lisboa al ver un disco con un fado de Amália Rodrigues que se llamaba “Estranha forma de vida”. Me enamoró no exactamente el título sino la belleza de Amalia. Y en mi ciudad encontré la historia que iba a contar: la de un barcelonés dividido entre dos amores y entre dos actividades parecidas, la de escritor y la de espía. Recuerdo que, escribiendo ese libro, acabé transformándome en una especie de Fernando Pessoa del barrio de Gràcia de Barcelona. Escribir o la única forma interesante de estar en el mundo, extraña forma de vida”.

Vila-Matas fue poseído por el sentido del canto portugués más sincero. Atravesó ese puente que une el destino y la decisión, sin que nada deje de ser ni una ni otra cosa. Siempre me ha sorprendido ese estado intermedio y el hecho -explicable por la terca búsqueda de Amália Rodrigues- de que haya tantos poetas alrededor del fado. En la música de Brasil también está presente esta rara tendencia. Un solo río interior devela su misterio. Da miedo el fado, como da miedo la alegría, como da miedo la tristeza. El fado es una nave que viaja por el mundo, a través de las aguas, de los puertos y del aire que respiramos esta noche más allá de la alegría, más allá de la tristeza.


“EXTRAÑA FORMA DE VIDA” EN VARIAS VOCES


Amália Rodrigues - Estranha forma de vida (1965)



Teresa Salgueiro "Estranha forma de vida"



Caetano Veloso y Amália Rodrigues


Maria Bethânia -De todas as Maneiras /Estranha Forma de Vida



Paulo Gonzo & Carlos do Carmo - Estranha Forma de Vida



Mariza - Estranha Forma de Vida



“Estranha forma de vida”

Letra: Amália Rodrigues
Música: Alfredo Marceneiro



Foi por vontade de Deus
que eu vivo nesta ansiedade.
Que todos os ais são meus,
que é toda a minha saudade.
Foi por vontade de Deus.

Que estranha forma de vida
tem este meu coração:
vives de vida perdida;
Quem lhe daria o condão?
Que estranha forma de vida.

Coração independente,
coração que não comando:
vives perdido entre a gente,
teimosamente sangrando,
coração independente.

Eu não te acompanho mais:
para, deixa de bater.
Se não sabes aonde vais,
porque teimas em correr,
eu não te acompanho mais

Se não sabes onde vais:
para, deixa de bater,
eu não te acompanho mais.



Extraña forma de vida (en español)


Fue por voluntad de Dios
que yo vivo en esta ansiedad
que todos los ayes son míos,
que es toda mía la saudade.
Fue por voluntad de Dios.

Que extraña forma de vida
tiene este corazón mío:
vives de vida perdida.
¿Quién le daría el don?
Qué extraña forma de vida

Corazón independiente
corazón que no comando:
vives perdido entre la gente,
tercamente sangrando,
corazón independiente.

Yo no te acompaño más:
para, deja de latir.
Si no sabes adonde vas,
por qué porfías en correr,
yo no te acompaño más.

Si no sabes donde vas:
para, deja de latir,
yo no te acompaño más.

jueves, 7 de mayo de 2009

JOSÉ EMILIO PACHECO: “PREMIO REINA SOFÍA DE POESÍA”

Ha transitado quizás todos los estados poéticos –como los llama Hernán Sánchez Martínez- o todas las realidades no ordinarias –como las nombra Carlos Castaneda- y ha continuado su tránsito como un río de palabras, como un mar, como “Una gota de lluvia tiembla en la enredadera”. El poeta mexicano José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 1939) ha sido galardonado con el XVIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, que en el 2007 obtuviera nuestra poeta Blanca Varela. Esta distinción es convocada por Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca (España).

Terco como el viento, ha sido consecuente con una poética en continuo desplazamiento: “Todos somos poetas de transición: / la poesía jamás se queda inmóvil”. Una poética que ingresa en territorios diversos para habitar el corazón de cada uno de ellos e intentar ser su expresión más auténtica. He dicho intentar, porque como la cita de T.S. Eliot, que aparece al inicio de “Tarde o temprano”, su obra 1958-2000) publicada por el Fondo de Cultura Económica, para los poeta “…solo existe el intento. / Lo demás no es asunto nuestro.

Pleno de poder, Pacheco no ha tenido avances ni retrocesos, sino más bien una línea de continuidad salida de las múltiples voces que lo habitan. Desde su primer libro, “Los elementos de la noche” (1958-1962) hizo patente su voluntad firme: “Sitiado entre dos noches / el día alza su espada de claridad”. Este es el rol del verdadero cantor, este es el rol de este mexicano sincero que ha confesado, aludiendo a su admiración por López Velarde, Gorostiza, Paz y Sabines, que “no podría escribir ni sabría qué hacer / en el caso de que no existieran / Zozobra, Muerte sin fin, Piedra de Sol, Recuento de Poemas”.

“Ni la misma casa ni la misma ciudad, ni los mismos amores ni las mismas costumbres, ni los mismos libros ni los mismos amigos. De aquellos tiempos lo único que conservo en mi nombre”, ha escrito en su libro “Desde Entonces”. Porque Pacheco es un poeta errabundo: todos los tiempos y todas los elementos lo acompañan, en esta trayectoria sin descanso a través de los versos y la literatura: “Fracasé. Fue mi culpa. Lo reconozco. / Pero en manera alguna pido perdón o indulgencia: / Eso me pasa por intentar lo imposible, dice al final de “Tarde o temprano”. Pero tarde o temprano la vida le ha dado la razón o la sinrazón de la poesía: espacio donde perdura el instante fugaz. “Una gota de lluvia tiembla en la enredadera. / Toda la noche está en esa humedad sombría. // De repente la luna la ilumina”.



ALGUNOS POEMAS DE JOSÉ EMILIO PACHECO



Mar eterno


Digamos que no tiene comienzo el mar
Empieza donde lo hallas por vez primera
y te sale al encuentro por todas partes.



Éxodo


En lo alto del día
eres aquel que vuelve
a borrar de la arena la oquedad de su paso;
el miserable héroe que escapó del combate
y apoyado en su escudo mira arder la derrota;
el náufrago sin nombre que se aferra a otro cuerpo
para que el mar no arroje su cadáver a solas;
el perpetuo exiliado que en el desierto mira
crecer hondas ciudades que en el sol retroceden;
el que clavó sus armas en la piel de un dios muerto
el que escucha en el alba cantar un gallo y otro
porque las profecías se están cumpliendo: atónito
y sin embargo cierto de haber negado todo;
el que abre la mano
y recibe la noche.



Prehistoria


A la memoria de Jaime Sabines

1
En las paredes de esta cueva
pinto el venado
para adueñarme de su carne,
para ser él,
para que su fuerza y su ligereza sean mías
y me vuelva el primero
entre los cazadores de la tribu.

En este santuario
divinizo las fuerzas que no comprendo.
Invento a Dios,
a semejanza del Gran Padre que anhelo ser,
con poder absoluto sobre la tribu.

En este ladrillo
trazo las letras iniciales,
el alfabeto con que me apropio del mundo al simbolizarlo.
La T es la torre y desde allí gobierno y vigilo.
La M es el mar desconocido y temible.

Gracias a ti, alfabeto hecho por mi mano,
habrá un solo Dios: el mío.
Y no tolerará otras deidades.
Una sola verdad: la mía.
Y quien se oponga a ella recibirá su castigo.

Habrá jerarquías, memoria, ley:
mi ley: la ley del más fuerte
para que dure siempre mi poder sobre el mundo.

2
Al contemplar por vez primera la noche
me pregunté: ¿será eterna?
Quise indagar la razón del sol, la inconstante
movilidad de la luna,
la misteriosa armada de estrellas
que navegan sin desplomarse.

Enseguida pensé que Dios es dos:
la luna y el sol, la tierra y el mar, el aire y el fuego,
O es dos en uno:
la lluvia / la planta, el relámpago / el trueno.

¿De dónde viene la lumbre del cielo?
¿La produce el estruendo? ¿O es la llama
la que resuena al desgarrar el espacio?
(como la grieta al muro antes de caer
por los espasmos del planeta siempre en trance de hacerse).

¿Dios es el bien porque regala la lluvia?
¿Dios es el mal por ser la piedra que mata?
¿Dios es el agua que cuando falta aniquila
y cuando crece nos arrastra y ahoga?

A la parte de mí que me da miedo
la llamaré Demonio.
¿O es el doble de Dios, su inmensa sombra?
Porque sin el dolor y sin el mal
no existirían el bien ni el placer,
del mismo modo que para la luz
son necesarias las tinieblas.

Nunca jamás encontraré la respuesta.
No tengo tiempo. Me perdí en el tiempo.
Se acabó el que me dieron.

3
Ustedes, los que escudriñen nuestra basura
y desentierren puntas
de pedernal, collares de barro
o lajas afiladas para crear muerte;
figuras de mujeres en que intentamos
celebrar el misterio del placer
y la fertilidad que nos permite seguir aquí contra todo
-enigma absoluto
para nuestro cerebro si apenas está urdiendo el lenguaje-,
lo llamarán mamut.
Pero nosotros en cambio
jamás decimos su nombre:
tan venerado es por la horda que somos.

El lobo nos enseñó a cazar en manada.
Nos dividimos el trabajo, aprendimos:
la carne se come, la sangre fresca se bebe,
como fermento de uva.
Con su piel nos cubrimos.
Sus filosos colmillos se hacen lanzas
para triunfar en la guerra.
Con los huesos forjamos
insignias que señalan nuestro alto rango.
Así pues, hemos vencido al coloso.
Escuchen cómo suena nuestro grito de triunfo.

Qué lástima.
Ya se acabaron los gigantes.
Nunca habrá otro mamut sobre la tierra.

4
Mujer, no eres como yo
pero me haces falta.

Sin ti seria una cabeza sin tronco
o un tronco sin cabeza. No un árbol
sino una piedra rodante.

Y como representas la mitad que no tengo
y te envidio el poder de construir la vida en tu cuerpo,
diré: nació de mí, fue un desprendimiento:
debe quedar atada por un cordón umbilical invisible.
Tu fuerza me da miedo.
Debo someterte
como a las fieras tan temidas de ayer .
Hoy, gracias a mi crueldad y a mi astucia,
labran los campos, me transportan, me cuidan,
me dan su leche y hasta su piel y su carne.

Si no aceptas el yugo,
si queda aún como rescoldo una chispa
de aquellos tiempos en que eras reina de todo,
voy a situarte entre los demonios que he creado
para definir como El Mal cuanto se interponga
en mi camino hacia el poder absoluto.



Lectura de Prehistoria (Fragmento)

viernes, 1 de mayo de 2009

LUIS EDUARDO GARCÍA: TEOREMA DEL NAVEGANTE

“El mar es mi confesor”, escribe E.M. Ciorán en sus “Cuadernos 1957-1972”. Al leer esta frase definitiva, recuerdo de inmediato al poeta Luis Eduardo García (1963), a quien conocí en la Plaza de Armas de Trujillo a finales de 1985.

Nos encontramos justamente debajo de aquel monumento extrañísimo en el que un ángel incomprensible dicta hasta hoy mensajes alucinados a los transeúntes. Entonces teníamos todos los sueños del mundo y ahora seguimos teniendo todos los sueños del mundo, pero desde perspectivas diferentes.




Sólo veinticuatro años después, en una pizzería ubicada frente a la feria del libro pudimos en verdad conversar de amigo a amigo, mientras nos bebíamos una infinita botella de vino y un mozo renegón, poseedor exclusivo de una panza descomunal se negaba a traernos los cubiertos. No importaba, hablábamos de la vida y de la poesía, frente a frente, y esta vez las manos no delineaban palabras sino sujetaban sabrosos trozos de pizza.

Con el poemario “Dialogando el extravío”, Luis Eduardo García ganó en 1985 “El Poeta Joven del Perú”, uno de los premios más entrañables e importantes que tenía nuestro país. En aquél conjunto publicado al año siguiente trazaba una búsqueda de la realidad “vestido de poeta”, sin asumir todavía que esa era, es y será su eterna condición.

Después publicó, en poesía, “El exilio y los comunes” (1987) y “Confesiones de la Tribu” (1992). Pero el libro que motiva estas palabras, que me acompaña desde hace meses en este perderse y encontrarse continuo que es la vida diaria, se llama “Teorema del navegante” (2008), publicado por revuelta editores. Es como llevar con uno la carta abierta de un hermano, escuchar sus consejos, dichos desde ese lugar del alma en el que toda oscuridad o alcantarilla son completamente inútiles.

Son treinta y siete poemas, divididos en tres secciones que van de adentro hacia fuera; desde lo que puede nombrarse el recorrido interior, la mirada interior-exterior y el descubrimiento interior-exterior-interior; es decir, en realidad es el encuentro de una poética de la interpelación y ratificación de la belleza, al mismo tiempo que la constatación de su imposibilidad o su permanencia real.


Si hay algo que atraviesa como un rayo de luz o de sombra este libro, de principio a fin, es el desafiante escepticismo con el que el poeta asume la dimensión de su oficio, nunca para caer al abismo de la parálisis individual y volcarla en el aire, sino para hallar nuevas vías para escalar la existencia, derroteros legítimos que permitan al ser humano trascender la deshumanización y el aislamiento global.

“Escribí un libro, / pero sus páginas se volvieron blancas!, dice García en la primera parte titulada Mares interiores, y agrega: “Aunque tarde, he comprendido / que vivir es comenzar por el final / y terminar por el principio / (Provervio árabe). Claro y definitivo, el poeta no otorga concesiones, va directo al destino, a la estocada creativa: “Y las palabras, amigo Sarte, no son actos. Son palabras.” (Barbarie y civilización).

Pero lo acompaña la tristeza, como una recuerdo querido, como una profesión de fe, como una condena libre: “Su servidor, señores, se va, / no se gradúa. Ustedes entienden la tristeza.” (Su servidor). Recuerdo, entonces a Vallejo: Perdonen la tristeza –decía el poeta- y sonreía. Luis Eduardo está triste, pero sonríe, la verdad: habita la melancolía con la convicción de alguien que ha decidido traspasar las barreras del desierto contemporáneo para afincarse en los territorios de lo humano, de lo íntimo, de lo nuestro de cada día.

En la segunda parte, Puertos extraños, habla de sus viajes, de sus constataciones de alquimista: se encuentra en Pessoa, en Ciorán, en Borges, en todos nosotros y regresa a su casa, la poesía: “Mi casa nunca fue un puerto / y sin embargo fue un puerto”. Lo que podría haber sido también algo así como: es inútil que te vayas no puedes irte o ahora que regresas te das cuenta que siempre estuviste aquí, Luis Eduardo.

La lucidez de este poeta, y de sus pensamientos que hieren y curan, es liberadora, sobre todo en la tercera parte del libro: Mar adentro. Afirma: “Lo verdadero útil es lo bello / y lo bello no puede atraparse”, “El hombre verdaderamente valiente / es el que carga con las palabras de la tribu”, “detrás de lo útil y lo bello siempre está el vacío” (A la manera de Tao).

“Las supernovas –dicen- son engañosas como el amor: / cuando crees que nacen en realidad están muriendo.” Este es el punto de partida que pone el poeta para iniciar la verdadera búsqueda de la verdad. El mar es su confesor, a él arroja sus palabras para emprender el viaje.

“Mientras no sabemos sufrir, no sabemos nada”, decía también Ciorán, mientras no sabemos admitir errores, verdades, realidades nuevas, mientras no sabemos proteger al fuego que llevamos dentro, al mar que llevamos dentro, lo esencial de lo que somos, entonces estamos aquí como seres pusilánimes, sin buscar ni encontrar nada. Luis Eduardo García sufre y sonríe, está triste y sonríe, y sobre todo sale incólume del infierno, incólume del purgatorio, incluso incólume del cielo, pues quien ha nacido puro no será tocado por la mierda, ni por la basura insidiosa de las palabras vomitadas.

El poeta García alza vuelo en “Teorema del navegante” y abre caminos con la mirada: limpia el lenguaje, le devuelve su altura. Y esto lo hace con los propios actos de la poesía, que son al fin y al cabo una auténtica defensa del ser humano en la tierra.



(De "Contra Señas")




Poema de Luis Eduardo García


A LA MANERA DEL TAO

Las palabras no sirven
para expresar la virtud;
la virtud no sirve más que para sí misma.
Lo verdaderamente útil es lo bello
y lo bello no puede atraparse.
Quien no le tema al azar
no le teme a los deseos.
El hombre verdaderamente valiente
es el que carga las palabras de la tribu.
Él sabe que ha perdido la batalla, pero insiste:
detrás de lo útil y lo bello siempre está el vacío.




DULCE PONTES: “LA CANCIÓN DEL MAR”






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CAROL ANN DUFFY: PRIMERA "POETA LAUREADA" EN GRAN BRETAÑA

La poeta escocesa Carol Ann Duffy (Glasgow, 1953) ha sido nombrada por la reina Isabel II “Poeta Laureada” (Poet Laureate) de Gran Bretaña. En sus más de tres siglos de existencia es la primera vez que este puesto se otorga a una mujer. El anuncio fue hecho por el primer ministro Gordon Brow, quien destacó además que es la primera poeta laureada del siglo XXI.

Duffy es una escritora abiertamente lesbiana, y viene a suceder a Andrew Motion, quien desde 1999 ocupaba este prestigioso puesto. Precisamente en 1999 el mandato fue limitado a diez años, ya que hasta ese momento era de por vida.

"Estoy encantada. Pienso que es un gran día para las poetas, creo que es un nombramiento que reconoce la forma en la que ellas han cambiado el mundo de la poesía en los últimos cuarenta años", declaró la nueva "Poet Laurate" a la prensa. "Es por eso que he aceptado".

Creada por Carlos II en 1668 con el nombramiento de John Dryden, la función de "Poet Laureate" está acompañada de una concesión anual de 5.000 libras por parte de la reina (7.500 dólares) y de un tonel de vino (el equivalente a unas 600 botellas de cherry). El poeta no tiene ninguna obligación de componer, pero la costumbre es que lo haga en las grandes ocasiones. Entre los que sucedieron a John Dryden figuran grandes nombres de la literatura británica como William Wordsworth, Alfred Tensión y Ted Hughes.




UN POEMA DE LA NUEVA “POET LAUREATE” DE GRAN BRETAÑA


Los delfines

Mundo es donde se nada, o baila, así de simple.
Estamos en nuestro elemento pero no somos libres.
Fuera de este mundo no puedes respirar por mucho tiempo.
El otro tiene mi forma. Sus movimientos arman
mis pensamientos. También los míos. Hay un hombre
y hay aros. Y una culpa constante que fluye.

Ninguna verdad encontramos en estas aguas;
no hay explicaciones que tiemblen en nuestra carne.
Fuimos benditos y ahora ya no lo somos.
Después de viajar en este espacio por días aprendimos
a traducir. Era el mismo espacio. Es el mismo
espacio siempre y encima de él está el hombre.

Y ahora ya no somos benditos, pues el mundo
No se hará más profundo para soñar en él. El otro sabe
y por amor me refleja como soy.
Miramos nuestra piel de plata centellear
como el recuerdo de otro sitio. Hay una pelota colorida
que hemos de balancear hasta que el hombre haya desaparecido.

La luna ha desaparecido. Circulamos por gastados surcos
de agua con una misma nota. Música de la pérdida irremediable
en el corazón del otro que petrifica el mío.
Hay un juguete de plástico. No hay esperanza. Nos hundimos
hasta el fondo del estanque hasta que el silbato suena.
Hay un hombre y nuestra mente sabe que moriremos aquí.



THE DOLPHINS

World is what you swim in, or dance, it is simple.
We are in our element but we are not free.
Outside this world you cannot breathe for long.
The other has my shape. The other’s movement
forms my thoughts. And also mine. There is a man
and there are hoops. There is a constant flowing guilt.

We have found no truth in these waters,
no explanations tremble on our flesh.
We were blessed and now we are not blessed.
After travelling such space for days we began
to translate. It was the same space. It is
the same space always and above it is the man.

And now we are no longer blessed, for the world
will not deepen to dream in. the others knows
and out of love reflects me for myself.
We see our silver skin flash by like memory
of somewhere else. There is coloured ball
we have to balance till the man has disappeared.

The moon has disappeared. We circle well-worn grooves
of water on a single note. Music of loss forever
from the other’s heart which turns my own to stone.
There is a plastic toy. There is no hope. We sink
to the limits of his pool until the whistle blows.
There is a man and our mind knows we will die here.

Carol Ann Duffy de Standing Female Nude, poema incluido en La Generación del Cordero, antología bilingüe publicada por Trilce. La selección, traducción y prólogo son de Pedro Serrano y Carlos López Beltrán.

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