sábado, 21 de marzo de 2009

LOS DIOSES FUGITIVOS

En el "Día Mundial de la Poesía" quiero compatir con ustedes algunos poemas inéditos

Juan Carlos De La Fuente






TROYA ES UN CABALLO


Escucha mi nombre
escucha
el sonido de mi nombre en la pared que estalla
de estrellas liberadas
está hecho mi corazón
escucha
al caballo que entra en la ciudad
cuando la ciudad es un caballo
y sus letreros peces luminosos
ahogándose en tu luz
escucha
la ciudad es un caballo
donde
otro caballo quiere entrar
y es ella misma
convertida en enemigo
en nombre de enemigo
en lanza de agua
en fuego de puñal clavado en el centro de tu voz
escucha
tu voz
cuando no hables
cuando no calles
cuando no digas nada que no sea
sino esta sencillez ardiendo
como una pluma en el aire
como una mecha ausente
como una cicatriz que estuvo
y te recuerda
la sangre y el amor
como una guerra
escucha
mi nombre en el papel
también es un caballo sumergido
en otro caballo
y estas calles jamás aprenderán a irse
estas calles
correrán hacia adentro
buscando el árbol / el bosque / la raíz
que nos creció a todos
el punto
de luz
que
no
quiere
ver
la luz / tu luz
amigo mío cuando estallas encerrado en
una estrella
y te preguntas
te respondes
y no te preguntas más ni te respondes / callado
porque la luz es tierra y mar y cielo
al mismo tiempo
escucha
el sonido que traen las sombras
los nombres
los atajos las esquinas secretas
y dime si esto es guerra paz o solo el aire
que sostiene al mundo
sobre cerros sin tamaño
sobre muros abiertos como heridas en el cielo
has de mirar
y si no miras serás mirado por la vida
escucha
escucha la música y el destino
¡Cómo sujetan tu cuerpo / los cuerpos / la ciudad!
¡Cómo levantan los pasos caídos / las huellas olvidadas y los ecos extraviados!
escúchate a ti mismo cuando sientas
que es imposible escuchar
y que el ruido lo gobierna todo
Ausente en la presencia
el rastro antes
del hombre
el hombre antes del animal / de la semilla
de la yerba que crece a tus pies
y que muere a tus pies cuando caminas
con astros en los ojos
como piedras o caricias
como azules o negros
como terciopelos de vidrio
como barcos sobre los edificios
el caballo
¡escucha al caballo que atraviesa veloz entre tus venas!
esa es la ciudad
amigo
ese es mi nombre
y estas palabras no son para ti
y estas palabras no son para nadie.



(Del libro inédito: “Historias ajenas al acontecimiento”)




LOS DIOSES FUGITIVOS


Un rumor perseguía las olas temblorosas de tu cuerpo, Virgen Alada, y te llevaba
al corazón del hombre, a sus muros, plenamente dispuestos
alrededor de la playa.

¿De qué playa hablabas, si la playa no existía?

Virgen Alada entre barrotes encontré al arcoiris que te traía
mi posesión: la pulcra imagen de un bosque
en el que suenan tambores y silencios

de caballos.

Entraste en la penumbra como si el destino estuviera dentro de ti,
Emprendiste la Grossa fugue, el ascenso al precipicio del cielo.

Y estuvimos juntos todo el tiempo, mirando a nuestros muertos.
Sus rostros en fotos amarillentas, como semillas dispersas en las manos.
Eramos muchos entre la niebla, pero no podíamos vernos.

Sólo tú eras clara, Virgen Alada. Sólo tú sabías volar.

Habías venido de la aurora y entendías el lenguaje de los árboles.
Eras tú el guía sagrado, en la atormentada noche.

Intentamos guarecernos. El mundo era el infierno, eso decían afuera
los periódicos, la radio, la televisión que llevábamos dentro.
Nosotros, los perdidos navegantes de la tierra plana.

Plenos de fe te seguían, guerrero amarillo, pero tú no habías llegado
estabas en camino, luchando contra el espejo, la tormenta y la noche.

Enlazabas los mundos, Alada Nuestra, cruzabas los puentes rotos y
curabas las heridas de la historia. No tenías rostro aún, sólo el vuelo detenido

y el amor que dejabas.

¿Quién alertó al que nunca espera nada porque le pertenece todo?
¿Qué inédito rumor cabalgó sobre su música y despertó su corazón de espada?

Era tu cuerpo la razón y la sinrazón de la presencia, era la ausencia
revivida, el tiempo sin más venas que una sangre abandonada de minutos y relojes
descompuestos en el sol.

Entonces te miramos. Abriste tus alas, te alejaste de nosotros.

Nunca estuve allí, la muerte es el arma del tiempo para derrotar a los hombres.
Yo no era Virgen, yo no era Alada. Era sólo la mujer que acompañó tu camino, guerrero amarillo. Y que tú dejaste.

No debíamos, no podíamos perderte, pero te perdimos.
La oscuridad devoró nuestros pasos, nuestros nombres, nuestra historia, Virgen Alada.
¿Te alejaste o te perdimos?

Me perdiste. De tanto rondar a la muerte, te enamoraste de ella. Me cambiaste.
Confundido la amaste, como si fuera yo, que no era virgen ni tenía alas.

Sólo la muerte es Virgen, porque renace en cada muerto.
Sólo la muerte es Alada, porque escapó con mi corazón.




MADRE NUESTRA

(primer intento)


Sólo tengo preguntas y silencios, madre,
esta noche en la que los astros caen como pergaminos
en mis pies / y hay violencia en las calles.

Violencia de bondad.
Violencia invisible.
Violencia como negación del acto criminal y de la víctima.
Violencia del que muere a los pies de la nada.

Violencia del cordero, que despliega sus brazos para abrazar nuestra locura.

Sólo silencios.
Sólo preguntas, madre.

Y la soledad de un hombre incapaz de comprender el lenguaje.

Sed de tiempo
en el mar, una y otras vez más en el mar.

Galeones arrastrándose entre la niebla.
Seres de sal asomando a las riberas.
Puentes suspendidos entre el océano y las horas.

¿A dónde vamos,
con actitud de espina, de filo, de corte profundo y definitivo?

¿A dónde vamos en la noche impune que nos somete como fieras atrapadas en

nuestras propias fauces?

Madre. Y todo esto es un intento de hablar, de hablarte, pues la duda crece
y las estrellas son cada vez menos, y menos los árboles, las flores, las palabras. Madre.

Ayúdame a crecer más allá de esta hora.
Cruzar el puente.
Decir
este es el olvido, y entonces comenzar, comenzar de nuevo.

En el iris, donde moran los dioses fugitivos, aguardo
el dardo azul, estelar y la mirada
que nos salve.
Sin horas y sin sol,
sin lluvia, sin incendio en medio del refugio
y fuera de el, abro mis ojos, mis caminos, y mi sombra,
mi verdadera sombra, único lugar para mi cuerpo escondido.

Claustro de luz, me temo
que esta palabra ha caído,
está cayendo.
Ya no se levantará.
Por eso, grítala, grítala pronto, me dices,
antes que todo esté consumado.




AHORA LE TOCA A LA VIOLENCIA


La divinidad se ha roto como un pan.
Nosotros somos los pedazos.

Auden



Ahora le toca a la violencia mirarnos displicente, lejana como un golpe de sombra en el sol de tu cuarto que está lejos pero que llega a nosotros sin aviso para presentarnos al actor al único.

Y la sangre se derramó en la noche, como si el día
Pariera el verso aquel.

El olvido.

Y las hojas del cielo fueron lágrimas entusiastas sobre el pecho del vencido.
Y el vencido gritó hasta que la calle se le entró en las palabras.
Y tuvimos una ciudad alrededor de nuestros sueños.

Le toca el turno a la violencia de poder acariciar tus manos y matarme con ellas en secreto
Mientras tú te alejas y esto duele de una forma tal

Que podríamos envenenar a las flores, darles
Su bocado rojo-mortal-negro

Para que cuando se abran nos arrojen sus flechas allí

Donde comienza el mirar.

Recoge lo que te queda, es un poco solamente: es el mundo.

Si callas que sea para que se escuche por fin el solo grito del mundo.

Espera, sólo espera.

Ahora te toca.
Recoge tus pasos.

Acaricia la violencia mientras huye de tus manos y se ríe, se ríe hasta la ausencia:

Mutilado.




VIANDANTES


“Todos los locos son metáforas”, te dice tu corazón mientras cabalgas sobre un madero roto y lanzas tus palabras-cuchillos a la multitud.

Estás allí en vano.

Y la multitud aplaude más, conforme los cuchillos-palabras penetran sus infinitos cuerpos, sus tenazas invisibles, sus venenos.

¿Y los demás locos?

Están allí en vano. Están en ti como una puerta que se va cerrando a través de sus marcos hasta dejar sólo un pequeño hueco en la pared.

¿Y los demás locos?

Miran por ese orificio hasta descubrir que sus cuerpos yacen desnudos en otro lado del mundo, esperando algo que no va a llegar: la locura.

La locura está perdida, deambula entre los cuerdos, más lucida y más abismal, más ebria y más recta que un cuerpo que cae hacia la noche.

He bebido la noche.

Te he bebido, en verdad, en mentira, de todas las formas; te he bebido, imagen de dios en la azotea donde habitan las pesadillas y los sueños que se aman lejos de los que duermen o esperan despertar alguna vez fuera de este mundo.

He bebido la noche.

Y la locura me ha bebido. Soy aquel brebaje que despacio avanza hacia a tu sangre y te va a matar, te va a matar, aunque seas eterna.

Las metáforas, las metáforas nos amenazan con develar nuestras auténticas cicatrices. No las veas, no las señales ni con el corazón, ocúltate de forma tal que no puedas moverte para no despertar sospechas azules.

El azul no nos corresponde. Estamos aquí en vano, bebiendo la noche, los días atrapados y escondidos, y….

¿Los demás locos?




(Del libro inédito “Los dioses fugitivos”)

8 comentarios:

Lauren Mendinueta dijo...

Quería felicitarte porque tienes un blog muy interesante y bien escrito. Un espacio acogedor. Gracias

Juan Carlos de la Fuente Umetsu dijo...

Gracias, Lauren. Me alegra que este blog sea una puerta abierta para quien quiera compatir la belleza y la verdad. ¡Qué bueno que sea acogedor! Espero estar siempre a la altura.

Un abrazo,

Juan Carlos De La Fuente Umetsu

Juan Carlos de la Fuente Umetsu dijo...

Lauren:

Voy a revisar tus blogs, he visto ya uno y a ojo de buen cubero me parece bacán.

Por favor, me gustaría mucho que pudieras enviarme material: poesía tuya,artículos e información para publicarla en mi blog.

Otro abrazo,

Juan Carlos

Lauren Mendinueta dijo...

Juan Carlos, voy poner un link para enlazar nuestros blogs. Un abrazo

Juan Carlos de la Fuente Umetsu dijo...

Muchas gracias, Lauren, pero si puedes envíame (como te dije antes) material tuyo también. Un abrazo, y saudade.

Juan Carlos

Juan Carlos de la Fuente Umetsu dijo...

Por si acaso estoy en facebook.

Michael dijo...

que bueno esta tu blog...esos poemas me han gustado... te hare un link al mio... nos estamos leyendo juan carlos... ya podremos intercambair publicaciones alguna vez... un abrazo poetico

Juan Carlos de la Fuente Umetsu dijo...

Gracias amigo. Y claro que ya podemos intercambiar textos.
Tratemos de ponernos en contacto la próxima semana, ¿te parece bien?
Dame la dirección de tu blog, por favor.

Un abrazo, poeta.

Juan Carlos