lunes, 13 de agosto de 2012

Alda Merini (Italia 1931-2009)



            La belleza sólo es el descubrimiento de la tiniebla caída y la luz que de ella emanó.
            Así en la resurrección, así en el milagro de un Dios que permanece en nosotros, y cada día vivimos porque junto a nuestra ala se eleva la tiniebla del cuerpo, aquella tiniebla del cuerpo que es la casa del alma, nuestra casa tenebrosa, nuestra casa que no está abierta para nadie.

                                 *         *             *           *

Todos buscan endulzar la tristeza y el dolor, pocos han entendido que también el gozo necesita de consuelo. La persona que se regocija, que toca el acmé de la felicidad, que se perdió en Él, debe reencontrar la senda de la vida.
Pero en ese momento, en ese momento de gran abandono en el amor, necesitamos que alguien nos acaricie, porque también la dulzura es una gran bestia mansa y gigantesco unicornio que vuela hacia el Cielo en el amor.


(De “Cuerpo de amor”)



LOS POETAS TRABAJAN DE NOCHE


Los poetas trabajan de noche
cuando el tiempo no les urge,
cuando se calla el ruido de la multitud
y termina el linchamiento de las horas.
Los poetas trabajan en la oscuridad
como halcones nocturnos o ruiseñores
de canto dulcísimo
Y TEMEN OFENDER A DIOS,
Pero los poetas en su silencio
Hacen mucho más ruido
                Que una dorada cúpula de estrellas.