jueves, 29 de abril de 2010

Poemas de José Donayre Hoefken



Todo concurso literario es un azar y un peligro. Es también una oportunidad para corroborar el valor de la obra de autores ya reconocidos, al igual que para sacar a la luz la presencia de nuevos talentos en el escenario de las letras. Incluyo, como nuevos talentos, el caso de aquellos que han decidido explorar con fuerza otros géneros creativos. Uno de ellos es José Donayre Hoefken (Lima, 1966), un narrador pura sangre que, con su poemario Inconclusión, quedó finalista en el último Premio Copé de Poesía 2009.

Donayre ha publicado las novelas La fabulosa máquina del sueño (1999) y La trama de las Moiras (2003), el libro de cuentos Entre dos eclipses (2001, 2007), los libros de ficciones breves Horno de reverbero (2007) y Ars brevis (2008), y el experimento narrativo haruhiko & ginebra —novela brevísima en doce partes— (2008, 2009). Ha participado en las antologías Nacimos para perder (2007), La estirpe del ensueño (2007, 2008) y 17 fantásticos cuentos peruanos (2008), entre otras. Es crítico literario de la revista Caretas, jefe de redacción de Play Perú y director del sello Mundo Ajeno Editores. Mantiene el blog http://comienzosparabulldozers.blogspot.com/.


DOS POEMAS DE "INCONCLUSIÓN"


Sexto Aurelio Propercio

El viejo mundo es un mal recuerdo
de aquel enredo de dioses bifrontes e hilos truncos.
Vuelve como una tormenta el rugido del león del sur
—pesadilla de la infancia—,
uno que otro verso escrito sobre papel encerado
sin adivinar aún cómo podrían ser las manos de Cintia.
Durante las noches de tu edad de oro,
arrimabas la sombra de ese deseo todavía sin nombre,
y tu lecho flotaba tras un sueño y otro.
Era la imagen con velas al viento cerradas por una pregunta.
Pero no hubo respuesta, eso ya lo sabías
—eso te lo explicaba el buen Cayo Cilnio Mecenas—
por más que las costas de África
fueran más que un pretexto en la rima forzada de tu queja.
Por más que tu afán por urdir hexámetros sobre asuntos placenteros
disimularan tu recurrente melancolía.
Por más que el torso de ella —Cintia desnuda,
Cintia en la sima de la garganta del mayor orgasmo—,
en un rápido roce de libertad,
en una hipotética escena en la profundidad de tu recámara-prisión,
hiciera del sexo una peligrosa manera de rendir un culto prohibido.
El viejo amor te carcome y quema tu piel con sus alas transparentes,
y ni el interdicto de Palas haría de ello otra oportunidad
por más que las entrañas del águila que te esforzaste en dar perfecta muerte
dieran fe del más terrible agüero en el devenir de tus noches.
Pero esto no es una tragedia. Tú lo sabes como digno poeta latino.
Es simplemente el mejor pretexto para tus elegías,
mientras esperas que te abran las ventanas de la noche.


Publio Ovidio Nasón

Lo que fue polvo entre tus manos
hoy es el acendrado recuerdo
del más bello rostro de Sulmona
un breve fruto inscrito en el recuerdo del amor

1 comentario:

Sonia Luz dijo...

Gracias, Juan Carlos por acercar la obra de este poeta merecidamente premiado
Felicitaciones para José Donayre.