sábado, 19 de febrero de 2011

Poemas inéditos de Juan Ramón Jiménez



El suplemento Babelia del diario El País  publica hoy inéditos de Juan Ramón Jiménez, a raíz de la aparición del libro Arte Menor (Ediciones Linteo), que recoge la primera etapa de la producción del Premio Nóbel español. Antes de los poemas, va un minucioso texto, "El sueño de JRJ", escrito por el poeta José Manuel Caballero Bonald.

La periódica aparición de textos inéditos de Juan Ramón Jiménez ha pasado a convertirse en una peculiar costumbre que favorece de algún modo la evaluación general de la poesía española contemporánea. Nada más acorde con la insaciable, vehemente voluntad creadora del poeta que ese cómputo consecutivamente acrecentado de su "Obra". Es lo que viene a refrendar de nuevo este Arte menor (Ediciones Linteo), preparado y editado por José Antonio Expósito Hernández con puntual solvencia crítica. El libro puede considerarse en puridad inédito, al menos nunca fue publicado como tal volumen independiente, y en él se reúnen 142 poemas breves, de los que 43 se publican ahora por primera vez, con lo que la edición adquiere un manifiesto rango de primicia. Sin duda que este nuevo incremento del caudal poético juanramoniano corrobora una vez más lo consabido: esa dedicación sacral, ese obstinado, exaltado, incesante trabajo creador que hizo posible que sigan sumándose -todavía- nuevas aportaciones al poco menos que abrumador registro de poemas que van de Rimas (1902) a Espacio (1954), dando por preteridos -como arbitró el autor- Ninfeas y Almas de violeta (1900). Dentro de esa laberíntica red de ríos y afluentes que suele agobiar a los investigadores de la poesía juanramoniana, la presente edición también reclama por eso la gratitud. Resultan de veras meritorios los esfuerzos llevados a cabo por esa media docena de expertos en Juan Ramón Jiménez, entre los que José Antonio Expósito Hernández ocupa un lugar eminente, para normalizar tan extraordinario corpus poético, siempre sujeto a ordenaciones y reordenaciones consecutivamente sometidas a nuevos planteamientos parciales o generales. "¡Qué lucha, en mí, entre lo completo y lo perfecto!". Resulta también de lo más llamativo que un poeta que afirmó, con singular pedagogía estética, que "escribir poesía es aprender a llegar a no escribirla", se dedicara con excluyente avidez a una elaboración tan sistemáticamente inabarcable de su "Obra".

Arte menor, datado en 1909, se sitúa cronológicamente en el ámbito inicial de la obra poética de Juan Ramón Jiménez, allí donde se acentúa un lirismo de claro linaje popular, como desglosado de algún cancionero anónimo andaluz, oriundo en sus mejores momentos de cierto modernismo aún contaminado de seducciones románticas. Dentro de los mismos nutrientes sentimentales que comparecen, por ejemplo, enLas hojas verdes (1906) o Baladas de primavera(1907), Arte menor prolonga una idéntica estrategia retórica, pero también anuncia ocasionalmente ese designio poético esencial que va a ir acrecentando su potencia reflexiva a partir de Diario de un poeta recién casado (1916). A medio camino entre la canción de cuño tradicional y una depurada interiorización de la naturaleza,Arte menor se integra en una de las más canónicas fases de la poesía de Juan Ramón, que también fue, con toda probabilidad, la que más notoriamente afectó a los modales neopopularistas del 27, en particular a los de Lorca y Alberti. Junto a canciones de sencilla tonalidad descriptiva, no faltan lo que podrían ser atisbos, perfiles aún inciertos de esa conciencia de penetración en lo absoluto que regula la más visionaria ruta poética de Juan Ramón. Todavía estaba lejos lo que constituye su normativa magistral: la subordinación del pensamiento lógico a la intuición iluminadora. En todo caso, lo que más abundan aquí son las composiciones de común aire popular, tan livianas a veces que dudo que su autor las hubiese salvado de un escrutinio de pocos años después. Siempre se tiene la sospecha de que los textos -los "borradores silvestres"- que por una u otra razón permanecieron inéditos se debe a que su autor no deseaba verlos publicados.

José Antonio Expósito Hernández, avezado especialista en la obra juanramoniana, ha indagado en aquellos archivos documentales que mejor podían acreditar que este libro alcanzara la condición de impecable. Y, en efecto, la estructura de la presente versión de Arte menor coincide rigurosamente con la que su autor previó, de acuerdo con los borradores ahora desempolvados. La fijación de los textos y la enumeración minuciosa de variantes, así como los apéndices de documentos, álbumes y notas, enriquecen de manera notable la edición, que mantiene las cinco secciones en que dividió el propio Juan Ramón el libro y figuran en distintas antologías, esto es: 1: Cancioncillas, 2: El jardinero sentimental, 3: Quinta cuerda, 4: Música en la sombra y 5: Los rincones plácidos.Entiendo que la más completa edición de este libro publicada con anterioridad a la que ahora comento es la de Francisco Garfias (Libros inéditos de poesía, 1, Aguilar, 1964). He cotejado ambas ediciones y las diferencias son notorias, no sólo por la ordenación general de los textos -algunos de dudosa pertenencia a Arte menor- sino por el número de poemas incluidos, que en el caso de Garfias son justamente 59, esto es, 83 menos, contando con los inéditos, que los reunidos por Expósito Hernández.

La lectura -o relectura- de este libro nos devuelve a un tramo de la poesía de Juan Ramón que acaso pudo quedar un poco desvanecido por el poderoso aparejo intelectual que determina la plenitud "ética-estética" de Animal de fondo, Dios deseado y deseanteEn el otro costado, donde figura Espacio, uno de los grandes poemas de las literaturas europeas medioseculares. Nada de eso debe restringir, sin embargo, el placer del reencuentro con unas canciones y romances donde se articula un modelo lírico de exacerbada delicadeza, de espontánea desnudez, conectado con ese "idealismo krausista" a que se refiere sagazmente Expósito Hernández en su 'Introducción' y que el propio Juan Ramón no tardó en dar por extinguido. En esas composiciones de "arte menor" hay versos muy hábiles -muy sutiles- de sólo una, dos o tres sílabas, aunque a veces se ensanchen hasta el eneasílabo o el endecasílabo, una peculiaridad que, según dictamina el poeta en la nota que encabeza el libro, "no creo que rompan con su rápida aparición el ritmo fugitivo y entrecortado de una cancioncilla". Yo creo que incluso lo mejoran.

Juan Ramón Jiménez fue elaborando las canciones de Arte menor a su regreso a Moguer, hacia 1905, después de haber superado en parte la hiperestesia tras su paso por sendos sanatorios de Burdeos y Madrid. Tenía entonces 25, 26 años. El retorno a aquellos escenarios nativos que nunca dejarían de alojarse en su memoria estimula en el poeta el gusto por las identificaciones campesinas. Es el mundo expresivo, aunque con otros ecos, que se afianza en Pastorales (1905), en Poemas mágicos y dolientes (1908), y es también la manifestación de una sensibilidad, por momentos quejumbrosa, superpoblada de vagos registros melancólicos, de jardines y penumbras, lunas y fuentes. La experiencia del poeta se centra de modo absorbente en ese recuento de la intimidad cotidiana de Moguer, valiéndose para ello de una decidida vinculación con los reflujos de los cancioneros populares.

Considero de lo más significativo el hecho de que Arte menor esté dedicado "a la memoria permanente de don Luis de Góngora y Argote, único ético estético de nuestro pasado, señor y dueño de las Piérides". En las fechas en que se escribió este libro -primeros ocho o nueve años del siglo XX- los poemas mayores de Góngora aún continuaban siendo vituperados por la crítica literaria al uso, con Menéndez Pelayo erigido en el más virulento denostador del "ángel de las tinieblas". Juan Ramón se anticipa en este sentido a la rehabilitación del autor de las Soledades promovida por Dámaso Alonso y secundada por los restantes poetas del 27. Que veinte años antes de ese rescate se pronunciara el autor de Arte menor reafirmando su devoción por Góngora, es desde luego un episodio ciertamente revelador. Supone al menos una evidencia más de la perseverante asimilación de las avanzadas estéticas que trasmitió Juan Ramón Jiménez al contínuum de su poesía.

Seducciones románticas


IV
Lamentos del débil
¡Para nada sirven / mis piernas!
¿A qué rosas de oro / me llevan?
¡El cielo está azul, / y yerran
esencias de pri- / mavera!
Caminos dorados / se alejan,
hay ríos, con naves / que sueñan,
hay pájaros verdes / que vuelan,
hay brisas de música / y seda...
Existe ya todo, / se acercan
los mundos, ¡a todo / se llega!
... Ni rosas, ni carnes, / ni estrellas...
¡Para nada sirven / mis piernas!
X
¡Luna en el día, / pluma de seda, /
pecho de diosa, / mano de reina!
¡Oh, luna blanca!, / que en la turquesa / del cielo claro, / dormida, sueñas;
que, tras los parques / con sol, esperas / la brisa malva / que te despierta
-silencio vago, / violeta fresca / que abre el crepúsculo / sobre la tierra-
...
Luna sonámbula, / princesa de pena, / casi sin luz, / casi deshecha;
¡Oh, vida mía! / ciega azucena, /
luna sin luz, / ninfa viajera...


Poemas de linaje popular


V
Pensando en una mujer malsana de Leo Putz.
Böcklin
¡Piernas redondas, / culebras blancas, / bajo la seda / gris de la falda!
Os enroscáis, / crudas y blandas, /
en frías fiebres / de olas malsanas.
Sois un redondo / montón de ansias, / sirenas verdes / de sangre pálida.
¡Oh, piernas frías, / carne de agua, / muslos marinos / llenos de algas...!
¡Piernas de lago, / culebras blancas / bajo la seda / gris de la falda!
X
¡Aguas serenas / del azul puro, /
en el encanto/ del plenilunio!
¡Finos diamantes / sobre el difuso /
jardín doliente! / ¡brisas de mundos!
¡Jazmines pálidos, / que al oscuro /
viento, soñáis / vuestros nocturnos!
¡Playas sin nombre, / viajes confusos / por rosas granas, / entre petunios!
Ritmos de seda, / hervores únicos, /
arrobamientos... / los ojos húmedos...
Calma... silencio... / sólo lo músico, / lo perfumado, / o lo errabundo...
¡Ondas eternas / del azul puro, /
en la nostalgia / del plenilunio!
Arte menor. Juan Ramón Jiménez. Edición crítica, introducción y notas de José Antonio Expósito Hernández. Ediciones Linteo. Ourense, 2011. 372 páginas. 25 euros.




jueves, 17 de febrero de 2011

Feria de libro objeto y gran concierto en fin de fiesta de Festival Poéticas Plurales



Hemos recibido una nota de prensa de escuelab.org sobre las actividades que se realizarán este viernes 18, en el marco de la clausura del Festival Poéticas Plurales y la muestra Música Posible. Estas comprenden una exhibición venta de libros objeto y libros de poesía experimental peruana, además de la presentación estelar de las agrupaciones Pentapolar Birds y Cocaína. La cita es en el Centro Fundación Telefónica, ubicado en la Avenida Arequipa 1155, Santa Beatriz, Cercado de Lima.

A continuación el programa:


SOBRE LA EXHIBICIÓN VENTA DE LIBROS OBJETO Y LIBROS DE POESIA EXPERIMENTAL (De 3 a 10 p.m.)

Participarán:

ONG World visión / con libros y poemas visuales realizados por niños.

POLIFONIA EDITORES / con los libros "El Bosque que silba" escrito por Cristina Sono e ilustrado por Abel Bentín, "El Mundo Invisible" escrito e ilustrado Fito Espinosa, "En Forma de palabras" escrito por Micaela Chirif e ilustrado por Gabriel Alayza.

TILSA OTTA / con los libros “50 años de la era espacial” y “El pequeño libro viviente”.

EFELANTE / con trabajos de Ricardo Maurtua y Marielena Z Pro.

LUISA FERNANDA LINDO / con los libros "Postizas", Postpop" y "Simulacro" y las plaquetas "Manténgase fuera del alcance de los niños", "Busco Emple-O°" e "Instrucciones antes de irse a Berlín".
TRANVIA EDITORES / con “El libro de dios y de los húngaros” de Antonio Cisneros, Dorada Apocalypsis” de Domingo de Ramos, “Estudios sobre un cuerpo” de Jorge Frisancho, “Las barcas que se despiden del sol” de Juan de la Fuente, “Tubular Bells” de Manuel Liendo Seminario, “Desvelo Blanco” de Ana María Falconí, La Distancia de Octavio Vinces, Catorce formas de melancolía de Eduardo Chirinos, “Morir es un arte” Mariela Dreyfus, “Sagrado Corazón” de César Ángeles, “Callejón del olvido” de Leopoldo Chariarse, “Las flores del Mall”, de José Antonio Mazzotti, “Garfirio”, de Álvaro Guzmán Catanzaro, “Fotografías escritas” de Cecilia Podestá.

ELIANA OTTA / con el libro “Necesidades”.

LUSTRA EDITORES / con todo su catálogo y en especial su último libro "Me he resignado a quedarme aquí" del importante poeta norteamericano John Giorno, además plaquetas de edición limitada (7 por ejemplar) de "La canción de amor de Alfred Prufrock" de T. S. Eliot, "Muerte sin fin" de Jose Gorostiza, "Poesía Vertical 12, selección", de Roberto Juarroz, "Campidoglio" de Jorge Eduardo Eielson, "Sonetos a Chopin" de Martín Adán.

SANDRA SUAZO / con su poemario "Papiroflexia", además de libros en exhibición de José Luis Ayala.
PAOLA TORRES / con libro objeto de la autora.

EDICIONES DE YUGGOTH / con el libro “Indivisible” de Luis Alvarado, poesía sonora “La voz de Jgruu”, y discos y dvds de Enzo Minarelli, entre otras sorpresas.

JUAN SALAS / con libros objeto esculturas del autor.

MANO FALSA / con libros de Miguel Colleti, Edgar Saavedra, Rocío Fuentes, No Revista Mano Falsa.

LIBRERÍA INESTABLE / con los libros "Mónadas" de Carlos M. Luis (cubano), "Juan Hidalgo” de Juan Hidalgo (español), "Clemente Padín" de Clemente Padín (uruguayo), "Boingo Bong" de Carlos Elliff (argentino), "Las Armas Molidas" de Juan Ramírez Ruiz (peruano), "Antología Poética" de Héctor Piccoli (argentino), "Poemas Visuales" de Clemente Padín (uruguayo), "Destellos" de Beatriz Sara Sedler (Argentina), "I Tu" de Cecilia Vicuña (chilena), "Sabor a Mi" de Cecilia Vicuña (chilena), "Mas Intimas Mistura" de Andrés Ajens (chileno), "No Insista Carajo" de Andrés Ajens (chileno), "El Arte Correo en Argentina", "Codex Mumndi. Escritura Fractal II" de Ramón Dachs (español), entre muchos cientos de libros más.

SOBRE PENTAPOLAR BIRDS (7 p.m.)
http://www.myspace.com/pentapolarbirds

En la que puede ser su última presentación en Lima, el proyecto solista de Trini Carrillo, nos ofrecerá una variada selección de piezas de piano y voz, acompañada además por algunas de las más destacadas instrumentistas del medio (próximamente más información).

SOBRE COCAÍNA (8 p.m.)
http://www.myspace.com/cocainarock

El trío conformado por Ignacio Briceño, Juan Francisco Ortega y Jorge Ramirez, realizarán una presentación especial en dos partes:

1) La musicalización de la poesía de Jorge Pimentel, específicamente un poema de su libro “Ave Soul”, llamado "14 entregas breves de amor y desarraigo para un musiquero con guitarra". Esas 14 entregas componen 14 canciones de formato breve (como los mismos textos) donde la banda busca plasmar la cautivamente simplicidad y colorido del lenguaje de Pimentel.

2) Seguidamente el grupo deleitará al respetable con su ya clásico y entrañable repertorio.

Y además habrá un taller relámpago de escritura creativa con Mano Falsa.

¡Todo esto y mucho más en este fin de fiesta de Poéticas Plurales!

domingo, 6 de febrero de 2011

John Giorno en la semana de autor del Centro Cultural de España en Lima


El martes 8 y el jueves 10 de febrero, a las siete y treinta de la noche en el Centro Cultural de España en Lima se presentará John Giorno (Nueva York, 1936), "figura crucial de la contracultura estadounidense, iniciador contemporáneo de la poesía como performance y el exponente máximo del llamado Spoken Word (arte de la palabra hablada), propuestas que vinculan a la literatura con otros lenguajes artísticos", según la nota de prensa.

Giorno fundó en 1968 un colectivo de artistas que recibió el nombre de Giorno Poetry Systems (Sistemas de Poesía Giorno): el propósito de este colectivo era difundir las nuevas formas poéticas, usando las nuevas tecnologías y los más variados medios y estilos, además del Spoken Word, el poetry slam (competición de declamaciones de poesía) y toda clase de actuaciones, que a menudo eran grabadas por el colectivo.

Algunos de los artistas que colaboraron con los Giorno Poetry Systems fueron William Burroughs, John Ashbery, Ted Berrigan, Patti Smith, Laurie Anderson, Philip Glass, Robert Rauschenberg y Robert Mapplethorpe.

Martes 8: Conferencia de John Giorno sobre Giorno Poetry Systems.
Jueves 10: Performance poética de John Giorno.



Como señana el poeta Paul Guillén en su reconocido blog Sol Negro, en el marco de la presentación, Lustra editores anunciará su primera publicación del año: Me he resignado a quedarme aquí de John Giorno, libro editado y traducido por Martín Rodríguez-Gaona que describe la extensa trayectoria de uno de los poetas experimentales más importantes de la actualidad, y que estará a disposición del público en las fechas señaladas. El libro trae un detallado prólogo, una selección de poemas (bilingüe), poemas inéditos, una entrevista y dossier fotográfico.



jueves, 3 de febrero de 2011

Vladimír Holan, el ángel negro de Praga



El diario El País de España nos ofrece hoy un estupendo artículo del periodista Manuel de la Fuente sobre la publicación por Galaxia Gutemberg/ Círculo de Lectores de «La gruta de las palabras», obra selecta del poeta checo Vladimir Holán, traducida y prologada por su gran amiga Clara Janés.


Sintió un golpe tan fuerte como Vallejo. Pero no era París, ni había aguaceros. Era una noche gélida en Praga, 1948. Y Holan, poeta, ex comunista, nacido bajo la constelación de Virgo, el 16 de septiembre cuarenta y tres años antes, condenado al ostracismo por sus ex camaradas (por su «formalismo decadente», le señalaron) tomó la decisión de su vida: jamás volvería a salir de su casa en la isla de Kampa, sobre el río Moldava a su paso por la capital bohemia. Dicho y hecho, y así durante más de cuatro décadas, hasta su muerte en 1980, viviendo tras el ocaso, descansando por el día, Holan se sumergió en la oscuridad. Pero noche tras noche, la pluma se deslizaba sobre el papel y daba vida a una obra poética capital del siglo XX.


El silencio de aquella casa apenas era interrumpido cuando el futuro Nobel Jaroslaf Seifert, íntimo amigo, le visitaba. O cuando una joven poeta española (que lo había descubierto al leer su libro «Una noche con Hamlet») rompió todos los hielos de Holan y se ganó su corazón. La escritora era Clara Janés.

La primera visita, marcada por el silencio del poeta, acabó con puntos suspensivos...«Vuelva cuando sepa usted checo». Y durante dos años, Clara lo aprendió y volvió, aunque por lo bajini él debía chapurrear algo de español aprendido en sus traducciones de Góngora.

Quién sabe si hubo más que palabras, pero hubo desde luego una intensa pasión literaria de Clara por Holan, pasión que arde ahora con la edición de «La gruta de las palabras» (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores), la obra selecta del poeta checo («el ángel negro», según Seifert) con traducción y prólogo de la propia Janés. «Una gruta es como un corazón, y Holan simplificó su estilo hasta dejar vernos el corazón, el lugar donde se halla la poesía, como pensaban los sufís. Este libro es como una cajita de música que recoge toda la música de las palabras de Holan», explica Janés.

«Me atañe el hombre»

La invasión nazi hizo cambiar los versos de Holan, para, como dice su traductora, «llegar al ánimo de los que sufrían»: «Siempre he sentido que me atañe el hombre. El poeta y el artista digno de ese nombre —manifestó el escritor en 1946— cambia el mundo y lo crea de nuevo, sea con la fuerza de la humildad, sea con la fuerza de la rebelión, pero siempre encaminando su esfuerzo hacia un fin: liberar... ¿cómo no desearía el poeta cambiar el rostro de este egoísta, brutal y catastrófico mundo, cambiarlo en vistas a una finalidad primordial: llegar por fin al hombre?, ya que millones de entre nosotros no son todavía hombres». Palabras que pueden resolver muchas incógnitas sobre la obra del praguense. No en vano, subraya Clara Janés, «siempre he creído que la poesía se resuelve como una ecuación, y en Holan el resultado al despejar la incógnita es siempre una sorpresa. El concepto en él es más importante que la palabra y puede decirse que su poesía estalla en una sucesión de conceptos».

Una traducción con la mano puesta en el corazón. El de Clara y el de Holan.

POEMAS DE VLADIMIR HOLAN


Detenido por una mujer...

Detenido por una mujer a las puertas de una ciudad desconocida
le supliqué: Déjeme pasar, sólo entraré
para salir de nuevo y volveré a entrar sólo para salir,
porque la oscuridad me da miedo como a todos los hombres.

Pero ella me dijo:
«¡Pues yo he dejado allí la luz encendida!».


Encuentro en el ascensor

Entramos en la cabina y estábamos allí solos los dos.
Nos miramos sin hacer otra cosa.
Dos vidas, un instante, la plenitud, la felicidad...
En el quinto piso ella bajó y yo, que continuaba,
comprendí que nunca más la vería,
que era un encuentro de una vez para siempre
y que aunque la hubiera seguido lo habría hecho como un muerto,
y que si ella se hubiera vuelto hacia mí
sólo hubiera podido hacerlo desde el otro mundo.

Versión de Clara Janés



Eva

A Maria Tomasova

Fue cuando el vino nuevo... El otoño
había tejido ya el mimbre en torno a las botellas,
y la serpiente, no encima de la piedra, sino debajo del brezo,
yacía sobre el vientre cubriéndose con su dorso.

"La belleza destruye el amor, el amor la belleza ", me dijo
y del mismo modo que antaño se sacrificaba a las diosas de
                        aquí y allá
un número impar de víctimas,
ella pensaba entonces nada más en sí misma,
imaginando con indiferencia
la eternidad sin inmortalidad...

Era tan hermosa que si alguien me hubiera preguntado
por dónde había ido con ella, no hubiera, sin duda, hablado
                        de paisajes
( a no ser que sintiera la impotencia de las palabras
y que sólo hiciera posible deletrear el silencio
la lluvia que cae en los presidios).
Era tan hermosa que quise
vivir de nuevo, pero de un modo distinto.
Era tan hermosa que en el fondo de mi delirante amor
me esperaba todavía íntegra toda la locura...
Versión de Clara Janés


Junto a la fuente, junto al estanque

Toda mujer hermosa es cruel
y humilla sin parecerlo precisamente a los hombres que,
                    desnudos,
arden por beber de la roca misma.

Pero es la muerte quien se les acerca, familiar,
se diría un gorrión de estación de ferrocarril,
en el momento en que ellos, junto al andén, sacan el pan
                     de su envoltorio...

Voy a tener un hijo, dijo la muerte.
Versión de Clara Janés

Noche de insomnio

Estaba solo, completamente solo,
incluso el sueño nocturno me había abandonado...
De pronto me pareció oír no unas palabras sino unos sonidos,
unos sonidos siempre en tres suspiros
Como viento y harina...
"¿Qué puede ser eso? ¡No hay tiempo que perder!",
mascullé, y enderezándome el cabello con un trago de vino
me puse en pie y, desnudo, palpé en la oscuridad
y un momento después la negra fiebre de mi mano
abría el armario... En su interior las polillas agitaban los trajes...
Soy más mortal que mi cuerpo...

Versión de Clara Janés



viernes, 28 de enero de 2011

1Q84: la última novela de Haruki Murakami


El suplemento El Cultural del diario español El Mundo publica, además de una entrevista a Haruki Murakami (Kioto, 1949), el novelista japonés más exitoso de la actualidad y mencionado como futuro Premio Nobel, un fragmento de su último libro 1Q84 (editado por Tusquets), cuya lectura podemos disfrutar a continuación:

AOMAME No se deje engañar por las apariencias La radio del taxi retransmitía un programa de música clásica por FM. Sonaba la Sinfonietta de Janácek. En medio de un atasco, no podía decirse que fuera lo más apropiado para escuchar. El taxista no parecía prestar demasiada atención a la música. Aquel hombre de mediana edad simplemente observaba con la boca cerrada la interminable fila de coches que se extendía ante él, como un pescador veterano que, erguido en la proa, lee la aciaga línea de convergencia de las corrientes marinas. Aomame, bien recostada en el asiento trasero, escuchaba la música con los ojos entornados. [...]

Aomame había tomado el taxi cerca de Kinuta y, en Yoga, se habían metido en la Ruta 3 de la autopista metropolitana. Al principio, el vehículo circulaba con soltura; pero, antes de llegar a Sangenjaya, de repente se formó un atascó, y poco después casi no podían ni moverse. En el carril contrario, el tráfico circulaba con normalidad. Su carril era el único que sufría un atasco calamitoso. Normalmente, las tres de la tarde pasadas no solía ser la franja horaria en la que aquel carril de la Ruta 3 se atascaba. Por eso le había indicado al conductor que tomara la metropolitana.

-El precio no va a aumentar porque estemos en la metropolitana -le dijo el conductor, mirando por el espejo-. Así que no hace falta que se preocupe por el dinero. Sin embargo, señorita, supongo que le supondría un problema llegar tarde a la cita, ¿no?

-Claro que sí, pero antes me ha dicho que no se podía hacer nada, ¿verdad?

El conductor miró de soslayo la cara de Aomame por el espejo retrovisor. Llevaba unas gafas de sol de tono claro. Debido a la luz, no podía atisbarse su semblante.

-Oiga, no es que no haya absolutamente ningún modo. Existe un recurso de emergencia un poco forzado, pero podría ir hasta Shinjuku en tren.

-¿Un recurso de emergencia?

-No precisamente a la vista de todo el mundo.

Aomame, sin decir nada y con los ojos entrecerrados, esperó a que el señor hablara.

-Mire, ahí hay un espacio al que podría arrimar el coche -explicó el conductor, señalando hacia delante-. Donde está el panel grande de Esso.

Aomame fijó la vista y vio un espacio de estacionamiento en caso de accidente a la izquierda del segundo carril. Como en la metropolitana no hay arcenes, en ciertos sitios habían habilitado lugares de evacuación para emergencias. Tenían una cabina amarilla con un telé fono de emergencia desde el cual se podía contactar con la administración de autopistas. En aquel momento no había allí ningún coche parado. En el tejado del edificio que separaba aquel carril del carril contrario había un enorme panel publicitario de la compañía petrolera Esso. Consistía en un sonriente tigre que tenía en la mano la manguera de un surtidor de gasolina.

-El asunto es que ahí hay unas escaleras para bajar al nivel del suelo. En caso de incendio o de un gran terremoto, el conductor puede abandonar el coche y descender por ahí. Normalmente, la utilizan los obreros de mantenimiento de carreteras. Tras bajar por esas escaleras, hay una estación de la red Tokyu cerca. Si coge un tren, llegará enseguida a Shinjuku.

-No sabía que hubiera escaleras de emergencia en la metropolitana.

-Por lo general, nadie lo sabe.

TENGO

Una idea un tanto diferente
El primer recuerdo de Tengo era de cuando tenía un año y medio. Su madre se había quitado la blusa, había desanudado el lazo de la combinación blanca y daba el pecho a un hombre que no era su padre.

Un bebé yacía en una cuna; probablemente fuera Tengo. Él se veía a sí mismo en tercera persona. Aunque quizá fuera su hermano gemelo... No, no lo era. Aquél debía de ser el propio Tengo, con un año y medio de edad. Lo sabía por intuición. El bebé estaba dormido, con los ojos cerrados, y podía oírse débilmente cómo respiraba. Para Tengo, aquél era el primer recuerdo de su vida. Aquella escena de apenas diez segundos había quedado grabada con nitidez en las paredes de su mente. No había antes ni después. El recuerdo estaba completamente solo, aislado, como un pináculo en una ciudad anegada por una gran riada, cuya cabeza asoma por encima de la superficie turbia del agua. Cada vez que se le presentaba la oportunidad, Tengo preguntaba a las personas que lo rodeaban qué edad tenían en el primer recuerdo de sus vidas. La mayoría, cuatro o cinco años. Como muy pronto, tres años. Nadie solía recordar cosas de una edad más temprana. Era como si un niño debiera tener al menos tres años para poder presenciar y comprender, con cierta lógica, las situaciones que ocurrían a su alrededor.

En fases previas, todo se reflejaba como un caos incomprensible. El mundo era cenagoso como una papilla diluida, carecía de armazón y resultaba elusivo. Se escapaba por la ventana sin llegar a constituir un recuerdo en el cerebro.

Por supuesto, un lactante de un año y medio de edad no puede juzgar qué significa el hecho de que un hombre que no es su padre chupe los pezones de su madre. Eso es evidente. Por lo tanto, si aquel recuerdo de Tengo fuera verdadero, la escena se le habría quedado grabada en la retina tal y como la vio, sin ser enjuiciada. Igual que una cámara que graba mecánicamente los cuerpos en la cinta de celuloide, amalgamando luz y sombra. Y a medida que la mente se desarrolla van analizándose paulatinamente las imágenes reservadas y fijadas y se les da un sentido. Pero ¿podría haber sucedido aquello en la realidad? ¿Es posible que tal imagen se almacene en el cerebro de un lactante? [...]

martes, 25 de enero de 2011

"Orilla" de Luis Hernández cumple 50 años





Hoy en la Casa de la Literatura se celebran los cincuenta años de la 
publicación de “Orilla”, el primer libro de nuestro gran poeta
Luis Hernández Camarero. A continuación reproduzco el artículo
publicado en la Web de RPP:

 “A los veinte años Luis Hernández, quien no llegó a doblar esa edad, publicó 
su primer libro. Era una breve colección de breves poemas a los que tituló Orilla (1961) y a cuyo texto inicial le antepuso esta patética pregunta de François Mauriac: ¿Quién soy yo, ser sin forma que el océano roe? Ahora, a los seis años de su muerte, al canto y a la luz de su obra, sentimos todo el peso de esa angustiada indagación existencial, a la vez que nos alcanza la certeza del jubiloso logro de su propia identidad en el espacio creado por su palabra poética”, así escribe Javier Sologuren en el prólogo a su Obra poética completa (1983).


Este martes 25 de enero se cumplen cincuenta años de la aparición de Orilla, libro que en 1961 dio a conocer a Luis Hernández, escritor de culto de las letras peruanas. Este poemario fue la primera publicación del autor y apareció bajo el emblemático sello editorial “La rama florida”, dirigido por el poeta Javier Sologuren.

Luis Hernández (1941 - 1977) estudió en la Pontificia Universidad Católica del Perú, y luego en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. A la par de su profesión de médico, Hernández cultivó la poesía y fue uno de los más destacados representantes de la denominada Generación del 60. Fue uno de los primeros en incorporar el humor y  las citas metatextuales en la poesía peruana. Dueño de una obra singularísima, Hernández es también uno de los responsables de la incorporación en la poesía peruana de la astronomía y de las ciencias en general.

Para conmemorar el medio siglo de la publicación de Orilla, la Casa de la Literatura Peruana ha preparado un homenaje donde destacados representantes de la música y las letras nos acompañarán leyendo los textos que conforman este libro y contándonos cómo la poesía de Luis Hernández ha influenciado en su arte.

Los músicos Rafo Ráez y Piero Montaldo; y los escritores: Milagros Martínez, 
Gabriel Rimachi y Josefina Jiménez nos acompañaran en este homenaje.

La cita es el martes 25 de enero en el auditorio de la Caslit (Jr. Ancash 207, 
Centro Histórico de Lima), a las 6:30 p.m. El ingreso es libre.



POEMAS DE ORILLA 

Jardinera de Cizaña 


¿Quien soy yo, ser sin forma
que el océano roe?
Francois Mauriac


- Por arriba
donde nunca puedan
verla,
tu señal,
jardinero de cizaña
- ya vienen tras de ti.
Pronto,
por arriba tu señal.

1

Cielo nuevo
que por un momento
del alma al corazón
creímos nuestro.
Desvanecido ya,
triste es tu huida,
intento, afán
amado, florecido...
Donde uno, una vez
quiso llamarte
rostro, corazón, luz y silencio,
suyo serás, no serás nuestro,
perdida así
toda tu vida.


2

Hemos vuelto a vivir
lo mismo
de ayer y
de mañana.
El agua sube ya,
cubriendo
los días
y las horas;
de mí
ya sólo queda
el mar claro y naciente,
de mí
ya sólo queda
el mar, triste, apagado.


3
Poniente sol,
perdida tu belleza,
oculto ya, no hallado
tu destino.
Solo serás, siempre;
infinito en su ocaso,
inmenso tu silencio.
Estarán en ti tan sólo
las rosas muertas,
canciones sumergidas,
tinto en el mar,
inmóvil en tu vida,
ignorado tu cielo.

4
Aunque nada hubiera
llevado al mar con mi alegría,
no sentí nunca
el sonido de las ondas,
la espuma en la ribera.
Ahora
el amor a las playas
es demasiado
lejano.
Sin el soplo
fugaz de la arena,
brota el mar
desde el fondo
sin hallazgo.

5
Cerrado, adormecido cauce
de todo lo que aún quisimos
deshecho ya, deshecha vida
cerrada hacia poniente la sonrisa
Poniente sol, que no regresa
a cubrir de luz
lo ya apagado, no vivido,
tan limpio de recuerdos.
Legiones de senderos inconstantes
que el mar y lo ignorado
cierran juntos.
Sabemos ya el final,
aún así inmenso es el fracaso,
muertos ya, cerrada la sonrisa.


y 6

El agua al fondo
cortada
en la línea de las algas.
Yo pensaba en el mar
como cuando leía
y el mar sonaba igual:
No es posible sentarse,
los bancos están mojados,
los bancos están mojados,
y podridas las maderas.
Porque ahora han llegado
el mar y los senderos
a la proa en la noche
sobre ondas azules
y no puedo tomarlos.
No es posible sentarse.
Viven aún como arena
las luces de la calle.


Mar 

Entre la sombra voy

Juan Ramón Jiménez

1

REFLEJOS SOBRE EL AGUA

Las franjas suaves del agua
se pierden en la orilla.
- Es posible vivir;
está húmedo el aire
y reseca la arena....
- El viento trae gotas
fugaces y salinas.

El mar antes surgía,
sereno sin ser visto,
mi amor por él, ahora,
olvidará hasta el cielo.

El agua antes cantaba
infiltrada en la arena;
hoy, la busco hasta a ella
por el mar no saciado.

Ayer vimos las ondas
que subían perfectas,
hoy
nuestros pies las perturban,
nuestros cuerpos las quiebran,

Está el mar muy amargo,
hemos bebido
en un día sus aguas,
pisado sus riberas.



2

La última onda,
limpia y azul,
ha caído tan cerca
de mí
que puedo sentir
su pensamiento.



3

Vuelvo mi rostro,
arriba...
abajo en el fondo
pétreo y salino del pozo,
oriónidas estrellas
se hunden en la noche.



y 4

He cubierto en el mas
el vacío
entre estrella y estrella
creyéndolas mías;
mas la noche muere
y estoy tan solo
como antes.

LLUVIA

Vamos afuera, la lluvia,
mojara
la cara, el traje.
Vamos afuera,
saltaremos
los charcos,
y al mirar el cielo
se nos llenaran los ojos
de agua y de contento.








lunes, 24 de enero de 2011

Poemas de Gösta Ägren




El blog Sol Negro que dirige nuestro amigo el poeta Paul Guillén publica textos del vate finés Gösta Ägren (Nykarleby 1936), traducidos de manera impecable por el escritor peruano Renato Sandoval Bacigalupo (1957).  A través de estos poemas aparecen ante nosotros dos figuras esenciales del pensamiento del siglo XX: Ludwig Wittgenstein y Martin Heidegger, en una sucesión intensa de ideas e imágenes que sólo la poesía es capaz de revelar. 



Martin Heidegger


Solo, como un jefe pagano
y oficiante, examinaba
cada palabra como se examina
un detalle en la penumbra bajo
la totalidad, pero las palabras seguían
siendo palabras. Ni en los discursos
del dictador escuchó el aullido del chacal.
La raza era un mensaje biológico
de algo desconocido que
lo cotidiano aún no había profanado;
la violencia de la historia una elevada
misión; el pueblo una torpe
danza bajo los solitarios amos
de las palabras. No dudaba
y por eso se hizo
profundo como un niño. Todo
era enorme como una saga
de camino a la conferencia, donde
solo quedaba el ser,
un corazón sin
límites ni rostro.





Ludwig Wittgenstein



El pensamiento se vuelca siempre
hacia adentro y se destruye.
Él lo sabía, pero
usó su desesperación
como método. El caos debe ser ordenado,
aun a costa de
fracasar. ¡Todo,
incluso un fracaso,

puede ser algo más!
El filósofo pagó
el mismo precio que Rimbaud,
que escribió su último poema
primero, luego los otros,
línea tras línea.


 Haga click para seguir leyendo.





sábado, 22 de enero de 2011

La civilización del espectáculo



El número 1,000 de Babelia, el prestigioso suplemento del Diario El País de España, publica hoy el prólogo del próximo libro de Mario Vargas Llosa, “La civilización del espectáculo”. En este texto, inteligente y polémico como siempre lo es nuestro Premio Nobel, hay fragmentos que aperciben a la cultura dominante actual, como los siguientes:

“Nunca hemos vivido como ahora en una época tan rica en conocimientos científicos y hallazgos tecnológicos ni mejor equipada para derrotar la enfermedad, la ignorancia y la pobreza y, sin embargo, acaso nunca hayamos estado tan desconcertados y extraviados respecto a ciertas cuestiones básicas como qué hacemos aquí en este astro sin luz propia que nos tocó, si la mera supervivencia es el único norte que justifica la vida, si palabras como espíritu, ideales, placer, amor, solidaridad, arte, creación, alma, trascendencia, significan algo todavía, y, si la respuesta es positiva, qué es exactamente lo que hay en ellas y qué no”.

“Antes, la razón de ser de la cultura era dar una respuesta a este género de preguntas, pero lo que hoy entendemos por cultura está exonerada por completo de semejante responsabilidad, ya que hemos ido haciendo de ella algo mucho más superficial y voluble, o una forma de diversión ligera para el gran público o un juego retórico, esotérico y oscurantista para grupúsculos vanidosos y de espaldas al conjunto de la sociedad”.

“En el pasado, la cultura tuvo siempre que ver con esos temas y fue a menudo el mejor llamado de atención ante semejantes problemas, una conciencia que impedía a las personas cultas dar la espalda a la realidad cruda y ruda de su tiempo. Ahora, más bien, lo que llamamos cultura es un mecanismo que permite ignorar los asuntos problemáticos, distraernos de lo que es serio, sumergirnos en un momentáneo "paraíso artificial", poco menos que el sucedáneo de una calada de marihuana o un jalón de coca, es decir, una pequeña vacación de irrealidad”.

“Quiero dejar sentada mi protesta, por lo que pueda valer, que, lo sé, no será mucho. Hay demasiados intereses de por medio, helás. Probablemente, el fenómeno que este ensayo describe en unos cuantos apuntes no tenga remedio, porque forma ya parte de una manera de ser, de vivir, de fantasear y de creer de nuestra época, y que lo que este libro añora sea polvo y ceniza sin resurrección posible. Pero podría ser, también, ya que nada se está quieto en el mundo en que vivimos, que ese fenómeno, la civilización del espectáculo, perezca sin pena ni gloria, por obra de su propia inanidad y nadería, y que otro lo reemplace, acaso mejor, acaso peor, en la sociedad del porvenir.”

Haciendo click aquí se puede leer el prólogo completo, disfrútenlo.

viernes, 21 de enero de 2011

Billy Collins: navegando por el centro del poema

En el siguiente artículo, el escritor peruano Miguel Ángel Zapata (*) reflexiona sobre la poesía en los Estados Unidos y uno de sus mayores representantes actuales, Billy Collins (22 de marzo 1941), de quien ofrece tres hermosos textos traducidos al español. Collins es un poeta norteamericano nombrado Poet Laureate of the United States (Poeta Laureado de los Estados Unidos) desde 2001 al 2003. Es un distinguido profesor en el Lehman College de la Ciudad Universitaria de Nueva York y miembro principal distintivo del Winter Park Institute, en Florida. Ha sido reconocido como un Literary Lion por la Biblioteca Pública de Nueva York (1992) y seleccionado como el poeta del Estado de Nueva York en el período 2004-2006.


En una nación tan dispersa como los Estados Unidos, encontrar alguna señal de apoyo para las artes y la literatura podría ser casi un milagro para ciertos inocentes. Pero hay que reconocer que los Estados Unidos es una de las naciones donde la cultura posee un apoyo enorme (sin alcanzar el que debería tener debido a sus altos ingresos), el cual se cristaliza con premios, becas, patrocinios, y honorarios por cada lectura de poesía o presentación literaria. Como en el resto del mundo, la poesía es un paraíso secreto, y los medios de comunicación casi no le prestan atención. Eso, al menos pudiera ser positivo si defendemos su soledad y su misterio. Una sola excepción me viene a la memoria: Bill Moyers. El periodista norteamericano, a fines de los ochenta (1989) inició una serie en la televisión pública, The Power of the Word, dedicada a la divulgación de la obra poética de un grupo selecto de escritores, con el fin de que una gran mayoría pudiera ver y oír lo que tenían que decir los poetas en la actualidad. Después, publicaría un libro de entrevistas con varios poetas de los Estados Unidos. Ese fue un gran intento de llevar el arte al pueblo, esencialmente a los adolescentes de ese entonces, y a los niños en las escuelas públicas y privadas. Uno de los premios más significativos de los últimos tiempos ha recaído en el poeta y profesor universitario, Billy Collins (1938). Billy Collins fue nombrado Poeta Laureado por dos años consecutivos (2002-2003), y Poeta Laureado del estado de Nueva York (2004-2006). Collins es autor de varios libros de poesía, entre los que destacan Picnic, Lightning; The Art of Drowning; Questions about Angels, Sailing Alone Around the Room, y Nine Horses. Ha publicado sus poemas en revistas norteamericanas de renombre internacional tales como Poetry, American Poetry Review y Paris Review. Billy Collins ha recibido numerosos premios, así como el reconocimiento de la Fundación Nacional para las Artes y la Fundación Guggenheim. Escribir y publicar poesía en una nación donde hoy en día la oscuridad es la metáfora del desconcierto, es ya un acto heroico de supervivencia. El sueño de lo cotidiano es una rareza, y el sueño de lo imposible sólo se puede conseguir en el imaginario de las artes y las letras. Se podría decir que la mayoría de los gobernantes de los Estados Unidos han estado más preocupados en el arte de la guerra que en la situación de su literatura o de las artes, o más seriamente en la situación de los seres humanos que viven en el gran país del norte, o en los que se fueron a morir por la patria. Estados Unidos es una tierra de grandes poetas, los cuales son y han sido muy influyentes en la literatura universal. Basta señalar algunos nombres: Ralph Waldo Emerson, Edgar Allan Poe, Amy Lowell, Gertrude Stein, William Carlos Williams, H.D., T.S. Eliot, Erza Pound, e.e. cummings, Hart Crane, Ernest Hemingway, Robert Bly, Allen Ginsberg, Frank O’Hara, John Ashbery, W.S. Merwin, Mark Strand, Theodore Roethke, Charles Simic, Louise Glück, Margaret Atwood, James Tate, Yusef Komunyakaa, y Billy Collins. Y mientras los candidatos a la presidencia de la república discuten sus posibilidades para controlar Irak y el terrorismo, los poetas leen su poesía en cafés, universidades, museos, publican sus libros, y en el fondo oscuro de las ciudades salen a veces a gritar al cielo y al gobierno sus injusticias y olvidos, como una señal de insatisfacción, y para la salud de la mística del cielo y de la vida citadina, se oye alguna canción mundana y avasallante de los Beastie Boys, y otra de Miles Davis para la larga noche. 
Por eso, para el lector extranjero, y para los interesados (que no siempre son poetas) que no viven en los Estados Unidos, las traducciones (versiones) de poesía norteamericana son una ventana abierta necesaria para conocer su cultura y a sus poetas. El hecho de admitir que la poesía en este país tiene sus adeptos no es un sueño romántico ni nacionalista sino una realidad palpable. Algunos amigos, y el mismo Billy Collins ha dicho en más de una ocasión que los lectores de poesía son tantos como los poetas mismos. Hay una salvedad: en Nueva York, el público que asiste a los recitales de poesía es cada vez más numeroso, y tampoco es extraño escuchar recitales de John Ashbery, Charles Simic, Louise Glück, David Lehman, Philis Levin o Billy Collins, y decenas de poetas de varias partes del mundo que ofrecen recitales todas las semanas en distintos lugares de la gran manzana. El arte en la ciudad de Nueva York no sólo puede percibirse mirando la sombra de los rascacielos en la era de la postciudad, sino también en la inmensa cantidad de galerías de arte, cafés, museos, y universidades. Entre esa multitud selecta se pasea el poeta Billy Collins con su abrigo negro, saliendo de clases, o yendo a tomar un café y leer un libro de Thomas De Quincey. 
La poesía de Collins trae un lenguaje refrescante para la poesía norteamericana. Es una poesía en apariencia lineal y transparente, pero si se le lee con paciencia y desconfianza, el lector se encuentra con un poeta profundo e irónico: sus poemas encierran en sus paredes una extraña transparencia. El principio de cada poema siempre trae algo inesperado: “Derramo una capa de sal sobre la mesa/ y trazo un círculo con mi dedo”. El silencio es inmediato, y pareciera confundir el encabalgamiento suscitado por una imagen inusual. Leemos a Billy Collins porque en sus poemas hay una compleja transparencia, y no un barroquismo que se queda en no decir nada. Es una transparencia que nos lleva por jardines olvidados en los sueños, por la grama de una pesadilla, y el descubrimiento de una palabra nueva. La poesía y su lenguaje siempre están escuchando al poeta escribir sus versos. La novedad está en como lo inesperado se configura en un poema: “les pido que hagan esquí acuático/ a través de la superficie del poema”. Tal vez sugiere alguna nueva forma de moldear la superficie del poema cuyo centro es el agua que cambia de aspecto con el viento de la pluma, o forzada por un esquí acuático. Pero mejor aún, aquí tiene el lector tres versiones de su fresca y profunda poesía, como el agua, como los trenes que vuelan por Manhattan. 



Poemas de Billy Collins
Versiones al español de Miguel Angel Zapata


Diseño


Derramo una capa de sal sobre la mesa
y trazo un círculo con mi dedo.
Este es el ciclo de la vida
le digo a nadie.
Esta es la rueda de la fortuna,
el Círculo Ártico.
Este es el anillo de Kerry
y la rosa blanca de Tralee
les digo a los fantasmas de mi familia,
los padres muertos,
la tía que se ahogó,
mis hermanos y hermanas venideros,
mis hijos por venir.
Este es el sol con sus rayos relucientes
y la luna amarga.
Este es el círculo absoluto de la geometría
le digo a la hendidura en la pared,
a los pájaros que cruzan la ventana.
Esta es la rueda que acabo de inventar
para rodar por el resto de mi vida
y lo digo
tocando mi lengua con el dedo.


De Sailing Alone Around the Room (New York: Random House, 2001)



Centro


Les pido que agarren un poema
y lo sostengan en alto a contraluz
como una transparencia de colores

o que presionen una oreja a su colmena.

Digo que dejen caer un ratón en el poema
y lo observen para ver cómo sale

o que caminen dentro del cuarto del poema
y sientan las paredes

les pido que hagan esquí acuático
a través de la superficie del poema

Pero todo lo que quieren hacer
es amarrar al poema en una silla con una soga
y torturarlo hasta que confiese

Ellos comienzan a azotarlo con una manguera
para saber si dice de verdad

De Saling…


Letanía


Tú eres el pan y el cuchillo,
La copa de cristal y el vino.

Jacques Crickillon


Tú eres el pan y el cuchillo,
la copa de cristal y el vino.
Eres el rocío en el césped
de la mañana y la rueda 
ardiente del sol.
Eres el mandil blanco del
panadero y la marisma de
pájaros de repente en vuelo.

Sin embargo, tu no eres el
viento en la huerta, los
ciruelos en el mostrador
o la casa de naipes. 
Y ciertamente no eres el aire
fragante del pino.
De ninguna manera eres el aire
fragante del pino.

Es posible que seas el pez debajo
del puente,
hasta tal vez la paloma en la cabeza
del general,
pero ni siquiera puedes soñar ser
el campo de flores de maíz en 
el crepúsculo.

Y una mirada rápida en el espejo mostrará
que no eres ni las botas en el rincón ni
el bote durmiendo en su cobertizo.

Te pudiera interesar saber,
hablando de la imaginería juguetona del mundo,
que soy el sonido de la lluvia en el tejado.

Sucede que también soy la estrella fugaz,
el diario de la tarde volando por el callejón,
y la canasta de castañas en la mesa de la cocina.

También soy la luna entre los árboles,
la taza de té de la mujer ciega.
Pero no te preocupes, no soy el pan y el cuchillo.
Tú todavía eres el pan y el cuchillo.
Siempre serás el pan y el cuchillo,
por no decir la copa de cristal y –de alguna manera-
el vino


De Nine Horses (2002)





(*) Miguel Ángel Zapata estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima, y obtuvo el doctorado en Filosofía en Washington University, Estados Unidos. En la actualidad reside en Long Island,Nueva York, donde se desempeña como profesor titular de literatura latinoamericana en la Universidad de HOFSTRA.