En 1962, Vinicius de Moraes, el legendario poeta y músico brasileño escribió “Garota de Ipanema”, irresistible homenaje a una impresionante mujer que solía pasar dariamente camino a la playa de Ipanema (Río de Janeiro) frente al bar Veloso, que entonces frecuentaban el autor y quien le puso música a la letra del poeta, el también genial artista, Tom Jobin. De Moraes tenía cincuenta años, Jobim, treinta y cinco. Dicen que antes de componer la canción, ambos levantaron sus vasos de whisky y conjuraron todos los poderes del universo para inmortalizar a la divina garota. Cuando la canción tuvo la fama que su calidad y su acogida le brindaron, de Moraes reveló que la musa se llamaba Heloísa Eneida Menezes de Paes Pinto. Es incuestionable, que “Garota de Ipanema” es una de las mejores melodías que la bossa nova le ofrendó al mundo. Con el tiempo la canción superó a la realidad y el bar Veloso pasó a llamarse Garota de Ipanema, mientras que la calle Montenegro, donde se ubica, fue rebautizada como Vinicius de Moraes. La canción junto con otras interpretaciones musicales ya se encuentra en Lima en un CD que reúne por primera vez a dos grandes de la música: Roberto Carlos y Caetano Veloso. A continuación una muestra de un concierto que tuvo lugar en el 2008, en el "Teatro Municipal de Río de Janeiro". Y también, como no, una intepretación histórica de Vinicios de Moraes y Tom Jobim.
Letra
Olha que coisa mais linda
Mais cheia de graça
é ela menina, que vem e que passa
Num doce balanço a caminho do mar
Moça do corpo dourado
Do sol de Ipanema
O seu balançado é mais que um poema
é a coisa mais linda que já vi passar
Ai! Como estou tão sozinho
Ai! Como tudo é tão triste
Ai! A beleza que existe
A beleza que não é só minha
E também passa sozinha
Ai! Se ela soubesse que quando ela passa
O mundo interinho se enche de graça
E fica mais lindo por causa do amor
Só por causa do amor...
Interpretan Roberto Carlos y Caetano Veloso
Vinicius y Tom Jobin
Afiliados
Bodas Madrid
coches
curso de auxiliar de enfermería
envio flores
fotografia digital
inmobiliaria alcorcon
maniquíes
papeles para plotters
seguros salud
domingo, 12 de abril de 2009
sábado, 11 de abril de 2009
CANTARES DE VALLEJO
En el marco del "Homenaje Internacional a César Vallejo", la música mostrará su gran poderío. Más vigentes que nunca, un total de catorce poemas de uno de los gigantes de nuestra poesía serán interpretados por "Los Liendo", quienes a través de diversos géneros musicales peruanos nos harán sentir que, hoy más que nunca, todos llevamos a Vallejo en la sangre.
La actividad tendrá lugar el próximo miércoles 15 de abril, a las siete de la noche, en el Centro Cultural "Ccori Wasi" (Av. Arequipa 5198, Miraflores). Ahí nos vemos.
jueves, 9 de abril de 2009
LAS SIETE PALABRAS
Qué equilibrio! Ni una sola nota de más ni de menos que las necesarias. ¡Perfección absoluta! ¡Maravillosa!”, dijo el músico español Manuel de Falla (1876-1946) sobre “Las Siete Últimas Palabras de Nuestro Salvador en la Cruz” de Franz Joseph Hayn (1732-1809).
La obra orquestal fue compuesta en 1786 por encargo de un sacerdote mexicano afincado en España. Ayudaría, para su ceremonia de meditación, a los miembros de una comunidad llamada la Hermandad de la Santa Cueva.
El resultado, sin embargo, fue más allá de ese fin y se convirtió en una de las composiciones religiosas más importantes, no sólo del clasicismo, sino de todas las épocas musicales. Respecto de esta composición se han realizado varios arreglos, entre los que destacan el efectuado para cuarteto de cuerdas.
Existen también versiones para piano, así como para coro y orquesta. El propio Haydn terminó en 1801 una para coro, solistas y orquesta, que se conoce como la versión de oratorio de Las Siete Palabras.
Además de la muestra que podrán ver a continuacición, les recomiendo la versión para orquesta de “Le concert des nations”, que dirige Jordi Savall. Se trata realmente una joya de inspiración y reflexión (pueden encontrarla en www.diverdi.com). En el Perú la pueden encontrar en Palco SAC, de nuestra querida amiga y musicóloga Rossana de Bucceli (Miraflores, Lima, esquina Jorge Chávez y Comandante Espinar).
Coro de cámara de Smolny cathedrale (director de arte V.Begletsov). Orquesta de Ermitage (director de arte S.Sondetskis). Registro de un concierto sobre 04.04.2008.
Les recomendamos también visitar: Medici.tv
SEMANA SANTA: “DIOS” DE CÉSAR VALLEJO
Dios
Siento a Dios que camina
tan en mi, con la tarde y con el mar.
Con él nos vamos juntos. Anochece.
Con él anochecemos. Orfandad...
Pero yo siento a Dios. Y hasta parece
que Él me dicta no sé que buen color.
Como un hospitalario, es bueno y triste;
mustia un dulce desdén de enamorado;
debe dolerle mucho el corazón.
Oh, Dios mío, recién a ti me llego,
hoy que amo tanto en esta tarde; hoy
que en la falsa balanza de unos senos,
mido y lloro una frágil Creación.
Y tú, cuál llorarás... tú, enamorado
de tanto enorme seno girador.
Yo te consagro, Dios, porque amas tanto;
porque jamás sonríes; porque siempre
debe dolerte mucho el corazón.
De: Los heraldos negros
Audio: http://www.palabravirtual.com/index.php?ir=ver_voz1.php&wid=246&p=César%20Vallejo&t=Dios&o=Fernando%20Díez%20de%20Urdanivia
ERNESTO CARDENAL GANA PREMIO PABLO NERUDA 2009

UNA VOZ DONDE LOS PUEBLOS PERDURAN
El poeta y sacerdote nicaragüense, Ernesto Cardenal fue proclamado hoy por unanimidad ganador del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2009, reconocimiento creado en el 2004 con ocasión del centenario del nacimiento del poeta chileno.
Nacido el 20 de enero de 1925 en Granada (Nicaragua), Cardenal ha bebido de las fuentes anglosajonas y les ha inyectado el valor primordial de la poesía americana. El autor de “Oración por Marylin Monroe (1961) ha apostado firmemente por una poesía exteriorista, pero no ha negado nunca la presencia de lo esencial en la poesía, es así que es un notable promotor de la poesía primitiva, la poesía del origen de los pueblos americanos.
Religión, magia, invocación al cosmos discurren como ríos interiores a través de la objetividad de su poesía, en una especie de eterno retorno en el que no sólo transcurren etapas de la historia, sino que también están presentes elementos anteriores a ella.
En su libro “Poesía primitiva” (1979) cita a Mary Austin: “Uno puede regalar un canto a un amigo, o legarlo a la tribu al morir; o uno puede morir sin haberlo cantado a nadie más que a su Dios”. Cardenal escogió legar su canto a la tribu y expresar así su vasto amor por la humanidad.
Este premio constituye la más alta distinción que Chile le concede a un poeta iberoamericano, “cuya obra posea una dimensión universal y contribuya al diálogo cultural entre los pueblos”. En esta edición, el jurado estuvo compuesto por chilenos Carmen Berenguer (Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2008) y Óscar Hahn; por los poetas y ensayistas Jorge Boccanera, argentino, y Juan Gustavo Cobo, colombiano; y Selena Millares, académica de la Universidad Autónoma de Madrid.
De acuerdo con el acta, el galardón se le ha concedido a Cardenal por haber logrado “remozar la tradición occidental clásica aplicándola a la actualidad contemporánea, su interés y preocupación permanente por los pueblos originarios de este continente y por su compromiso político", entre otros puntos”.
Es un homenaje –según se señala- “a una obra plena, de muchos registros y a un país que puede enorgullecerse, como Chile, de sustentarse y perdurar gracias a la voz de sus poetas, que traspasan la historia y ofrecen un rostro nuevo a los nuevos lectores de cada día".
Cada año, el Jurado del Premio Iberoamericano de Poesía "Pablo Neruda" se reúne para elegir al poeta ganador de este importante galardón, quien recibe un diploma y la suma de 30 mil dólares. El premio será entregado en julio próximo por la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, al conmemorarse ciento cinco años del nacimiento de Pablo Neruda (12 de julio de 1904).
Obtuvieron antes el premio, el escritor mexicano José Emilio Pacheco (2004); el argentino Juan Gelman (2005); el peruano Carlos Germán Belli (2006); la cubana Fina García Marruz (2007), y la chilena Carmen Berenguer (2008).
Mayor información en http://www.consejodelacultura.cl/portal/index.php?page=articulo&articulo=7110
Poemas: http://www.poesi.as/Ernesto_Cardenal.htm
miércoles, 8 de abril de 2009
POR LA AUTOPISTA DE LAS PALABRAS
El próximo lunes 13 de abril aparecerán en librerías de España las cartas entre Julio Cortázar, su esposa la fotógrafa Carol Dunlop y la traductora serbia del escritor Silvia Monrós-Stojakovic, publicadas por Alpha Decay. Antes de comentar este hecho, que no es uno más entre las sucesivas cosas que han aparecido tras la muerte del escritor argentino, quiero citar algo que en su momento señalaron el poeta José Ángel Valente y la filósofa María Zambrano. Valente dijo que “la palabra poética es la palabra dicha contra la muerte” y Zambrano que “Lo que diferencia a los géneros literarios unos de otros, es la necesidad de la vida que les ha dado origen”, es decir que “No se escribe ciertamente por necesidades literarias, sino por necesidad que tiene la vida de expresarse”.
Una vez aquí, puedo referirme ya a las cartas que tienen como telón de fondo “Los autonautas de la cosmopista”, una obra que a manera de bitácora escribieron a cuatro manos Cortázar y su esposa, después de haberse embarcado en viaje de treinta y tres días por la autopista desde París a Marsella a bordo de un Volkswagen Combi. Durante el trayecto, que implicaba vivir sin salirse de su destino aparcaron en un total de sesenta y seis lugares (a dos por día) para ser testigos y participar en acontecimientos inusuales, como una especie de primer día en la vida de dos seres que se amaban y que amaban por completo la vida.
En este libro, los autores advierten al lector que este seguirá a los protagonistas “por un camino que comportará jornadas llenas de sol, pruebas de la existencia de la bondad humana, y también de amenazas latentes; donde se comprobará una vez más, para citar a un ilustre zapateador, que cada nube tiene un forro de plata, y donde nuestros valientes expedicionarios descubrirán que a veces es ventajoso no estar en ninguna parte”.
El viaje comenzó en mayo a en 1982, aunque la carta en la que Carol le habla de este acontecimiento a Silvia está fechada en agosto de 1981, con seguridad es una travesura de estos eternos niños juguetones que eran los autonautas de la cosmopista, quienes incluso en medio de la tragedia trataron de jugarle una pasada al destino, le hicieron muecas, le sacaron la lengua, se rieron de él y de sí mismos como si todo fuera una bella y seria payasada.
“La banda de asfalta (sic) hecha para ir de un lugar a otro a máxima velocidad se ha vuelto una cosa casi abstracta , y hasta estamos a punto de preguntarnos, a veces, si no hemos llegado a la inmovilidad total –si no es la autopista y los parkings que se mueven, y no nosotros. Estamos felices, locos, hemos por fin entrado en un espacio que nos da tiempo. Es todo escritura, música, lectura, erotismo. ¿La gente va a creer que teníamos que venir a la autopista para conseguir un poco de paz?”, le escribió Carol a Silvia.
Son palabras contra la muerte porque por aquella época a Cortázar le han detectado Leucemia y a Carol un “pequeño principio de cáncer”, como lo llama ella. A diferencia de su mujer, el escritor ignora lo que le pasa, sigue su camino literario y personal sin las preocupaciones de la enfermedad, y Carol tiene que callarse toda aquella sombra que los rodea a ambos en un mismo y lamentable momento. Sin embargo, Carol tiene suficientes ganas de vivir para confesarle a Silvia: “estoy con una crisis de alegría”.
“Ya avanza bastante el libro, una locura que tendrá fotos, comentarios scientíficos (sic) y cuentos y poemas y lo que venga… Nos divertimos como locos. Los locos que somos”, dijo la esposa de autor de “Rayuela”, para referirse al género sin género de su experiencia por la cosmopista.
Carol se adelantó a Cortázar en el último viaje por este mundo el 2 de noviembre de 1982: “Estoy en un pozo negro –le escribió el narrador a su traductora-. Pero no pienses en mí, piensa en ella, luminosa y tan querida, y guárdala en tu corazón”. Él, por su parte, se dedicó a terminar la obra: “No tengo planes y sólo pienso en terminar el libro que hicimos juntos Carol y yo (…) Se lo debo, quiero que salga, en este momento es mi única manera de seguir junto a ella, hablándole y escuchándola”, le dice a Silvia en una carta fechada el 13 de diciembre de 1982. El libro se publicó en octubre de 1983. Cortázar murió pocos meses después, el 12 de febrero de 1984.
Aquí puedes descargar “Los autonautas de la cosmopista”.
El diario el país ha publicado en su web algunas de las cartas.
lunes, 6 de abril de 2009
LA MÚSICA DE LAS ESFERAS
Hay una pieza de Johann Sebastián Bach que me ha acompañado desde hace años, en diversas etapas de mi vida, con distintos estados de ánimo y durante todas esas veces he sentido la paz, la melancolía, la grandeza del universo cuando los astros están en armonía y hasta de los agujeros negros emergen estrellas del pasado, el presente y el futuro, tan solo para hacer escuchar su música: la música de las esferas que oyó Pitágoras en el silencio de sus ideas allá en la Grecia presocrática y que nos ha seguido hasta estos tiempos, participando siempre en cada uno de los movimientos de la vida.
La pieza de Bach es la sonata Nro. 4 en Do menor/BVV 1017, cuyo Siciliano (Largo) atraviesa desde el reto de existir hasta la plenitud de encontrar un destino, al margen del peligro. El vasto pianista Glenn Gould (25 de septiembre de 1932 – 4 de octubre de 1982), quien ofreció para la posteridad una de las mejores interpretaciones de Bach, se unió con otro grande, el violinista de origen ruso Yehudi Menuhin, (1916-1999), para realizar la memorable interpretación que aquí les dejo como una ofrenda de domingo. despedida de soltero
envasadoras
Finca para bodas en Madrid
generador electrico
generadores
hechizos
Ibiza Hotels
optica
productos masaje
tarot
sábado, 4 de abril de 2009
CONTRA SEÑAS: SANTA LOCURA
Hay algo de ángeles.
Y algo de locos.
Y algo de poetas.
Algo de caer azules
Sobre los mares incoloros.
La noche y su destino.
La luna y su cobijo.
Seco mis ropas al sol de la costumbre.
Para que canten.
Para que sean libres.
Y yo canto”.
(JCDF)
Detrás de la locura, hay un sueño que la realidad quiere matar; hay un perseguidor y un perseguido, un exterminador de palabras y de imágenes que corre detrás de la metáfora humana que nos expresa y nos revela.
Recuerdo las cartas de Vincent Van Gogh a su hermano Theo, su terca vocación artística con la que lograba vencer la esquizofrenia, para trazar sobre el lienzo los colores perfectos de su alma libre; al genial poeta austriaco Paul Celan y a su esposa Gisèle Celan-Lestrange, unidos por un proyecto de poesía y grabados, con el que intentaron transmitir el testimonio de ese otro lado que es igualmente el de todos; recuerdo el final de este encuentro artístico, en las palabras descarnadas que Emil Ciorán escribe en uno de sus diarios: "Anoche, en una cena, me enteré de que habían internado a Paul Celan en una casa de salud, después de que intentara degollar a su mujer”. Recuerdo a Raúl Gómez Jattin gritando la belleza en las plazas públicas, pero advirtiéndole a la gente (que consideraba su hermana) que no se le acercara, por el peligro potencial que él representaba; al peruano Guillermo Chirinos Cúneo, internado quince años en una clínica psiquiátrica, a quien conocí en su casa de Bellavista en el Callao, acompañado de fantasmas, de escaleras y memorias que me rodearon de pronto y paralizaron el flash de la fotógrafa que entonces me acompañaba (en ese reino, la lucidez y la locura marchaban al mismo compás, pero en esa oportunidad nos habló la primera), y recuerdo asimismo los libros autografiados de Leopoldo María Panero, poeta internado reiteradas veces en los sanatorios de la realidad y retornado del infierno, que me enviaba generosamente mi amiga Flor Rodríguez desde Madrid. Por último, recuerdo a ese gigante sobre el que corren todos estos caballos soñados y la piel del mundo susurra o estalla como un canto de sol, recuerdo a Fiedrich Hölderlin vagando alucinado por la vida en busca de Susette, su amor imposible, a quien elevó a la categoría mito poético y bautizó para siempre como Diotima. Y me detengo en Hölderlin porque es el poeta de los poetas y de los artistas, es el santo de la locura: “Pero a nosotros nos toca, a nosotros poetas, / permanecer bajo la tormenta de Dios con la cabeza desnuda, / apresar con nuestra propia mano el rayo del padre / y alcanzarle al pueblo, envuelto en canto, / el don celestial”. Héridos y frágiles, derrotados frente a la práctica implacable de una sociedad que corre a pesar de los demás y también se detiene a pesar de los demás, con pasos que hunden muchas veces la belleza, la verdad y la vida. El loco, el raro es solamente un ser cualquiera, es cualquier cosa: un hoyo aparecido en el camino, tapado en forma constante por mensajes vacuos, basados en irrealidades políticamente correctas; para que nadie se fije en él, para que nadie se descubra en él, para que nadie se fije en nadie. Y podría seguir nombrando a estos ángeles de viento que proclaman la verdad por donde van y que en eso no son ni serán nunca derrotados. Me pongo a su lado por un momento, me sumerjo en los ojos asustados de Hölderlin, en la actitud angelical de Celan, en la mirada de niño de Jattin y me pregunto cómo es posible que el ser humano trate así a la belleza, a la memoria, a la verdad. Quizás el loco es el que más nos recuerda que no estamos solos, y que aún siendo distintos, podemos ser iguales en el mundo. Y esto es lo que más nos asusta. “Ese hombre encantador e insoportable, feroz y con accesos de dulzura, al que yo estimaba y rehuía, por miedo a herirlo, pues todo lo hería…”, agregaba Ciorán en uno de sus diarios sobre el genial poeta austriaco. Porque a Ciorán, el pensador implacable y duro, esta vida lo hería también, y lo hería con saña, con maldad. Esta vida que amamos locamente, y a la que se pretende imponer la endemoniada cordura de la muerte.
Dulce Pontes intepreta “Balada para un loco” de Astor Piazzolla
Y algo de locos.
Y algo de poetas.
Algo de caer azules
Sobre los mares incoloros.
La noche y su destino.
La luna y su cobijo.
Seco mis ropas al sol de la costumbre.
Para que canten.
Para que sean libres.
Y yo canto”.
(JCDF)
Detrás de la locura, hay un sueño que la realidad quiere matar; hay un perseguidor y un perseguido, un exterminador de palabras y de imágenes que corre detrás de la metáfora humana que nos expresa y nos revela. Recuerdo las cartas de Vincent Van Gogh a su hermano Theo, su terca vocación artística con la que lograba vencer la esquizofrenia, para trazar sobre el lienzo los colores perfectos de su alma libre; al genial poeta austriaco Paul Celan y a su esposa Gisèle Celan-Lestrange, unidos por un proyecto de poesía y grabados, con el que intentaron transmitir el testimonio de ese otro lado que es igualmente el de todos; recuerdo el final de este encuentro artístico, en las palabras descarnadas que Emil Ciorán escribe en uno de sus diarios: "Anoche, en una cena, me enteré de que habían internado a Paul Celan en una casa de salud, después de que intentara degollar a su mujer”. Recuerdo a Raúl Gómez Jattin gritando la belleza en las plazas públicas, pero advirtiéndole a la gente (que consideraba su hermana) que no se le acercara, por el peligro potencial que él representaba; al peruano Guillermo Chirinos Cúneo, internado quince años en una clínica psiquiátrica, a quien conocí en su casa de Bellavista en el Callao, acompañado de fantasmas, de escaleras y memorias que me rodearon de pronto y paralizaron el flash de la fotógrafa que entonces me acompañaba (en ese reino, la lucidez y la locura marchaban al mismo compás, pero en esa oportunidad nos habló la primera), y recuerdo asimismo los libros autografiados de Leopoldo María Panero, poeta internado reiteradas veces en los sanatorios de la realidad y retornado del infierno, que me enviaba generosamente mi amiga Flor Rodríguez desde Madrid. Por último, recuerdo a ese gigante sobre el que corren todos estos caballos soñados y la piel del mundo susurra o estalla como un canto de sol, recuerdo a Fiedrich Hölderlin vagando alucinado por la vida en busca de Susette, su amor imposible, a quien elevó a la categoría mito poético y bautizó para siempre como Diotima. Y me detengo en Hölderlin porque es el poeta de los poetas y de los artistas, es el santo de la locura: “Pero a nosotros nos toca, a nosotros poetas, / permanecer bajo la tormenta de Dios con la cabeza desnuda, / apresar con nuestra propia mano el rayo del padre / y alcanzarle al pueblo, envuelto en canto, / el don celestial”. Héridos y frágiles, derrotados frente a la práctica implacable de una sociedad que corre a pesar de los demás y también se detiene a pesar de los demás, con pasos que hunden muchas veces la belleza, la verdad y la vida. El loco, el raro es solamente un ser cualquiera, es cualquier cosa: un hoyo aparecido en el camino, tapado en forma constante por mensajes vacuos, basados en irrealidades políticamente correctas; para que nadie se fije en él, para que nadie se descubra en él, para que nadie se fije en nadie. Y podría seguir nombrando a estos ángeles de viento que proclaman la verdad por donde van y que en eso no son ni serán nunca derrotados. Me pongo a su lado por un momento, me sumerjo en los ojos asustados de Hölderlin, en la actitud angelical de Celan, en la mirada de niño de Jattin y me pregunto cómo es posible que el ser humano trate así a la belleza, a la memoria, a la verdad. Quizás el loco es el que más nos recuerda que no estamos solos, y que aún siendo distintos, podemos ser iguales en el mundo. Y esto es lo que más nos asusta. “Ese hombre encantador e insoportable, feroz y con accesos de dulzura, al que yo estimaba y rehuía, por miedo a herirlo, pues todo lo hería…”, agregaba Ciorán en uno de sus diarios sobre el genial poeta austriaco. Porque a Ciorán, el pensador implacable y duro, esta vida lo hería también, y lo hería con saña, con maldad. Esta vida que amamos locamente, y a la que se pretende imponer la endemoniada cordura de la muerte.
Dulce Pontes intepreta “Balada para un loco” de Astor Piazzolla
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
