jueves, 18 de mayo de 2017

Poema inédito de Juan de la Fuente




SALMO (I)


¿Has sentido alguna vez
Que ya no puedes
Que regresas de las cosas
Y ya no puedes
Que regresas de ti mismo
Y ya no puedes
Que levantas la mirada al cielo
Y ya no puedes
Que caes sobre el suelo
Y ya no puedes?

Río del tiempo que caminas en tus aguas
¿Has sentido alguna vez que levantarse
Es abarcar un día más en este mundo
Y que este mundo ya no tiene
Un día más para ti?

Río del tiempo que te hundes en tu cauce
¿Has buscado tu alma?
¿Has tocado un rostro
Húmedo y lejano como la niebla?
¿Has podido encontrar allí
Un espacio propio
Entre la razón y la locura?

Río del tiempo que te oyes desde lejos
¿Has sentido tu nombre en los ojos?
¿Has sentido tu acento en el pecho
Como una pregunta?
¿Has sentido alguna vez que ya no estás
Y que tocas desesperadamente tu cuerpo?

Río del tiempo que tiemblas en la orilla
Tú has sentido todo
Tú has sentido el cosmos
Y quieres entrar en la ciudad
Buscarla en su lecho
Dormirte con ella perderte
Hasta que el sueño acabe
En nosotros como un mensaje más.

Río del tiempo que abandonas tus aguas
Has venido a quedarte
En un costado del mundo
Donde habita el destino y una flor
Que al deshojarse
Nos muestra su virtud
El inocente rostro de la muerte
Huyendo entre los muertos.

Río del tiempo que sales de nosotros como un llanto
Tú también querías escapar
De ti para encontrarte
De ella para alcanzarla
De todos para vagar por el mundo
A través de las ventanas
Y mirar al que ha venido a buscarte
Como si fueras un bosque olvidado en la piedra
En la playa
En los guijarros.

Río del tiempo que te alejas en ti mismo
Pero intentas levantarte
Regresar alcanzarte
En la inmensidad
En la brevedad
De las lágrimas inabarcables como el mar.

Río del tiempo que abandonas las orillas
Tus aguas discurren a través de nuestros pensamientos
Río del tiempo
Sin tiempo y sin río
Ya no puedes volver a tu cauce
A tu memoria
A tu significado primordial
Río del tiempo
Regresa a nosotros
Porque ya no puedes
Porque ya no puedes sentir más

Regresa a nosotros y sálvanos.




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