domingo, 30 de mayo de 2010

Julia Wong: El cuerpo y la espuma


La poeta Julia Wong nos envía tres poemas escritos en los últimos quince meses; según me dice, el primero corresponde a una antología, mientras los otros son experimentales. Sin más preámbulos, las dejo con sus palabras sinceras, auténticas y que no le tienen miedo a la belleza.

Naci en Chepén en 1965. Soy serpiente en el horóscopo chino, tauro en el de las estrellas de occidente. Tengo una hija que se llama Gabriella y es escorpio. Estudié cuatro años en la Universidad de Lima, dos en La U Católica y viví casi ocho años en Alemania, saltando de ciudad en ciudad y de universidad en universidad. Nunca he sacado un título universitario, creo que no puedo. Soy gestora cultural por la fundación Ortega y Gasset de Buenos Aires, Argentina, tengo seis libros publicados: cinco poemarios y una novelita chiquita que se llama Bocetos para un cuadro de Familia. Ahora soy coorganizadora del festival de Poesía en Chepén Chepén@.


Los poemas

El cuerpo y la espuma

Nadie me toca
de mi piel sale un sonido que repele.
Espero,
Siempre estuve esperando algún primo
Geranios
o pedazos de pollo sazonados con maní
ninguna enfermedad me ha sido diagnosticada


una mujer con cara de mala y sin sostén
dice que ella ganará el combate de las palabras
yo abro el cierre de mi mochila
y le doy alguna que ella no conoce
las de espuma arena
las de inocente escolar que comía ciruelas
que contaba las velas a la entrada de la iglesia

otra mujer vestida de negro le pega en la cara
y escupe en la tierra retándola
a cambiarse de barrio

otra de muy lejos, también oriental y con olor a algas
le dice que ella pasará pronto de moda
nadie sabe tocarme
traduzco el pentagrama
a
veces mendigo en la calle
a veces me ofrezco en vitrina o por internet

algunas pócimas de amor son sólo para sirenas
revolcadas en el río de la plata
aquí hay otras angustias
otros estertores.

Vuelvo a mi espera
Rectangular, disminuida, sin trompetas

La banda del pueblo toca algunos feriados
Esos días me lavo los pies
Y con la espuma riego flores
Que demoren en brotar.


Imperio

Están marchando sobre la ciudad o mi cuerpo
Hoy da lo mismo
Su caballería ha destruido gran parte de los jardines
Con bolas de acero me revientan
Sobre mis pupilas, ejército japonés ha convertido
Mi humilde casa en un palacio
Yo cago afuera de la puerta
Ya no me dejan entrar y admirar el atardecer en mis balcones
Se han adueñado de cada palabra
Las han enterrado en ollas de barro
Y vertido sangre de ganado y gallinazos

La verdad es una telaraña codiciosa
Cuando el alga sabor pájaro de polvo
Sea engullida por los maestros del placer, o del dolor….
Hoy da lo mismo
Veré mi número arcaico impreso en mi antebrazo
Me he disfrazado de alemana, japonesa, rusa
Y profesora de literatura
Pero sólo advierto que soy el deseo enfermo
De poder o de sentir
Hoy también da lo mismo.


Miedo al agua

Me sugirió que me metiera al mar, dijo que allí me aliviaría del terrible calor y que incluso si nadaba unos cuantos metros, mi cabeza estaría liviana y podría decidir en paz.

Me subí a la roca y vi las olas fuertes de Chérrepe, a veces se ponen así poderosas, me encanta el olor del mar y su fuerza, lo miro, me mojo las piernas. Pero temo mucho tirarme a su infinito.

Moriré mientras esté disfrutando del mar y de su cuerpo. Por eso no me arriesgo … aún no es tiempo de marcharse.


Un pez me invoca

Un pez es un juglar de madrugada
En la repisa hay restos de una cola de porcelana de peso
Mi acuario está roto
Vacío
Temo que no vuelvas, no lo voy a decir
Estoy seca sin ti y en ti me ahogo
Mis branquias, mis escamas
Hay días en que soy mujer y camino, cocino, escribo
Tengo miedo al agua y no me mojo.
Cuando soy pez, soy tuya. Vuelvo a Chérrepe y a la roca.
Te espero en las tardes.



Lectura de Roger Santivánez en la Casa de América de Madrid


Este lunes 31 de mayo, a las siete y treinta de la noche, nuestro amigo el poeta Roger Santivánez participará en el ciclo La Estafeta del Viento, una lectura de poemas que tendrá lugar en la prestigiosa Casa de América de Madrid. El motivo, digno de celebración, la publicación de su nuevo libro, Amaranth precedido de Amastris, dentro de la colección Trasatlática ediciones Amargord.



Lo acompañan otros autores que acaban también de publicar en esta colección: Andrés Fisher (Washington DC, 1963) y Forrest Gander (Barestow, California, 1956). Los presentan los poetas Marcos Canteli (España) y Juan Soros (Chile).

Como señala la nota de prensa, Fisher estudió medicina en Chile, se doctoró en sociología en España y actualmente es profesor en Estados Unidos. A muy temprana edad viaja a Chile, donde crece en Viña del Mar. Ha publicado Ocularmente ávido (1992); Composiciones; Escenas y estructuras (1997); Hielo (2000, premio Gabriel Celaya); Relación (2008) y Series donde se reúnen sus últimos tres poemarios. Ha traducido a Haroldo de Campos al español y a Antonio Gamoneda al inglés (junto a Benito del Pliego).

En cuanto a Gander es autor de varios libros de poesía entre los que destacan Eye against eye; Torn awake y Science & steepleflower en la editorial New Directions y la reciente novela As a friend también traducida al francés. Se presenta en España con una selección de su poesía editada más una serie de inéditos traducidos por Valerie Mejer en Libreto para Eros. Es traductor de Coral Bracho, Pura López Colomé y Jaime Saenz, (con Kent Johnson). También ha editado dos antologías de poesía mexicana.

Roger Santiváñez (Piura, 1956) fundó el “estado de revuelta poética” denominado Movimiento kloaka. Recientemente ha publicado Eucaristía (2004, premio JM Eguren de Nueva York); Dolores Morales de Santibáñez; Selección de poesía 1975-2005 (2006); Labranda (2008). Eduardo Milán introdujo su poesía en España con la antología Pulir huesos. Veintitrés poetas latinoamericanos (1950-1965) que preparó para GalaxiaGutenberg en 2007, conforme recoge la nota de prensa proveniente de España.


jueves, 20 de mayo de 2010

Ismail Kadaré: No hay que bajar al infierno para hacer buena literatura

Comparto con ustedes una entrevista realizada por Cristina Martínez para la Información.es al escritor albanés Ismail Kadaré (Albania 1936), Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2009. Se trata de una visión auténtica y conciente del oficio literario: Si crees en la literatura estás inmunizado porque estás en relación con un mundo superior. Pero si das más importancia al entorno y menos a la literatura estás perdido, señala Kadaré. 


La entrevista

Tiene un mirada tranquila. La que aparece después de años de dictadura, ocupación y exilio. Ama la libertad, desconfía de la política y defiende la literatura por encima de todo. El escritor albanés Ismail Kadaré, Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2009, visitó ayer Alicante para participar en un ciclo de Caja Mediterráneo.


CRISTINA MARTÍNEZ ¿Ganar el Premio Príncipe de Asturias le ha abierto puertas?

Sí porque es de los premios más prestigiosos que hay. Mis libros se publican en España desde hace treinta años y ya estaba presente en este país, pero me sirve para darme a conocer mejor.

¿Cómo fue recibido el premio en Albania?

Causó mucha impresión porque es algo de la realeza y para un antiguo país comunista tiene mucho glamur. No solo en Albania, en todos los países que fueron comunistas. Además en mi país hay un gran respeto por la literatura española. Don Quijote es casi un personaje nacional en Albania.

Su país ha sido escenario de numerosos conflictos. ¿Cree que hay países y conflictos olvidados?

En el mundo siempre hay países en conflicto y no se presta atención siempre a todos. Se habla de un país y luego se olvida. Ahora Albania conoce más bien el olvido, como ocurre en todos los países de los Balcanes. Se habla cuando hay un drama y cuando no, se deja de hablar.

Usted ha vivido en un país bajo el yugo de la URSS. La ruptura de esta relación le pilló precisamente estudiando en Moscú. Ha vivido la ocupación alemana durante 9 años, la dictadura de Hoxha y el exilio en París en 1990... ¿Cómo hace crecer esa experiencia vital a un escritor?

Todas las experiencias son válidas. Para una persona normal todo eso es problemático, pero para un escritor esa situación se convierte en arte. A veces se dice que un escritor es bueno si vive situaciones dramáticas, pero yo no lo creo. No creo que un escritor tenga que bajar al infierno para hacer buena literatura.

¿Las situaciones extremas, la falta de libertad, la opresión, el exilio, han hecho su literatura más fuerte y más sincera?

Quizás. Hace 20 años que no hay dictadura en Albania y me preguntan si escribía mejor antes o ahora. Unos dicen que antes y otros lo contrario. Yo no digo nada.

Pero supongo que trabaja mejor en libertad.

Sin ninguna duda. El fondo del problema es que para escribir en un país que no es libre tienes que olvidar la realidad que te rodea, es como una autohipnosis. Eso depende de la fe que uno tenga en la literatura. Si crees en la literatura estás inmunizado porque estás en relación con un mundo superior. Pero si das más importancia al entorno y menos a la literatura estás perdido. Yo cuando escribía en la dictadura me hice esa pregunta. Si lo que yo escribía era una literatura normal o no, si escribía como en cualquier otro lugar libre. No lo sabía hasta el día en que en 1970 se publicó en Francia mi novela "El general del ejército muerto". Al año siguiente salió en toda Europa. Entonces comprendí que escribía como tenía que ser, que hacía literatura normal. Si al mundo libre le gusta es que soy un escritor normal, pensé. Y ser normal en una dictadura es algo muy raro porque la dictadura es la cosa más anormal del mundo. Aunque la literatura es una especie de "tiranía", pero en contradicción con la tiranía política. Son dos tiranías que se enfrentan y las dos son crueles, no perdonan.

Una vez conseguida la libertad, ¿se ha sentido decepcionado?

Es verdad. Pero en general los que se decepcionan son los inocentes, también algunos que tienen preparación intelectual y cultual. No puedes escapar del fenómeno de la desilusión, pero con un poco de esfuerzo psicológico puedes superarlo. La realidad que sueñas luego nunca es como te imaginas y la libertad forma parte de esa realidad.

El mundo atraviesa una grave crisis económica, pero también una crisis de valores. ¿Dónde vemos la luz en este túnel?

Creo que no puedo dar una respuesta a eso. Yo hablo de literatura. Pero creo que siempre ha habido crisis en el mundo. Lo que ocurre es que ahora las cosas son más abiertas y a lo mejor antes la gente estaba más tranquila porque no tenía noticia de las cosas.

Después de toda su experiencia, ¿aún confía en la política?

Tengo una confianza relativa. No creo que la política vaya a solucionarlo todo. Solo será relativamente honrada, relativamente sincera porque la política no acepta la sinceridad ni la honradez. No se le puede pedir más de lo que puede ofrecer .

¿Y qué papel tiene la literatura y la cultura en general en este camino para superar todo esto?

Por supuesto tiene un papel, pero un papel indirecto. Si la literatura pudiese tener influencia sobre la política se destruiría a sí misma. Sería algo muy grave.

Haber sido candidato al Nobel en varias ocasiones ¿le inquieta o le da igual?

Ni una cosa ni otra. Ser nominado es casi un oficio. A veces se convierte en un discurso nacional, en mi país causa mucho impacto, pero no pienso demasiado en ello.

¿En qué está trabajando ahora?

Estoy escribiendo un ensayo... me gusta mucho escribir ensayos. Hay quien dice que no es verdadera literatura, pero yo creo que sí lo es.

¿Y novela?

Por el momento no.

¿Qué hace Ismail Kadaré cuando no escribe?

Nada... Pienso en lo que voy a escribir.