domingo, 28 de octubre de 2012

Arnaldo Calveyra (Mansilla, Entre Ríos, Argentina 1929)



Les dejo una entrevista al poeta Arnaldo Calveyra (Mansilla, provincia de Entre Ríos (Argentina), 1929) y un poema de su primer libro Cartas para que la alegría. Calveyra reside en París desde 1961 y recientemente se publicó la segunda edición aumentada de su Poesía reunida (Adriana Hidalgo Editora). 



ENTREVISTA A ARNALDO CALVEYRA


 


POEMA

El viaje lo trajimos lo mejor que se pudo. De todas las mariposas de alfalfa que nos siguieron desde Mansilla, la última se rezagó en Desvío Clé. Nos acompañamos ese trecho, ella con el volar y yo con la mirada. Venía con las alas de amarillo adiós, y, de tanto agitarse contra el aire, ya no alegraba una mariposa sino que una fuente ardía. Y corrió todavía con las alas de echar el resto: una mirada también ardiendo paralela al no puedo más en el costado de tren que siguió. 

La gallina que me diste la compartí con Rosa, ella me dio budín. 

El tren es casi lo mismo que andar en mancarrón. 

Los que tocaban guitarra cuando me despedías vinieron alegres hasta Buenos Aires. Casi al mediodía entró el guarda con paso de “aquí van a suceder cosas”, y hubo que ocultar a cuanta cotorra o pollo inocente de Dios se estaba alimentando. 

En el ferry fue tan lindo mirar el agua. 

¿Y sabes?, no supe que estaba triste hasta que me pidieron que cantara. 


De: Cartas para que la alegría (Buenos Aires, 1959).

lunes, 22 de octubre de 2012

Barral y el "Chino" Domínguez, una crónica de Mary, su hija



Comparto con ustedes esta crónica de Mary Domínguez (Bitácoras Urbanas), hija de Carlos “Chino” Domínguez, sobre el encuentro que nuestro poeta de la fotografía tuvo con el emblemático Carlos Barral cerca de la mar de Calafell, junto con ese grande de la poesía y de la vida que es César Calvo.


ENTRE CARLOS Y CARLOS, UNA HISTORIA DE FOTOS**

Corría el año 1986 cuando mi padre en compañía del poeta César Calvo -al que por alguna razón, siempre le dije tío César- se despidió y partió rumbo a Europa sin saber cuál era su destino. Unos días antes, el poeta le dijo: Chino! Tienes tu pasaporte? Dámelo que nos vamos de viaje. ¿Cómo y por cuánto tiempo, ni él lo sabía… Primer destino, Barcelona.

“Allí tengo muy buenos amigos, que me gustaría que conocieras”, le dijo Calvo a mi padre y así fue. Mientras yo seguía pensando que algún día conocería la misteriosa Barcelona me quedé leyendo una vez más. Tomaron el avión un veintitantos de marzo, no lo sé, pero el 30 de aquél mes  -mi padre- Chino Domínguez, se sentó en una de las mesas de L’Espineta junto a Carlos Barral, licenciado en Derecho, ex senador y parlamentario europeo, pero sobre todo poeta, uno de los más complejos y completos de su generación.

“El poeta del Mar” solía llamarle padre. “Es todo un personaje, es una imagen perfecta para fotografiar,” me comentó alguna vez, y era cierto, las fotos hablan por sí mismas.
Pero lo más envidiable era las noches de tertulia y bohemia que pasaron en Calafell de las cuales son testigos silenciosas las olas de aquel mar catalán.

“Su delgadez visible era como un Quijote y combinaba con el bronceado adquirido en su piel y su gorra de su entrañable Capitán Argüello con el cigarro en la mano, me marcó al personaje perfecto, le tomé muchas fotografías, adoraba Calafell”,  contaba mi padre en una de nuestras conversaciones.

Barral en su hogar, hoy Casa-Museo

Yo soñaba con algún día conocer a los personajes que mi padre me había conocido pero el tiempo es mi peor enemigo, sin embargo, hace unas semanas fui tras los pasos de su paso por Calafell.
Totalmente cambiada a las fotos que él me mostró, caminé por la playa hasta llegar a la casa de Barral, hoy convertida en Museo y una de las casas más emblemáticas de la zona entré por la pequeña puerta azul.

Cerré mis ojos, el olor a mar inundaba su interior, reparada por el ayuntamiento ayudan a mantener la historia viviente y el legado literario del poeta barcelonés que lo albergó desde su infancia.
“Las noches eran interminables –solía decirme mi padre- entre el poeta Calvo y Barral, las tertulias eran más que entretenidas me daban ese ambiente de poesía, olor a mar, antigüedades y bohemia que necesitaba para hacer las fotos”.


Subí a conocer la casa, se guardan perfectamente parte de su biblioteca, fotografías, pinturas y dibujos. Pero allí en un breve espacio –como la canción de Pablo Milanés …El breve espacio en que no estás, se encontraba su máquina de escribir, detenida en el tiempo con las huellas de quizás : Las aguas reiteradas, Lecciones de cosas: Veinte poemas para el nieto Malcolm o sus Memorias de infancia, incompletas e inéditas.

Cerré mis ojos para soñar y sentí las risas de sus hijos corriendo por la casa y el vaivén de las olas del mar romper en la orilla. El clap clap de la vieja máquina de escribir, el olor a tabaco de aquellas noches de tertulia de un encuentro de grandes amantes de la bohemia. Largas pláticas y las miradas cómplices de amor de Barral y su esposa Ivonne. Era tal y como lo vi una y otra y otra vez en las fotos de mi padre. Ese era el Carlos Barral que conoció el Chino Domínguez.
Me despedí del maestro junto a mi padre que seguro me veían entre aquellos recuerdos.  Caminé de la mano con mi esposo sin poder explicarle esa sensación de emociones encontradas que sentía dentro de mí. Caminamos por las arenas hasta divisar L'Espineta, la taberna marinera de Barral.

Taberna marina L'Espineta

Casi al entrar un joven de pelo castaño claro con pequeños brotes dorados –me dijo ser su hijo-  y no podía ser de otra manera era la imagen de Barral, aunque me dijeron que uno de los nietos tiene el parecido exacto. Era Alexis entrando y saliendo del local.

-Pasen! Pasen! – nos dijo.


Para seguir leyendo, haga click aquí

*Foto Carlos "Chino" Domínguez

domingo, 14 de octubre de 2012

Antonio Cisneros: "Porque fui muerto y soy resucitado"



El poeta Hildebrando Pérez nos envía generosamente el siguiente texto que publicó hace poco en Prensa Latina. Hoy es domingo, ayer se cumplió una semana de la muerte física de Antonio Cisneros, sirvan estas palabras sinceras para acompañarnos en el recuerdo de un artista inacabable.


ANTONIO CISNEROS: PORQUE FUI MUERTO Y SOY RESUCITADO

Por Hildebrando Pérez Grande

La muerte es un escándalo. Más aun cuando nos parte el alma de un hachazo feroz. Y más aun cuando se trata de alguien que, desde diversos códigos y banderas y quehaceres comunes, forma parte de nuestras vidas. Es el caso del poeta y amigo Antonio Cisneros (Lima, 1942 -2012). Como él lo diría con su inconfundible tono burlón: no sé cuanto marca en el debe o el haber de mi vida, pues, desde los inicios de la década del 60’, tuvimos la dicha de conocerlo en las aulas sanmarquinas. Qué se perdió o ganó entre estas aguas. / Acuérdate, Hermelinda, acuérdate de mí.

Desde Destierro (1961) hasta Un crucero a las islas Galápagos (2005), pasando por libros memorables como Canto ceremonial contra un oso hormiguero (1968), que fue celebrado en todo el ámbito hispanoamericano y que aun mantiene su predicamento poético y Como higuera en un campo de golf (1972), acaso su libro más entrañable, sin postergar ese notable cambio de registro que hace gala en Las inmensas preguntas celestes (1992),  la poesía de Antonio Cisneros  ha sido una fiesta de la palabra, la inteligencia, el humor, la ironía y de una mirada impecable y redentora de la exaltante realidad que nos rodea, con el toque de una irreverencia saludable.

Desde la década de los 70’, la obra lírica de Antonio Cisneros lo perfila como uno de los mayores poetas en lengua española y uno de los más traducidos a otros idiomas modernos,  hecho que lo distingue visiblemente dentro de su marco generacional. Los estudiosos, desde diversas perspectivas críticas, coinciden en alabar  el virtuosismo de su escritura, su temprana maestría con el lenguaje poético contemporáneo, el atinado uso del distanciamiento brechtiano y el rigor crítico con el que rechaza el facilismo, el panfleto, el tono dulzón y melodramático y ejerce más bien la mirada interdisciplinaria, la actitud dialógica, la crítica  puntual de los desmanes de la alienación contemporánea, y la manera cómo verbaliza estremecedoramente–con el lenguaje culto o el vitalísimo lenguaje de la calle-, su sincera reconversión, esa suerte de dar la palabra al hijo pródigo, quien, con la magia de un nuevo lenguaje, distante ya del versículo y la vana actitud iconoclasta, expresa una visión ecuménica con una nueva y espléndida  dicción. Por todo ello, nuestro poeta mereció las más altas distinciones y reconocimientos tanto en el plano nacional como el internacional.

La obra lírica  de Antonio Cisneros no sólo honra a la poesía hispanoamericana sino que también es  un discurso ejemplar que desde hace ya medio siglo batalla de manera transparente por nuestra planetaria condición humana. Es verdad que ahora estamos tristes, consternados,  más despoblados que nunca, pero por siempre escucharemos su tambor.




POEMA DE ANTONIO CISNEROS

POR ROBERT LOWELL

Del avión al taxi,del taxi al sudor frío, del sudor al

diafragma cerrado.
90.000 kilómetros de sangre a la deriva en el fondo de un
taxi.
Rojos caballos bajando las colinas, evitando las altas
hierbabuenas,
corriendo, siendo, riendo,
hundiéndose en las aguas como el sol del Pacífico.
Más libres que un cadáver azul a la deriva.
Sólo tumbos y chillidos de delfín.
Sin duelo alguno en los acantilados. En el fondo de un taxi.
(No hay quien tome tu mano y te consuele y te seque el
sudor
y te recuerde -en 14 segundos- el mar Atlántico contra
un bosque de pinos
y el orden de la tierra perfecta como una tía vieja.)
Azul a la deriva
No hay duelo en los semáforos que guardan el camino
ni un abeto en tu puerta todavía.

martes, 9 de octubre de 2012

“Lumbra” de Benggi Bedoya se presenta este viernes 12 en San Marcos



Este viernes 12 de octubre, a las seis y treinta de la tarde en el auditorio principal de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), Benggi Mireelli Bedoya Rosales (Chimbote, Perú 1986), presenta su primer poemario, Lumbra, editado por el sello (Paracaídas / Editores.

Bachiller en Literatura por la UNMSM, Bedoya Rosales ha participado en diversos eventos culturales, académicos y artísticos, tanto en Lima como en provincias. Ha sido antologada en La orgía inmóvil 15 poetas. Muestra de la poesía joven en Ancash. Desde abril de 2010, coordina el ciclo de Recitales Ese puerto existe.

Lumbra será presentado por Denisse Vega Farfán, Hildebrando Pérez Grande y Dante Ramírez La Torre. Todos estamos invitados a esta celebración de la palabra.


POEMAS DE LUMBRA


CREACIÓN

Edificamos nuestras hambres
Sobre la piedra fatigada del
Mito, siguiendo la promesa
De un fuego sagrado.
El lenguaje
Que traigo ha quemado ya las urnas;
Y una sombra que flota sobre el río
Me observa, enamorada, sin recordarme.


DAFNE (O CONTRA LA POÉTICA DEL CUERPO)

No querías conocer el himeneo.
Te rebelaste contra un destino entretejido
Por aquel dios que hiere de tan cerca,
La flecha de plomo se sumergió en tu corazón
Para no ver, para no dormir, para que intuyas
La amenaza de todo aquel que viste de hombre.
Amaste la naturaleza. Y tu gran belleza
Fue la comunión entre raíz, hoja, rama, aire.
¿Y tus plegarias fueron atendidas? Pero en la lucha
No cediste a las celestes señas
Del caprichoso dios.

De todas las mujeres
Dafne, fuiste el laurel abominable,
Pura como el agua que mi sed ignora.


DÉDALO

Dicen que el hombre más inteligente
Conoció, también, la envidia.
Del revés de su mano nació
El ave que anida en setos y evita las alturas.
Dicen que edificó un antiguo y colosal
Laberinto del cual nadie podía salir.
Para escapar de la isla batió
Sus alas y sus pies se elevaron.
Pero, desde el principio,
Estuvo condenado.

Artesano, ocultaste también
Su corazón en ese mismo dédalo.


ÍCARO


La caída del sol iba encendiendo una
Fundición gigantesca entre las nubes del poniente.
Ernesto Sábato.

Tapar el sol con un dedo
Para que tus alas no sean incendio,
Acaso viento fundiéndose en el viento.
Pero una antigua imprudencia
Hizo memoria hasta dar con tu muerte,
Ascendencia con prótesis de ave,
Ungüento adherido para el conocimiento
De huesos cansados. Uno a uno, fueron uniendo
Las plumas con cabellos, y cera para el armazón.
Prolongación del padre fueron tus alas,
El lento sol suavizó tus mejillas
Lustró, también, tu corazón,
Descendencia,
Precipitación, caída,
Ícaro, 21 gramos,
El silencio se hundió en tu libertad.

lunes, 8 de octubre de 2012

Dos poemas de Yehuda Amijai (Würzburg, 1924 – Jerusalén 2000)



EL QUE DEJA LO QUE AMA

El que deja lo que ama,
sacará sus cosas a la ventana
y dirá, es todo lo que tenía.

Al que deja lo que ama
le ocurrirán milagros al revés
el vino se volverá sangre
y el pan piedra
y el Mar Rojo no se abrirá a una nueva vida
sino que se quedará intacto, como un recuerdo
infranqueable en el que se ahogará.



JULEYCAT - EL TERCER POEMA SOBRE DICKY


En estas colinas incluso las perforadoras de petróleo 
son ya recuerdo. Aquí cayó Dicky,
era cuatro años mayor que yo y fue para mí como un padre
en momentos de pena y angustia. Ahora lo recuerdo
como un hijo joven, porque soy cuarenta años mayor que él.

Y ustedes, que recuerdan sólo rostros,
no olviden las manos tendidas
ni los pies que corren ligeros
ni las palabras.

Acuérdense que también la salida a las terribles batallas
pasa siempre a través de jardines y ventanas
y niños que juegan y perros que ladran.

Acuérdense y recuérdenle a la fruta que ella hizo inclinarse
a las hojas y a la rama,
rencuérdenle a las duras zarzas 
que fueron blandas y verdes en primavera,
y no se olviden que también el puño
fue una vez una mano abierta y dedos.

sábado, 6 de octubre de 2012

Hoy falleció Antonio Cisneros (1942-2012)



La mañana de hoy falleció el poeta Antonio Cisneros, a los sesenta y nueve años de edad. Les dejo un texto qye habla de su visión del mundo y sintetiza la fuerza de su poesía.


ORACIÓN

Qué duro es, Padre mío, escribir del lado de los vientos,
tan presto como estoy a maldecir y ronco por el canto.
Cómo hablar del amor, de las colinas blandas de tu Reino,
si habito como un gato en una estaca rodeado por las aguas.
Cómo decirle pelo al pelo
                            diente al diente
                             rabo al rabo
                                                     y no nombrar la rata.




De "Propios como ajenos" Antología personal
Editorial Inca, Lima, Perú 1989



ANTONIO CISNEROS EN PRESENCIA CULTURAL

miércoles, 3 de octubre de 2012

Poemas de María Marián (seudónimo de Raquel Prialé Jaime: Huancayo, 1927)



Durante muchos años María Marian (seudónimo de Raquel Prialé Jaime*), se ha dedicado casi secretamente a la poesía como una forma de vida. Y es que, como recordaba el magnífico Rilke en Cartas a un joven poeta, la poesía es sobre todo el resultado patente de una necesidad. Si no se necesita escribir poesía para existir, entonces no se es poeta.

Los textos de María Marián, sin embargo, han llegado a su destino (el lector) con su primer libro Como cuando se riega jacintos tiernos (Lancom ediciones, 2012), colección de poemas que se hizo publica en la última FIL de Lima y de la que se ha escrito lo siguiente: "A sus 85 años, la poeta peruana María Marián (...), se ha convertido en una pionera de las voces poéticas femeninas. Junto a una lírica intensa, su reciente publicación Como cuando se riega jacintos tiernos, exhibe una clara relación con el paisaje andino y una gran sensibilidad frente a los desgarramientos sociales". (Caretas, 8 de setiembre 2012).

Mañana, a las siete de la noche, en la librería Crisol del Óvalo Gutiérrez (Av. Santa Cruz 816), todos estamos invitados a la presentación de este enigmático libro. A continuación, va una muestra de su poesía, que el poeta Fernando Obregón ha tenido la gentileza de enviarnos:


APURO DE SOÑAR CONTIGO

Escribo y el lápiz me acompaña
en el apuro de soñar contigo,
con las velas al viento y los cabellos flojos,
con todo el decorado del lecho
y la sábana blanca y el temor dulce
de verme sin ropas,
oprimirme a ti, costado a costado,
y esperar en fragua el beso en la nuca
voltearme, tomarte la oreja,
que mi boca juegue con ella y
anhelar  que respondas
con el rojo de tus ojos
quemando mi tamaño.
Tal vez habremos llegado a las olas
más altas, a la torre, a la copa,
para lanzarnos veloces detrás del deseo
del amor hecho sauce.
¿Veremos qué tienes, qué tengo en el cuello,
serán tus ojos, tus brazos o todo tu cuerpo?
¿Y esa tierra de uvas ya es nuestra?
Quizá el vino no corra por las calles todavía,
ni la caña alumbre nuestras bocas.
Te espero amor, vino y caña,
con el temor del gusto grande, con el
vaso torpe y con la boca abierta.


HOJARASCA

¿Recuerdas cuando tomándome enlazada y
apretándome el talle me dijiste,
no te dejaré nunca porque te amo?
Nunca hasta cuando hayamos caminado todo el trecho claro
y recogido las magnolias y llenado la cesta de cerezas.

He esperado trémula la hojarasca sobre mi pecho tibio.
Han caído secas y el viento se las ha llevado
He esperado a la lluvia, al sol y al agua correr por mis senderos.
Todo ha pasado como rumor de viento seco, desvanecido.
¿Qué hiciste de mis ojos que hoy están tristes?
No hay cerezas, ni magnolias, ni las pajas de mi techo.

Me he juntado con la angustia y ya estoy vieja.
¿Qué haré cuando llegues y me pongas un beso en las mejillas secas?
¿Qué camisa quedará en mis senos?
La de filo azul se ha deshilachado toda
y la rosada está pendiente de las ramas.
¿No estaré fea por lo mucho que he llorado?
Tremenda lucha, feroz carrera.
Quiero estar en el umbral después de muerta todavía.


SIGAMOS LLOVIENDO

La lluvia desprendida de los rayos
avisa que será larga su pena  esta noche,
hasta en las hojas se forman las acequias de prisa.
La lluvia golpea sin pausa mi techo,
está triste y me pone triste.
Las dos estamos cayendo
desde hace mucho tiempo y seguimos
sin saber por qué tanta caída.
Llueve, llueve sin parar.
¡Ay! Sigan las acequias su
camino, sigan las nubes
regando mi techo, sigan las hojas
mustias, sigan de noche,
aunque este amor que me quema
este anhelo de hijos
plague las paredes y el suelo
de mis años,
aunque esta boca roja bese la almohada,
aunque este gritar me ahogue la pena
sigamos lloviendo.


AÑOS VIVIDOS

Devolver los años ya vividos y quedarme
sólo con el momento del encuentro.
Tú y yo, sin años, sin tiempo;
sólo con los versos que para ti escribí
amado mío:
versos, lágrimas, gemidos.


LE DIJE A LA BRUJA DEL AIRE

Le dije a la bruja del aire y del viento
que me tejiera una capa llenita
de flores para envolverte siquiera
hasta las diez de la noche,
Pero, ay, el precio que me pidió
fueron las estrellas todas
en un collar enzarzadas
y yo apenas he juntado a las que
veo desde mi ventana.

(Del libro: Como cuando se riega jacintos tiernos, Lancom ediciones, 2012).