miércoles, 28 de abril de 2010

Poemas de José Donayre Hoefken



Todo concurso literario es un azar y un peligro. Es también una oportunidad para corroborar el valor de la obra de autores ya reconocidos, al igual que para sacar a la luz la presencia de nuevos talentos en el escenario de las letras. Incluyo, como nuevos talentos, el caso de aquellos que han decidido explorar con fuerza otros géneros creativos. Uno de ellos es José Donayre Hoefken (Lima, 1966), un narrador pura sangre que, con su poemario Inconclusión, quedó finalista en el último Premio Copé de Poesía 2009.

Donayre ha publicado las novelas La fabulosa máquina del sueño (1999) y La trama de las Moiras (2003), el libro de cuentos Entre dos eclipses (2001, 2007), los libros de ficciones breves Horno de reverbero (2007) y Ars brevis (2008), y el experimento narrativo haruhiko & ginebra —novela brevísima en doce partes— (2008, 2009). Ha participado en las antologías Nacimos para perder (2007), La estirpe del ensueño (2007, 2008) y 17 fantásticos cuentos peruanos (2008), entre otras. Es crítico literario de la revista Caretas, jefe de redacción de Play Perú y director del sello Mundo Ajeno Editores. Mantiene el blog http://comienzosparabulldozers.blogspot.com/.


DOS POEMAS DE "INCONCLUSIÓN"


Sexto Aurelio Propercio

El viejo mundo es un mal recuerdo
de aquel enredo de dioses bifrontes e hilos truncos.
Vuelve como una tormenta el rugido del león del sur
—pesadilla de la infancia—,
uno que otro verso escrito sobre papel encerado
sin adivinar aún cómo podrían ser las manos de Cintia.
Durante las noches de tu edad de oro,
arrimabas la sombra de ese deseo todavía sin nombre,
y tu lecho flotaba tras un sueño y otro.
Era la imagen con velas al viento cerradas por una pregunta.
Pero no hubo respuesta, eso ya lo sabías
—eso te lo explicaba el buen Cayo Cilnio Mecenas—
por más que las costas de África
fueran más que un pretexto en la rima forzada de tu queja.
Por más que tu afán por urdir hexámetros sobre asuntos placenteros
disimularan tu recurrente melancolía.
Por más que el torso de ella —Cintia desnuda,
Cintia en la sima de la garganta del mayor orgasmo—,
en un rápido roce de libertad,
en una hipotética escena en la profundidad de tu recámara-prisión,
hiciera del sexo una peligrosa manera de rendir un culto prohibido.
El viejo amor te carcome y quema tu piel con sus alas transparentes,
y ni el interdicto de Palas haría de ello otra oportunidad
por más que las entrañas del águila que te esforzaste en dar perfecta muerte
dieran fe del más terrible agüero en el devenir de tus noches.
Pero esto no es una tragedia. Tú lo sabes como digno poeta latino.
Es simplemente el mejor pretexto para tus elegías,
mientras esperas que te abran las ventanas de la noche.


Publio Ovidio Nasón

Lo que fue polvo entre tus manos
hoy es el acendrado recuerdo
del más bello rostro de Sulmona
un breve fruto inscrito en el recuerdo del amor

lunes, 26 de abril de 2010

"Las poetas conversan: coloquio y anuncio de Segundo Concurso de Poesía de Mujeres"

En el marco de la presentación del Segundo Concurso de Poesía de Mujeres Scriptura, la Comisión de Escritoras del PEN Internacional del Perú invita al público en general al coloquio Las poetas conversan. Participarán Graciela Briceño, Ana María García, Elvira Ordoñez y Marita Troiano. La moderadora será la dramaturga y poeta peruana radicada en Finlandia, Maritza Nuñez. La fecha, mañana martes 27 de abril, a las siete y treinta de la noche. El lugar, el Auditorio del Centro Cultural de España (Plaza Washington-Natalio Sánchez 181, Santa Beatriz).

En la primera edición de Scriptura obtuvo el primer premio la poeta Carmen María Valdivia Santibáñez por su libro Voces. Y hubo sorpresas entre las finalistas, como el caso de María Luisa Adrianzén, cuya publicación de libro seguimos aguardando con entusiasmo.

Además de tratar el tema poético, el coloquio promete memorable nivel de autencidad, transparencia, verdad y sobre todo la constatación de la presencia notable de múltiples vertientes en este río mayor que es la poesía peruana.

lunes, 19 de abril de 2010

Poemas de "Ciudadelirio" de Mario Morquencho: presentación será este jueves 22


Ciudadelirio es el libro de Mario Morquencho, editado por Sol Negro Editores, que será presentado por los poetas Tulio Mora, Paul Guillén y Karina Valcárcel este jueves 22 de abril, en el Salón Hora Zero (Queirolo del Centro de Lima), a las 7:30 p.m.

A veces los poetas olvidamos que la realidad es parte vital de la ilusión. Mario no, él contempla y luego sabe, transforma en conocimiento lo observado, lo registra en versos que nos golpean el rostro y que luego nos consuelan. Nos muestra la ciudad en un tour humano donde las veredas dejan de ser asfalto para convertirse en piel. Lima, la gris y terrible Lima, puede difuminarse hasta el blanco más puro u oscurecerse al vacío total, señala la nota de prensa enviada.

Agrega que Ciudadelirio es la reflexión del que ve en las calles mucho más que peatones, restaurantes y jardines. Es ver el cielo preñado de sótanos, rostros que tienen rasgo de papel cansado, la mente convertida en un globo, el equilibrio de la nostalgia muy bien logrado.

Nacido en Los Órganos-Piura, en 1982, Morquencho radica en Lima desde el año 2006. Formó parte del desaparecido colectivo Heridita. Ha participado en distintas ferias y recitales de poesía. Actualmente integra el colectivo Cadáver Exquisito.


DOS POEMAS DE CIUDADELIRIO


LA SIETE TRES

Aquí hay rostros de todos los colores,
rostros de princesas sin príncipe,
de sirenas en un plato de mariscos,
de niños tristes y gomitas de dulce,
de góticos y siniestros laberintos azules,
rostros con labios de secretaria a minifalda
con senos y glúteos que desbordan
altísimos niveles de morbo,
rostros de viejas gordas y gruñonas,
de obesos sudorosos y calvos,
de bigotones, dormilones y viejos verdes,
rostros con ojos de fábrica,
con ojos de obrero mal pagado,
rostros de “periódico chicha”,
de edificios sucios e inhabitables,
de azoteas poco confiables e inaccesibles
de casas a medio construir y aún más invisibles,
rostros de publicidad barata en todos los rincones,
de un graffiti clandestino,
rostros que llevan una ecografía de día lunes,
rostros que putean a cualquier cosa,
rostros que tienen rasgo de papel cansado,
rostros de paisajes y planetas perdidos,
rostros presurosos por llegar a cualquier destino,
rostro de plazuelas fugaces, de óvalos jorobados,
de by pass rumiantes y vía expresa inacabable,
rostros de ventana de emergencia,
de boleto de pasaje arrugado en el bolsillo,
de chulío tramposo, de chofer nervioso,
de calcomanía sin sentido, de carteles de protesta,
de “Vamos a la huelga”, de “No al paro”, de “Sí a todo”,
rostros de postes tísicos y enfermos,
de semáforo indeciso, de señales sin destino,
de paraderos repletos de impuntualidades mutuas,
rostros para colgar estrellas,
para descolgar cometas,
para dibujar otra cosa que no sea un rostro,
rostros que se olvidan, que no se nombran
o no tienen descripción,
rostro de todos, con escenas rutinarias y repetitivas,
decadentes e irónicas,
de películas viejas y en estreno,
de lunes, martes, lunes, miércoles,
jueves, lunes, viernes, sábado
y domingo al fin tu rostro,
el mío, el de ellos,
el de todos.


ASESINATO EN LA CALLE OMICRÓN

Lo he matado. Me he vengado de los meses de invisibilidad. De ser como cualquiera. De ir a trabajar un día como hoy, de estar afeitado y tener el cabello recortado, con el rostro impecable, el piqué y el pantalón de color azul pulcros y planchados, los zapatos negros brillantes como un charco que la lluvia ha creado en mis pies… y nunca olvidarme del fotocheck con mis 26 años encima y la cara de loco olvidado en la maquinaria cotidiana de las horas de ser un empleado con el sueldo mínimo.

Me he vengado de abrir la puerta y bajar las escaleras a las 7 y 30 de la mañana, de lunes a viernes, bajar las escaleras de fierro y en espiral todos los días sin tropezar siquiera porque salgo a las justas. Me he vengado de subir al bus de la rutina, del diario matutino, del noticiero de las 6 de la mañana, del gallo que sobrevive como un reloj en la azotea, del café con leche y la carretilla de la esquina.

Lo he matado con el cuchillo con que corto el pan y lo unto con mantequilla.
¡En mis manos sangra cotidiano! La epilepsia, la agonía, la sangre por la boca, los ojos que se alejan de ser ojos, el rostro que se aleja de ser rostro.
¡Lo he matado, estoy seguro!

Me he cansado de ver su rostro, de ver los restos inmóviles, la incertidumbre de la muerte y el crimen. He optado por envolverlo con los periódicos pasados, envolver los restos, al cadáver cotidiano envolverlo con las noticias de la semana pasada, con el suicidio de ayer en un hostal perdido en la bruma de la madrugada en Lima, envolver sus extremidades con el abuso policial y la corrupción de los ministerios y el puto sistema capitalista, envolver su dorso con las estadísticas económicas y las encuestas políticas, volverlo a envolver con la injusticia social, con los jubilados que mueren haciendo cola, con los enfermos y los niños que lo único que tienen en la vida es una enfermedad extraña que se llama olvido, con los jueces que se hacen ricos y los clérigos prostituyendo el paraíso. Los buenos son pocos y contaditos.

Después de envolver al cuerpo como una estatua de papel periódico, como una obra de arte de lo que lees antes de ir al trabajo o lo que ves en las noches antes de dormir, bien envuelto todo, cada uno de los cabellos, las uñas, los bellos sombríos, envuelto el reloj y la alarma, el tatuaje en el hombro, la cicatriz de la rodilla, los pies, los caminos, la lagartija que le sale del sueño envuelto como un regalo y todo desaparecerlo dentro de una gran bolsa de plástico negra, canjearlo por una nube, por un día sólo conmigo mismo…
Lo he matado, sí
¡Lo he matado!
¡Lo he matado!

El cuchillo en la mesa viste bermejo
y baila tango…
baila tango el muy pendejo.




jueves, 8 de abril de 2010

Boris Espuezúa Salmón: Poemas de “Gamaliel y el oráculo del agua”, libro ganador del Premio Copé Oro 2009


Desde Puno, nuestro amigo el poeta Boris Espezúa Salmón (1960), quien como se anunció hace algunos días obtuvo el Premio Copé Oro 2009, nos ha enviado dos poemas que pertenecen al libro ganador: Gamaliel y el oráculo del agua. Aquí los textos.




El Genitor.


        Saber morir
        Y no retener su caudal,
        Y no saber discurrir y volver a su principio.
                                                         Martín Adán.




Unos sobre el haz de las aguas, otros a ras de la tierra, todos los dioses soplaron en la arcilla modelada a su imagen y semejanza y el barro se animó: Había nacido el Hombre. (*) 


Hace mucho tiempo el altiplano estuvo cubierto con agua uránica y desde su cúspide emanaba abundante líquido benéfico y purificador al mundo, que se fue perdiendo poco a poco y ahora ha quedado condensado en el Lago Titikaka. En uno de esos momentos el sol, que no puede momificar los diluvios ni los cuerpos celestes imperecederos, desapareció tres semanas y apareció por cinco días con dos soles en el cielo. Hacia la cruz del sur corrieron todas las historias en el aire trasladando sus saberes de conciencia en conciencia. La luz (primera creación según el Génesis) está en uno. Es la primera voz cubierta de yerba que naufraga en la sangre. La luz o una mariposa pálida es vida según el evangelio y según la salamandra que vivifica las cosas. Es el olvido inmóvil y no ausente que anima las memorias, en su núcleo brota la correlación de fuerzas que permitió dar su propia luz a la historia, al osario de caracolas estelares.
      Era el final a la entrada de la era de piscis, cuando aún no se vislumbraba un mundo virtual, inundado de deshechos inorgánicos. En triada se unificó el aire, el agua y el fuego en principio generador. El secreto de los Dioses fue animado en los misterios de las conchas marinas, conectado con otros Dioses en un flujo creador sin fin donde los universos tienen sus raíces en el aire que respira en el escorpión de agua que predice el agua y en las predicciones de la vida que revelan las iconografías, en la fe de las hojas de laurel, en los vapores subterráneos y piedras volcánicas donde no se detiene el hervor de los musgos. Las aguas hacia arriba, suben hasta las nubes para dar de beber a Dios y pedirle que abra la tierra para seguir labrando nuestros sueños.
      No tengo ojos sino venas para ver las claves eternas del infinito, sólo sé que naceré hecho pez en estas aguas sagradas, cuando en la cima de una montaña del sur, bajen cuatro ríos con ojos de cielo en preñada tormenta y sus aguas culminen de cantar la transmutación del caos en luz. El cóndor bajará por la herida suturada del alba y de un cráneo de chinchilla silbará el tiempo. Diez halcones se calcinarán y río arriba saldrá Wirococha para reunirse con la Madretierra para hacer revivir lo engendrado y dar infinitud a la mitogénesis. El lago creación de vida, El pez que estoy siendo en un ciclo donde cada uno de nosotros está condenado a repetirse.
     La tradición andina doblega el tiempo su historia tiene la ingravidez de la persistencia ante la modernidad, sus tres períodos, tiene el rumor del agua en nuestros ojos donde ahogamos el grito. En el primer período que es del padre, hijo y espíritu santo, pertenece al tiempo de los gentiles, de plena oscuridad donde estaban los hombres de rojo de baja estatura que se desplazaban con la rapidez semejante a la de los felinos, luego pasaron a ser hombres gigantes que se rebelaron ante Dios y por ello sus cuerpos fueron quemados a la salida del sol, para vivir bajo la luna. En el segundo período, de los que viven ya con el sol donde está la tradición indígena-mesiánica, fueron descabezados y esperan recobrar el cuerpo y recuperar su estado original en la fuente divina o cábala del fuego por Dioses que develen el oráculo, en el otro ciclo del espacio y tiempo andino donde el pasado andino está adelante. En el tercer y último período, cuando el mundo entre nuevamente en crisis los hombres se volverán aves, volarán y vivirán como ángeles, se alzarán las células que da la naturaleza el agua helada donde la creación encuentra su espíritu y su recogimiento. Esta agua renovada traerá los partos sagrados permanentes y los demiurgos anunciados por el oráculo del agua.


(*) Churata Gamaliel. “El Pez de Oro” Edit. Canata. La Paz. Bolivia. 1957. Pág. 111.



B. TRES IMILLAS.



I.- En los tiempos cuando volteaba los ojos el cuculí.


Tres imillas
vinieron a media noche a danzar
                          a las orillas del lago
y dejar enterrada la semilla de la papa
                          para ser fecundada en el alba.

Tras enceguecerse con la luna
una de ellas antes de morir en el cerro más alto
previno a las dos imillas que quedaban
que miren siempre el arco de piedras
                         del cerro mayor
porque al pie de una de sus columnas
estará siempre dormida en una flor.
Allí cada año se hacen sacrificios de ovejas
                         tiernas y se completa
el embrujo en el cenit rubio de la Pachamama.

Las dos imillas que quedaron
tras crepitar la tierra y pesar el amor en el aire
se convirtieron en agua y en fuego
                         por el horizonte de la alquimia
en el tercer y sexto sol y con los fardos
                         de los equinoccios.
En las cosechas nos acompañan siempre
                         y con ellas
recogemos hasta las papas más pequeñas
si no hay mala suerte para la próxima cosecha.
Aseguramos la papa en calendarios
                         y solares nuevos
así, la tierra madre hecha de cal no es proscrita y el capullo
                          en flor evidencia
que el hombre al morir se transforma
                          en nueva semilla
y el congelo de la papa en vida resurrecta.



II.- En nuestros tiempos cuando vuela sin ojos el cuculí.

Tres imillas
en este lugar siempre son recordadas
elevan su voz ausente en las noches de San Juan
y la bajan en cada ofrenda a la Madretierra
visten de ráfaga y danzan para los dioses,
aprisionan sus gritos de amor en nuestros gritos
dejan de llamarnos con infinitos abandonos
                           fracturados,
un abejorro hace desaparecer los truenos
y el denso aire se lleva los hedores de las
                        danzas continuadas
Tres imillas
en el imaginario de este pueblo
en sus aguayos llenos de olor de coca
                          custodian la tierra fértil
y llevan una lágrima petrificada
en sus ojos de pescado de luna llena
que son diamantes de eternidad.


miércoles, 7 de abril de 2010

Poemas de “La unidad de los contrarios” de Luis Eduardo García López, Premio Copé Bronce 2009

Esta última edición del Premio Copé de Poesía es para mí prodiga en reencuentros. Al anunciarse los resultados, vuelven a mi memoria, luego de muchos ríos, lagos y océanos recorridos física o espiritualmente nombres como los de Boris Espuzúa Salmón (Puno, 1960) y Luis Eduardo García López (Piura, 1963). Con Luis Eduardo, a pesar de que vivimos lejos, mantenemos siempre una amistad a carta cabal, no frecuente pero rotunda, basada en la solidaridad, el amor a la poesía y sobre todo a la belleza y la verdad.

El día que llamé a felicitarlo, me dio las gracias pero al mismo tiempo me manifestó su profunda tristeza: su madre había fallecido. Todavía estaba lúcida cuando le di la noticia, se alegró al saberlo, me dijo el poeta de Teorema del navegante. Cosas de la vida, cosas de la muerte; caminan juntas y a veces cada una se va por su lado. Alegría y tristeza, Unidad de los contrarios, la unidad de la existencia. En el fondo de la noche es donde habita la luz. La poesía salva, Luis Eduardo, una vez más nos salva.


POEMAS DE
LA UNIDAD DE LOS CONTRARIOS
DE LUIS EDUARDO GARCÍA


1

El amor puede estar allí,
en el ojo del huracán,
pero nadie lo ve o lo escucha.
Uno puede estar envuelto
en un dulce torbellino
y no saber en qué dirección
se desplaza el viento de la vida.
Amar es una aproximación
cuando alguien lo permite.
Si por mala fortuna
el viento pasa en sentido contrario
o cruza el pecho de los hombres
como una sombra muda,
el universo pierde su estela de luz
y cae como un castillo de naipes.
En realidad, esa es la metáfora.
Amar sin ser amado
es una catástrofe de la especie,
aunque le ocurra a un solo hombre.


8

Cuando seamos viejos
y se apague el incendio
iremos al rescate el uno del otro
como dos bomberos jubilados.
Espero que tú me sobrevivas
con tu traje anti-incendios
y cruces la ciudad de extremo a extremo
tomada de mi mano agonizante.
Mi corazón seguirá el ulular de la ambulancia,
tú sangre bajará suave por un tubo,
entrará por el extremo de mi vena
y alcanzará el centro del amor.
Tómalo así:
la mitad habrá encontrado a su gemela.


10

Un maestro lo consideró fuego helado,
herida que duele pero no se siente;
otro beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho y amar el daño;
y una mística vivir sin vivir en sí
o morir por no morir de verdad.
Fuego, herida, veneno, daño,
vida o muerte, muerte o vida.
Que los polos opuestos se atraigan
o que los iguales se repelan
no quita que el amor sea a veces
la unidad de los contrarios.


18

Lo que buscamos no está en el
lugar que afanosamente
queremos convertir en nuestra morada.
Lo que anhelamos no consiste en el
afecto que, a pesar de todo,
esperamos preservar para el futuro.
Lo que soñamos no comprende ni el
bien querido ni el mal odiado,
tampoco la cicatriz de la indiferencia.
Lo que decimos no incluye en verdad
un plan de vida o un proyecto de suerte.
Lo que vivimos
pasa a todo tren por una estación abandonada,
a toda máquina
por una carretera que ya nadie transita,
a toda vela
por un mar a punto de secarse
y muy lentamente
por el largo camino del error.
Lo que hallamos,
niña de mis ojos,
no es más que la imagen fugaz
que miramos en el espejo cada noche.


(*)La foto abridora ha sido tomada de http://la-fortaleza-de-la-soledad.blogspot.com/2008_03_01_archive.html, blog de Gabriel Ruiz Ortega.



Juan Carlos de la Fuente, Manuel Liendo y Luis Eduardo García, en Trujillo (febrero, 2009).


martes, 6 de abril de 2010

"Hijo de la luz y de la sombra": Serrat canta a Miguel Hernández

A raíz de un artículo publicado hoy en El Economista de México, vuelvo a Miguel Hernández (España 1910-1942), quien este año cumpliría cien años de edad. En el texto Joan Manuel Serrat habla sobre el homenaje musical que le ha tributado nuevamente al poeta y que ha titulado Hijo de la luz y de la sombra. Aquí la canción, aquí el poema.





Hijo de la luz y de la sombra

( Hijo de la sombra )

Eres la noche, esposa: la noche en el instante
mayor de su potencia lunar y femenina.
Eres la medianoche: la sombra culminante
donde culmina el sueño, donde el amor culmina.
Forjado por el día, mi corazón que quema
lleva su gran pisada del sol adonde quieres,
con un sólido impulso, con una luz suprema,
cumbre de las montañas y los atardeceres.
Daré sobre tu cuerpo cuando la noche arroje
su avaricioso anhelo de imán y poderío.
Un astral sentimiento febril me sobrecoge,
incendia mi osamenta con un escalofrío.
El aire de la noche desordena tus pechos,
y desordena y vuelca los cuerpos con su choque.
Como una tempestad de enloquecidos lechos,
eclipsa las parejas, las hace un solo bloque.
La noche se ha encendido como una sorda hoguera
de llamas minerales y oscuras embestidas.
Y alrededor la sombra late como si fuera
las almas de los pozos y el vino difundidas.
Ya la sombra es el nido cerrado, incandescente,
la visible ceguera puesta sobre quien ama;
ya provoca el abrazo cerrado, ciegamente,
ya recoge en sus cuevas cuanto la luz derrama.
La sombra pide, exige seres que se entrelacen,
besos que la constelen de relámpagos largos,
bocas embravecidas, batidas, que atenacen,
arrullos que hagan música de sus mudos letargos.
Pide que nos echemos tú y yo sobre la manta,
tú y yo sobre la luna, tú y yo sobre la vida.
Pide que tú y yo ardamos fundiendo en la garganta,
con todo el firmamento, la tierra estremecida.
El hijo está en la sombra que acumula luceros,
amor, tuétano, luna, claras oscuridades.
Brota de sus perezas y de sus agujeros,
y de sus solitarias y apagadas ciudades.
El hijo está en la sombra: de la sombra ha surtido,
y a su origen infunden los astros una siembra,
un zumo lácteo, un flujo de cálido latido,
que ha de obligar sus huesos al sueño y a la hembra.
Moviendo está la sombra sus fuerzas siderales,
tendiendo está la sombra su constelada umbría,
volcando las parejas y haciéndolas nupciales.
Tú eres la noche, esposa. Yo soy el mediodía.

II

(Hijo de la luz)

Tú eres el alba, esposa: la principal penumbra,
recibes entornadas las horas de tu frente.
Decidido al fulgor, pero entornado, alumbra
tu cuerpo. Tus entrañas forjan el sol naciente.
Centro de claridades, la gran hora te espera
en el umbral de un fuego que al fuego mismo abrasa:
te espero yo, inclinado como el trigo a la era,
colocando en el centro de la luz nuestra casa.
La noche desprendida de los pozos oscuros,
se sumerge en los pozos donde ha echado raíces.
Y tú te abres al parto luminoso, entre muros
que se rasgan contigo como pétreas matrices.
La gran hora del parto, la más rotunda hora:
estallan los relojes sintiendo tu alarido,
se abren todas las puertas del mundo, de la aurora,
y el sol nace en tu vientre, donde encontró su nido.
El hijo fue primero sombra y ropa cosida
por tu corazón hondo desde tus hondas manos.
Con sombras y con ropas anticipó su vida,
con sombras y con ropas de gérmenes humanos.
Las sombras y las ropas sin población, desiertas,
se han poblado de un niño sonoro, un movimiento,
que en nuestra casa pone de par en par las puertas,
Y ocupa en ella a gritos el luminoso asiento.
¡Ay, la vida: qué hermoso penar tan moribundo!
Sombras y ropas trajo la del hijo que nombras.
Sombras y ropas llevan los hombres por el mundo.
Y todos dejan siempre sombras: ropas y sombras.
Hijo del alba eres, hijo del mediodía.
Y ha de quedar de ti luces en todo impuestas,
mientras tu madre y yo vamos a la agonía,
dormidos y despiertos con el amor a cuestas.
Hablo, y el corazón me sale en el aliento.
Si no hablara lo mucho que quiero me ahogaría.
Con espliego y resinas perfumo tu aposento.
Tú eres el alba, esposa. Yo soy el mediodía.

III

(Hijo de la luz y la sombra )

Tejidos en el alba, grabados, dos panales
no pueden detener la miel en los pezones.
Tus pechos en el alba: maternos manantiales,
luchan y se atropellan con blancas efusiones.
Se han desbordado, esposa, lunarmente tus venas,
hasta inundar la casa que tu sabor rezuma.
Y es como si brotaras de un pueblo de colmenas,
tú toda una colmena de leche con espuma.
Es como si tu sangre fuera dulzura toda,
laboriosas abejas filtradas por tus poros.
Oigo un clamor de leche, de inundación, de boda
junto a ti, recorrida por caudales sonoros.
Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro.
Tu caudaloso vientre será mi sepultura.
Si quemaran mis huesos con la llama del hierro,
verían que grabada llevo allí tu figura.
Para siempre fundidos en el hijo quedamos:
fundidos como anhelan nuestras ansias voraces:
en un ramo de tiempo, de sangre, los dos ramos,
en un haz de caricias, de pelo, los dos haces.
Los muertos, con un fuego congelado que abrasa,
laten junto a los vivos de una manera terca.
Viene a ocupar el hijo los campos y la casa
que tú y yo abandonamos quedándonos muy cerca.
Haremos de este hijo generador sustento,
y hará de nuestra carne materia decisiva
donde asienten su alma, las manos y el aliento,
las hélices circulen, la agricultura viva.
Él hará que esta vida no caiga derribada,
pedazo desprendido de nuestros dos pedazos,
que de nuestras dos bocas hará una sola espada
y dos brazos eternos de nuestros cuatro brazos.
No te quiero en ti sola: te quiero en tu ascendencia
y en cuanto de tu vientre descenderá mañana.
Porque la especie humana me han dado por herencia,
la familia del hijo será la especie humana.
Con el amor a cuestas, dormidos y despiertos,
seguiremos besándonos en el hijo profundo.
Besándonos tú y yo se besan nuestros muertos,
se besan los primeros pobladores del mundo.


Un poema de “Contemplación de las estaciones” de Juan Pablo Bustamante


Publicado por la editorial Paracaídas, Contemplación de las estaciones de Juan Pablo Bustamante (Callao 1988) será presentado el próximo jueves 8 de abril a las 8:30 de la noche, por los poetas Sonia Luz Carrillo, Héctor Ñaupari y Juan Pablo Mejía (editor). La cita es en el mítico Bar Zela (reabierto hace poco en pleno Centro de Lima), ubicado en la avenida Nicolás de Piérola 961 (Frente a la Plaza San Martín). El ingreso es libre.

Según la nota de prensa, el escritor español Antón Castro ha dicho que: El libro –de contemplación, de percepción, de apreciación de las estaciones, de arrebato- está hermosamente hilvanado: empieza donde acaba y acaba donde empieza, más allá del hastío, en ese punto ideal de la encrucijada: la clarividencia. Juan Pablo Bustamente debuta con talento y una voz propia y desconcertante: la del hombre que odia el fuego del sol. La del hombre que asocia la esperanza al frío y a la lluvia.

Estudiante de Comunicación Social en la UNMSM, actualmente se especializa en Producción Audiovisual. Guarda en un cajón las camisetas del fanzine Ventana de Emergencia, la web PrensaPeruana.com, Frecuencia Latina, la revista Ónice y la ONG RAPID LatinoAmérica, destaca igualmente la nota.

Fue seleccionado en el IV Concurso Nacional de Poesía Prima Fermata Literaria 2008 y obtuvo el tercer puesto en el género cuento en los XIII Juegos Florares Universitarios - Universidad Ricardo Palma 2009.

Textos suyos han sido publicados en plaquetas, blogs, fanzines y revistas impresas y electrónicas.

Tiene un un blog en la siguiente dirección: http://fuegodepayaso.blogspot.com/.

Les dejamos un poema de Contemplación de las estaciones.



POEMA PRIMAVERAL DE LA TRAICIÓN


I

Engañadas por las falsas risas
de las rosas blancas,
algunas nubes lloran débiles
su próximo destierro.
El sol está regresando.
(La patética temporada de verdes tonalidades).

II

(Náuseas).
Abro las ventanas.
Las flores aúllan.
Concurso de disfraces.
Actividades deportivas
en los colegios.
Vuelve el dolor de cabeza.
(Náuseas).


III

Enfermedades a todo color.
Se inaugura el desfile de moda “primavera-verano”.
Ropa con olor a primer mundo:
playeras,
(made in USA)
pantalones,
(made in China)
polos,
(made in Taiwán)
pobres imitaciones del
arco iris.

IV

El tiempo es un viejo
sin bastón.
Doy vueltas
sobre el suelo
mientras una pervertida traidora
se acuesta
con los soñadores y los vagos
en cada árbol de la avenida,
condenándolos al calor del infierno.
(La primavera es una ramera con cara de Virgen).

V

He sido traicionado:
la primavera se marcha
pero nos deja
al frívolo verano
y a sus lúgubres habitantes
en technicolor.

domingo, 4 de abril de 2010

Raúl Zurita: "La poesía emerge de Dios"

El diario La Nación de Chile publica hoy una entrevista al poeta Raúl Zurita (Santiago de Chile, 1950)en la que reconoce que La poesía emerge de Dios.

Si sacas la figura de Dios de la lengua castellana te queda un cráter más grande que el océano Pacífico, porque el castellano es la lengua de la Contrarreforma, dice el vate en la entrevista realizada por el periodista Javier García. A continuación la entrevista completa.



RAÚL ZURITA: LA POESÍA EMERGE DE DIOS

Es ateo, pero raya con los personajes de la Biblia. El autor de Purgatorio y Anteparaíso, que en 1982 escribió en el cielo de Nueva York quince frases que tenían a Dios como protagonista, se la juega por la resurrección. Cree que morirse debe ser alucinante, y detalla ZURITA, volumen de casi 800 páginas, que este año publica Ediciones UDP.


Me aburría como ostra, dice Raúl Zurita sobre las veces que fue a la iglesia cuando niño. Sin embargo, vinieron los casamientos y los bautizos. En uno de ellos cuenta que escuché la Epístola a los Corintios, y dije ¡Chucha, esto es poesía de la puta madre!, luego conoció a alguien que estudiaba los vínculos entre el judaísmo y el catolicismo, y ahí leyó a Isaías, ¡de una fuerza, de una intensidad inexistente!”.

Raúl Zurita, poeta, es autor de los libros Purgatorio, Anteparaíso y El amor de Chile, y en Semana Santa Dios sale al ruedo, de la palabra al abismo. Si sacas la figura de Dios de la lengua castellana te queda un cráter más grande que el océano Pacífico, porque el castellano es la lengua de la Contrarreforma, comenta con su barba larga y los ojos abiertos como dos lunas llenas en el living de su casa, ubicada hacia el norte de Santiago.

Y asegura que los libros sagrados, como el Corán, son terribles, porque son dictados por Dios, y como Dios no se equivoca ni miente, en nombre de un libro sagrado se puede matar a miles de personas con una bomba o mandar ¡a ocho mil personas a la hoguera!, en cambio la poesía no se juega la verdad.

La poesía emerge de Dios, por ejemplo, en poetas radicalmente ateos, como Pablo Neruda y De Rokha”, cree y recita de memoria un texto del poeta furioso dedicado a su hijo: “Adiós Carlos de Rokha hasta la hora en que no nos volvamos a encontrar jamás, en todos los siglos de los siglos…”, y Zurita concluye que “él ahí da vuelta una fórmula religiosa”.

En su casa no hay crucifijos, y sólo el rostro de Kafka trazado por la pintura de Roser Bru cuelga de una pared. El Premio Nacional agrega que no conozco ninguna poesía atea, quizá la más cercana sería la de Octavio Paz, y de los poetas chilenos dice que Eduardo Anguita es un gran poeta católico, y Nicanor Parra es un poeta católico, pero al revés.

Siga leyendo.


GUÀRDAME EN TI, POEMA DE RAÚL ZURITA


*La foto ha sido tomada del blog de Cascahuesos Editores.